Sostenella E Non Enmendalla
Leíamos por los bien informados y documentados blogs de Mauricio-José Schwarz y Luis Alfonso Gámez, entre otros, además de por diversas listas del corralillo paranormalero español (el Mondo Magufo que podríamos decir) que ayer, en su Cuarto Milenio, Iker Jiménez iba a recular y decir que, en efecto, las fotos con inclusiones espectrales de Navalperal de Pinares eran tan falsas como grandísimo el morro que había desplegado él mismo montando un "caso perfecto" que le ha permitido llenar horas de su programa de radio en la SER y también de tv en la CUATRO, aparte de promocionar una novela que, curiosamente, podría ser lo más "verídico" de todo el tingladete. Bueno, lo del morro era bastante improbable que fuera reconocido por alguien que ha creado todo un estilo en vivir del cuento. Pase lo que pase, y desde luego sin dejar nunca que la verdad le estropeara un buen montaje publicitario. Comentaba Gámez la posibilidad de que se buscara un culpable, que habría engañado tanto a la familia como al programa, y así, con la habitual parafernalia de asesores, expertos y demás, quedar más o menos limpio ante su notable audiencia. Notable, por las tragaderas que tienen, entiéndase. Ya una semana antes, en el programa de radio, había ido cambiando el discurso: donde antes había fotos espectrales que resultaban ser el fenómeno paranormal más importante de los últimos decenios, que habían sido avaladas por numerosos expertos y que se enmarcaban además en un esquema coherente con una investigación de año y pico realizada por el equipo del Sr. Jiménez, ahora los hechos no estaban tan claros, quedaba una duda, y el discurso del camaleónico Jiménez era ese de ni pongo ni quito, pero ahí estamos nosotros que lo sabemos todo. En cualquier caso, la estrategia parecía la de buscar una cabeza de turco y...
Pues no. Nada de eso. Sostenella y no enmendalla. Para sorpresa de los bien intencionados escépticos, sabedores del jardín en que se había metido el intrépido capitán de la nave del misterio. De nada valió la acumulación de pruebas en su contra, incluso teniendo en cuenta que en las últimas semanas hasta más de uno de sus grumetillos andaba echando pestes de él -ya se sabe, las ratas abandonan el buque que se ve a pique antes que el resto-. Sería infravalorar al Sr. Jiménez, verdadero experto en el arte de no reconocer ni un solo error, ni menos un montaje. ¿Cuántas decenas de mentiras, engaños, y demás artes bien poco periodísticas se le han venido acumulando a la espalda en su fulgurante carrera? Muchas (y un buen resumen lo proporciona el Círculo Escéptico o una búsqueda por las numerosas ocasiones en que ha protagonizado artículos en El Escéptico Digital de ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, amén de otras buenas ocasiones ya narradas en esta bitácora)
El programa fue un cúmulo de ejemplos del manual de la manipulación periodística. Convertir un informe de la Guardia Civil en el que se afirma que nada puede asegurar la veracidad de una foto en uno de los varios apoyos fue desde luego algo que llamaba la atención. Las imágenes mostraban un texto en blanco sobre negro, con los párrafos volando por delante de la pantalla, consiguiéndose que el espectador no pudiera leer casi nada más que "Iker Jiménez Elizari" y "Guardia Civil". La portavoz de la familia, perfecta en su cara de esfinge bonachona, asegurando que todo eso era tal y como lo habían obtenido con la camarita digital en el cementerio... Los expertos, por más que explicaban que en los datos de la imagen "espectral" estaban las trazas de que había pasado por un programa de procesamiento de imágenes, nada más llegaban a poder decir.
Y mira que hubiera sido sencillo preguntar inmediatamente a Doña Isabel: "¿y dónde está la imagen ANTES de pasar por el Photoshop?" Una pregunta que, por supuesto, el Sr. Jiménez no hizo, como tampoco ninguno de los expertos llegó a comentar. Nadie la tiene, o eso parece. No interesaba, por supuesto. Todo lo más, levantar un aire de misterio, pero por supuesto en ese año y pico de investigación, nadie supo hacerse esa pregunta tan elemental. Por el contrario, además se jugaba a presentar otro burdo montaje en otra foto de la serie. A lo más el Sr. Jiménez, preguntaba a un experto: ¿pero al menos se trataría de una manipulación increíblemente bien hecha? Pues tampoco el experto podía mentir tanto... si es que con la imagen digital y con esas resoluciones, lo que se tiene es lo que se puede ver. Ya hace años se comentaba que en cuestiones de pruebas, la fotografía había dejado de ser un elemento fiable. Pero no, aquí tenemos las fotos. Y si han de colar, pues cuelan. Que para eso ponemos a una encantadora mujer con pinta de no haber tocado el Potochós nunca, toda credibilidad la buena de la portavoz...
Y como ingrediente muy conveniente, por supuesto, ahí estaban los colaboradores habituales del programa, que iban a lo mismo: mucha historieta sobre historias misteriosas, pasados oscuros, silencio y respeto entre los ancianos... Y esa manida interpretación que es marca de la casa en los reporteros que van "al campo": siempre hay una sensación de ser observados, de que algo pasa, siempre pasa algo aunque nunca las cámaras registren nada. ¡Uy qué miedo!
Por supuesto, el guiso hay que completarlo con un poco de tontería al gusto del Mondo Magufo: unas cuantas psicofonías... como si eso pudiera dar algo más que risa. ¿El corro de las patatas? ¿La llamada a "mamá, mamá"...? Qué tiernas infantas. Un cementerio lleno de niños muertos (¿qué cementerio antiguo no muestra que la mortalidad infantil fue altísima a comienzos del siglo XX... y hasta bien pasada la Guerra?). Almas en pena (aparte de las de los investigadores del Cuarto Milenio...) En fin, la parafernalia que es de obligado despliegue en estos casos. E incluso ir un poco más allá: vestir el producto con otras historias, las que sean (rápido paseo por la videoteca), para enmarcar el asunto de las fotos espectrales en una fenomenología mucho mayor... El que, por cierto, cayeran una vez más en la tontería de hablar del fantasma inexistente de la película de "Tres solteros y un biberón", supuestamente un niño que había muerto en "el apartamento donde se filmó", fue algo delicioso: ¿habrá que volver a recordar que ese apartamento no era un apartamento sino un decorado de Toronto? ¿que la presencia fantasmal era un cartel publicitario? ¿etcétera etcétera? Así hasta ciento: la noche del misterio en CUATRO el pasado domingo 23 de enero de 2005 fue un dechado de estupideces...
Todo ello sin olvidar el ingrediente esencial que llena más de tres cuartas partes de cualquier programa del Sr. Jiménez: autobombo, repetición, frases hechas y más autobombo. Porque lo más increíble de todo este asunto es que el intrépido periodista/investigador/novelista siga siendo capaz de llenar su espacio con minutos y minutos de su propia biografía que reinventa continuamente para mayor gloria de él mismo.
Es el ingrediente esencial en el arte del sostenella y no enmendalla. Autorreferencia y adelante con lo que caiga. Cualquier crítico será un ocioso malinformado o maledicente. Lo que el Sr. Jiménez hace va a misa. O por lo menos, vende: audiencia, ejemplares vendidos... una imagen de marca que con mucho celo han estado organizándole -con los parabienes del grupo Prisa- y que no se va a detener, esta vez tampoco, porque una foto espectral sea un burdo montaje. Quiá.
En fin, larga vida al cuento dominical del Sr. Jiménez. Que la tendrá, claro, mientras la gente no se dé cuenta de que sólo reivindicando una audiencia responsable, como la que promovía el manifiesto por la cultura veraz, los programadores de las cadenas podrían llegar a reconocer que este tipo de entretenimiento no es de ley. Puritita basura, más bien.