Bertso
Para quienes no viven por el país de los vascos (y en gran parte para quienes haciéndolo no dominamos la lengua que le es propia) la existencia de concursos públicos en los que personas se dedican a improvisar rimas cantadas, en forma de duelos que priman la agilidad mental y la capacidad de seguir un hilo de un tema que les viene de repente, les puede parecer algo bastante curioso. No es algo único, y en bastantes tradiciones culturales esos duelos poéticos se han dado y, afortunadamente, algunos se siguen conservando. Trovos, payadas, tradiciones que existen en Cuba, en Colombia, en Mallorca..., el bertso vasco ha pasado de ser simplemente una tradición cultural que se perpetúa a irse convirtiendo en los últimos años en un fenómeno de masas.
Ayer, en el BEC (Bilbao Exhibition Centre) de Baracaldo, la final del campeonato de bertsolaris (los campeonatos de este país de los vascos acaban siempre concediendo al ganador una boina. Así ganador es txapeldun, el que lleva boina) fue un espectáculo en el que más de 13.000 personas acabaron haciendo la ola ante el maestro Andoni Egaña, quien por cuatro veces ha conseguido calzarse la boina y dejar a todo el mundo, especialmente a sus compañeros-contrincantes, alucinado por su ingenio. Lo retransmitían por el primer canal de la tv autonómica vasca, y consiguieron además un 11% de audiencia promedio (unos 81.000 espectadores, llegando a 119.000 cuando la final)
En El Correo recogen parte del duelo entre los finalistas, dos añosos expertos Unai Iturriaga y Andoni Egaña. Convertidos en los dos personajes de una conocida canción popular, Iturriaga como Maritxu, la moza lista que baja a la fuente y Egaña como el borrachín y rijoso Bartolo, dieron un vuelco a la historia la mar de salada (y salida):
Bartolo:

He bebido y me he perjudicado
pero todavía puedo hacer 'ejem'
Maritxu:
Pero para que el 'ejem' no vaya tan rápido
lo mejor será que metas la cabeza bajo el grifo
Bartolo:
Tú acercate un poco,
que ya verás dónde meto la cabeza...
Eso del 'ejem' fue un chiste introducido por Unai Iturriaga en un diálogo(*) con Maialen Lujanbio, la única mujer que llegó a la final, junto con Amets Arzallus, Jon Maia, Igor Elortza, Aitor Mendiluze, Unai Iturriaga, Andoni Egaña y Sustrai Colina. Como suele pasar, la gracia fue coreada por el público, y los otros poetas decidieron, en un momento u otro, usarlo también.
La estructura de estos campeonatos poéticos es compleja: hay varias fases en que, en parejas y también individualmente, han de usar diversas formas poéticas, siguiendo el tema que el jurado les propone. El zortziko (octava) mayor y menor, y el hamarreko (décima) son los usados, aunque en algunas pruebas la medida -y la tonada usada- puede ser libre. (Los expertos tienen registradas más de 2700 tonadas que se han utilizado en el bertso, un impresionante almacén musical)
Hace unos años, se creó la asociación de bertsolaris, Bertsozale Elkartea, responsable en gran parte del resurgimiento y la popularidad que esta improvisación oral de canto y poesía. El libro "El arte del bertsolarismo", (está en red), de Joxerra Garzia Garmendia, Jon Sarasua Maritxalar y Andoni Egaña es una buena lectura para entender de qué se trata todo esto, incluyendo un interesante análisis histórico: sucede que a veces se ha querido mitificar el tema, en una especie de hagiografía de lo vasco, buscando esa antigüedad imemorial que parece tener siempre todo, incluyendo el bertsolarismo. No es para tanto, aunque trazar el origen es difícil, como siempre sucede en una tradición exclusivamente oral. O casi. Igualmente el análisis del proceso creativo, y de la sociología de todo ello -no se puede entender un fenómeno así si no se enmarca en una cultura específica- son aspectos muy recomendables de ese texto.
En cualquier caso, ayer, entendiendo poco y mal, lo cierto es que los bertsolaris me atraparon también. Y quería contarlo, porque de este país de los vascos, demasiado a menudo, es difícil hablar sin sentir tristeza o indignación. Fiestas como la de ayer muestran que aún hay cosas que se pueden salvar. Aunque no se cuenten por ahí.
(Por cierto, se puede escuchar el bertso final, ya ganador, de Egaña en la web de Eitb.com, agradeciendo a las madres por ser quienes han mantenido el idioma. Da una buena idea de cómo suena el bertso)
Nota:
(*) corregido de la versión original gracias al comentario de oikos.