La pasada semana pasaba el Parlamento de Navarra una ley que debía haber sido de protección del cielo nocturno, aunque no quedará así del todo, porque los partidos que apoyan al gobierno consiguieron evitar que, realmente, se considerara que no es necesario llenar la noche de luz para estar seguro, que se puede abaratar mucho el gasto energético poniendo farolas más adecuadas, y, por ello, comprometerse a fondo con esa protección de las sombras de la noche. Las que nos gustan a los astrónomos... a los aficionados y a los profesionales. Lo que ha salido es algo mucho más acorde con los intereses de las empresas que nos venden la energía, que -al fin y al cabo es su negocio- están encantadas de que no dejemos de derrochar luz mandándola al cielo.
Y, en el proceso, sí que hemos podido asistir a un juego verdaderamente interesante de luces y sombras. El portavoz de UPN mostró un gran interés por saber si eran fiables los astrónomos amateurs, concluyendo que posiblemente no. Imagino que es porque esa defensa de los lugares oscuros no le deja de parecer sospechosa... Pero lo más entretenido fue cuando en el pleno habló de los astrólogos de la NASA, en una confusión que podría movernos a la risa si no fuera (¡ay!) demasiado común. Si a alguien le da igual decir astrología que astronomía, algo está fallando. Y algo muy serio: más allá del lapsus, se evidencia un gran desconocimiento. El mismo que ha permitido que este diario (y muchos otros), haya dedicado espacio a la estupidez de saber cómo es el horóscopo de la Infanta Leonor, como si eso fuera noticia, no ya noticia interesante. Mientras políticos y periodistas perpetúen el reino de las supersticiones, mal iremos. Esas sombras, frente a las luces de la razón, no las queremos, esas no.
¿Cómo es entonces? ¿Que los que no se piensan que los astrónomos amateurs no son de fiar porque no tienen suficientes conocimientos llaman astrólogos a los científicos?
Qué mal estamos. ¡Qué graves que son ambos problemas, el creciente e imparable de la contaminación lumínica y el siempre presente de la incultura científica y la superchería! La única medicina que puede mejorar algo las cosas: divulgación, divulgación, divulgación. En eso estamos...
Un abrazo y ánimos desde Canarias, Javier (por cierto que no me respondiste al mail, pero te perdono porque sé que estás más liao que yo con la tesis :P )
Bueno, si tienes razón. Pero verdaderamente, aunque este no sea el tema, me indigna más que en este país la ciencia sirva para poco. En el congreso de los diputados están poco menos que discutiendo sobre el sexo de los arcángeles y mientras temas serios como nuestra escasa participación en el mundo de la ciencia y la tecnología ni se tocan.
Nuestro país no ha defendido la ciencia, nuestro país siempre ha defendido la religión y eso es lo que le ha hecho crecer y formar su identidad católica-monárquica. En nuestra historia, mientras otros países se preocupaban por temas de una nueva economía y funcinamiento del mundo, nosotros todavía seguíamos alzando la cruz y la espada.
Pues a los murciélagos les van requetebien.Las luces de las farolas atraen a todo tipo de insectos(sobretodo mariposas nocturnas)y los quirópteros se ponen las botas.¿O se refería a otro tipo de fauna?.Si es que en el fondo soy pelín malicioso,je,je
A más farolas, menos insectos por farola y más trabajo para los murciélagos.
Personalmente, para cazar prefiero, como mi presa, la oscuridad. Son fantásticas esas largas, frías y oscuras noches de invierno. No me veo anidando junto a un bosque de farolas, la verdad. :)
En la isla de La Palma tenemos desde los años ochenta una ley de protección del cielo.
La gente no suele entender que no se trata de no iluminar sino de iluminar bien. Lo que cambia es el color de la luz y que toda la luz está dirigida hacia el suelo.
A pesar de la ley, el IAC (Instituto de Astrofísca de Canarias) tiene que estar constantemente vigilando, pues se suele incumplir, principalmente, por las isntituciones públicas.
Si te animas a venir a la isla y a visitar los observatorios del Roque de los Muchachos, estaré encantado de atenderte.
Juan M. Guillén
Agrupación Astronómica de la isla de La Palma.