Sin Ciencia No Hay Cultura Y Otras Frases Para Pensar
"... y sin cultura no hay ciencia", añadió Lynn Margulis en la charla inaugural del III Congreso sobre Comunicación de la Ciencia, que se abría el pasado 9 de noviembre, Día de Sagan. Una de las muchas frases que personas muy diferentes, algunas relacionadas con la divulgación de la ciencia, otras con el periodismo científico, otras que son investigadores, y otras más que no tenían más relación con la ciencia que ser ciudadanos que encuentran interesante o curiosa la ciencia, han ido dejándonos a todos los que participamos en esta reunión. Se ha hablado de teoría, de práctica, de política y economía, de literatura y arte. Se ha hablado y disfrutado con la gastronomía, hemos vivido el teatro y la física, la biología y la paleontología.Acabo de llegar de A Coruña, tras felicitar hoy a los premiados con los Prismas de Divulgación, un galardón que cumplía 18 años ya.
Ayer presentamos en una rueda de prensa una carta que diversas personas relacionadas con la cultura científica hemos suscrito, urgiendo al gobierno de este país que haga realidad la promesa que el Presidente hizo hace unos meses de llevar a A Coruña el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología. Ayer mismo la Casa de los Peces estaba abarrotada de visitantes, porque en la Semana de la Ciencia y la Tecnología este Aquarium Finisterrae abrió sus puertas gratuitamente a la ciudadanía. Miles de personas dimos vueltas a un tanque con 10.000 litros de agua y más de 2.000 sardinas, la mayor exposición de plata viva que nunca había visto. Ayer comí junto a Almudena Grandes, Fernando Savater, Rosa María Mateo, José Manuel Sánchez Ron, Manuel Toharia, Eulalia López Sedeño, Malén Ruiz de Elvira, José Pardina y un buen montón de amigos que nos congregábamos -invocados por el bruxo de todo esto, Moncho Núñez- convencidos de que la ciencia tiene que tener su voz, su imagen, su necesaria cuota de participación en una sociedad que se reclama libre y democrática. Ayer también pude encontrar que un montón de gente entiende también que hay que defender el pensamiento crítico, desde la escuela a los medios de comunicación. Quienes trabajan comunicando la ciencia están comprometidos con ello, cada vez más. Sabiendo, con todo, que el camino es largo y hay que comprometerse más.
Hemos conocido la labor de periodistas que apostaron hace años por incluir la ciencia en su actividad profesional, luchando por introducirla en los medios de comunicación, tan esquivos a veces. Hemos disfrutado con profesores y maestros que no sucumben ante la tentación de hacer simplemente lo que marca el currículo y dejar que las nuevas generaciones sigan odiando la ciencia, como lo hacen sus padres. Hemos podido comprobar que hay científicos e instituciones científicas que también se dan cuenta de que parte de su trabajo es comunicar la ciencia al público, y comprobado que, en lo que se refiere a los políticos, casi todo está por hacer. Arsuaga presentó el congreso diciendo que no es tanto convencer de que la ciencia es divertida como de constatar que la ciencia es importante, y apostar por ello con uñas y dientes.
El próximo miércoles, en EL CORREO, hablaré más de estos temas; ahora quería, aún recientes las imágenes de tanta cultura-con-ciencia, dejar una apresurada nota.
Por supuesto, pude reencontrarme con buenos amigos, aunque fuera muy poquito tiempo, que siempre sabe a poco el tiempo en que uno disfruta: Martin Pawley, Paleofreak, Vendell, Descalza, Sanantón do Castelo, Wicho... también había un buen trocito de blogosfera allí. Y me dejo gente...
A la vez, se cumplían tres años del hundimiento del Prestige, los curas llenaban de vociferantes las calles de Madrid, y tantas otras cosas sin ciencia y sin cultura...
Todo esto sucedía como broche de oro a un aniversario que es un aniversario para la cultura de este país: los veinte años de la Casa de las Ciencias, ahora crecida y con una familia notable, los Museos Científicos Coruñeses. Felicidades, amigos.


