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Pues por tus aclaraciones, Luis Alfonso, veo que sí había cierto punto de corporativismo en tu queja, cosa que me sorprende. En cualquier caso, pretendes convertir mi columna en una especie de crítica global a los periodistas, que no lo es, y en segundo, erigirte con un cierto plurar mayestático en la defensa de esos periodistas ofendidos por mi escrito. Ya dije antes, el tono melodramático poco aporta. Como tampoco otras figuras retóricas que usas: por ejemplo, ¿a qué viene lo de "que venga un científico y te diga..."? Bien sabes que no voy por la vida de científico -siendo la investigación científica desde hace más de 15 años sólo una pequeña fracción de mi ocupación-, y no menos bien sabes lo de Agamenón y su porquero. Mi columna no la escribo como científico, sino como ¿escritor? Por favor, modera esas artimañas del argumentario falaz. Si es que quieres, por supuesto...
Por otro lado, dices que tu cabreo viene de mi "concluir que los periodistas devaluamos la ciencia para convertirla en espectáculo de consolación cuando nos apetece". Lo que pasa es que yo no he dicho eso, esa conclusión no se deriva en absoluto de lo que yo escribí.
Primero, porque la situación depende pero no del todo de "los periodistas", sino más bien de las empresas y de los criterios de gestión de esas empresas de comunicación. Me refiero, obviamente, al hecho de que la ciencia entre como noticia relevante o no lo haga, o en qué condiciones o cuándo lo hace. No digo que el redactor de sociedad que está en la reunión no pueda defender adecuadamente una noticia de ciencia para que vaya a primera. Pero lo cierto es que muy normalmente no lo hará de igual forma que si hubiera un periodista científico en esa reunión. Esto es algo que he oido comentar una y mil veces a todos los periodistas científicos españoles: llevo más de quince años en el sector, asistiendo a congresos y reuniones y esta queja es una de las eternas.
Segundo, porque la devaluación de la noticia tampoco es achacable a "los periodistas" (ni global ni únicamente), sino que es una crítica difundida y razonada por los expertos en el tema y que más tiene que ver con el estatus de la ciencia en la sociedad y en concreto con ese estatus dentro de los medios de comunicación. Que se trivialice la ciencia no es responsabilidad única del periodista (o del gremio en global), las mismas publicaciones científicas (como comentaba citando a Wilford), hasta los mismos científicos han jugado y juegan a esa devaluación.
Por último, cualquier lector de esta bitácora sabe que (si no el primero, sí uno de los que más constantemente lo hace) siempre he reclamado el derecho y deber que la noticia científica tiene de alcanzar un estatus dentro de los medios de comunicación mucho más relevante del que tiene. Mi posición apoyando la labor de quienes trabajan por el periodismo científico y por su consideración dentro del medio de comunicación es antigua y constante. Y eso no ha cambiado, y a mí me encanta que una noticia de ciencia llegue a la portada del medio (o al cierre del telediario).
Lo resumo en unos pocos puntos, quizá por dejarlo más claramente expuesto que en esta columna que, y ya te dije al principio que aceptaba tu crítica, oscurecía un tema ya de por sí poco claro:
- Me parece muy bien que una noticia de ciencia alcance la portada. Es más, me gustaría que todos los días pudiera ser así. (Por pedir, el que los editoriales de los periódicos incluyeran comentarios sobre temas ciencia y tecnología mostraría una importancia del tema realmente necesaria... otro tema sobre el que por aquí también hemos hablado).
- Me parece muy bien que lo haga esta noticia en concreto: lo cierto es que el hallazgo tiene su importancia (otro día hablamos de la forma en que se presentaba en los medios, de las oportunidades perdidas para hablar de temas de interés -taxonomías, recuento de especies, extinción de las mismas, factores humanos etc..- que no todos los medios recogieron: mucho se quedaron en la fotonoticia y punto).
- Incorporo aquí un punto de defensa feroz del periodismo científico y su papel necesario en los medios de comunicación actuales. Que no se diga.
Y a partir de esos puntos, léase de nuevo mi columna y entiéndase el contexto. Una vez más, ¿podemos estar seguros de que la noticia no llegó a la portada porque tenía su gancho y su foto y quedaba mono y además teníamos la portada demasiado calentita con los mahomazos, los penalazos y demás y venía de putísima madre para descongestionar un poco la cosa?
Por lo escrito, Luis Alfonso, tu respuesta es: no, definitivamente seguros de que no fue así, sino que fue -afortunadamente- una vez en que la ciencia legítimamente llegaba a primera, gracias al empeño de los periodistas científicos de esos medios. Nada tenía que ver que fuera una foto llamativa, nada tenía que ver el resto de noticias. Pues bien, me congratulo de la suerte que tienes en 'El Correo' (uno de los pocos periódicos en los que la ciencia suele ser bien tratada, y no es peloteo, pero la doble con el tema de Papúa merecía la pena).
Estaba por lanzar la pregunta: "¿Creeis que la noticia de la fauna encontrada en Papúa llegó a las portadas por su importancia intrínseca o por otras razones? ¿De ser así, tendría que ver el que tuviera ese lado amable y un tanto balsámico en un día lleno de noticias sobre las caricaturas de Mahoma o el asunto de los cumplimientos de penas de los etarras presos?" en alguna lista de correo de periodismo científico, pero me da que ocasionaría un flame demasiado potente. Más que nada, por tener más opiniones...
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