TeleLIDLscopio
El otro día pillamos en las ofertas del Lidl ese Lidlscopio del que hablábamos (aquí y en muchos otros lados). La fiebre se ha extendido en varios entornos cercanos y ayer mismo mi sobrina mayor ponía por primera vez el ojo sobre la preparación de las células de la piel de la cebolla. Una gozada verla (y al resto de la familia, como suele pasar).Esta semana el juguete es también un Lidlscopio, pero esta vez para mirar lejos. Se trata de un telescopio Meade ETX-70AT con su ordenadorcito de navegación celeste, un trípode que no está mal y unos mínimos complementos que lo ponen como algo muy recomendable para estas fiestas que llegan. A mí me lo han regalado y he de confesar que es la primera vez que tengo un telescopio en propiedad. Hasta ahora nunca había tenido uno: cuando quería comprar uno siempre era demasiado caro para mis posibles, así que decidí dedicarme a la astronomía profesionalmente para poder ver el cielo sin necesidad de comprarme un telescopio. No era tampoco del todo necesario: conozco a mucha gente que pertenece a agrupaciones astronómicas y no tiene en propiedad un instrumento. De hecho, me he pasado muchos años diciendo que para disfrutar del cielo no hace falta telescopio. Y lo sigo manteniendo, conste... Lo que pasa es que este regalito ha sido todo un detalle. Y a un precio bastante apañado, como se puede comprobar en la página de Lidl. Yo no la he mirado porque no se mira el precio de un regalo. Creo que a comienzos de año hubo esta misma oferta, o igual incluso más barata. Aún así, sale a buen precio y es un instrumento serio, sencillo de manejar y lo suficientemente pequeño para que no se asuste la gente.
A menudo, sobre todo en estas fechas, nos llaman al Pamplonetario preguntando por alguna recomendación para "regalar un telescopio al niño". Cuando respondes interrogando sobre el presupuesto, y les comentas que en esto de los telescopios pasa como con los coches, que lo mejor es que uno se haga una idea de lo que quiere gastarse y con ello vaya mirando qué opciones le parecen más razonables y mejores, la gente se suele asustar. Sobre todo porque los los telescopios no son baratos (son instrumentos ópticos cuya calidad se paga... y es cierto que en España se sigue pagando mucho más de lo que vale, pero así pasa con este tipo de productos). Personalmente, ante el peligro de que compren un catalejo medio de plástico de oferta en algún hiper, con el que nunca lograrán siquiera ver decentemente la Luna y entonces acaben todos denostando la astronomía (es lo que sucede más a menudo de lo que se cree: el niño se desilusiona porque no puede ver nada, el padre o la madre acaban aparcando el trasto que, además, ni se sostiene bien porque es un trípode de chicle, y tras llevar unos meses acumulando polvo acaban por guardarlo en el trastero; adiós a la astronomía en la casa), prefiero recomendar al demandante que mire unos buenos prismáticos y un buen trípode, que sale más barato y, llegado el caso, dará muchísimo juego. Luego, que se acerquen por la agrupación astronómica y que se apunten a alguna actividad, o cursillo... que vayan aprendiendo un poco y, entonces sí, podrán decidir -o no- comprar un telescopio.
Con el telelidlscopio, creo, hay una buena alternativa por menos de 200 euros (creo... que no se el precio, que no lo he mirado!!!)
Por supuesto, he montado y desmontado el invento ya tres veces, pero tenemos nubes por todos los lados, así que me vine aquí a contarlo.