La Paja En El Ojo Ajeno
Gabirel Ezkurdia escribe hoy en Gara muy interesantes reflexiones sobre el asunto de las caricaturas de Mahoma. Cuánta razón tienes, Gabirel, amigo... Entresaco algunas frases notables:
Desde una perspectiva estrictamente laica y liberadora, el principio [de libertad de expresión] regula con nitidez la licitud de tales publicaciones, incluso al margen de las intenciones de quienes las hagan públicas. El problema comienza cuando por la misma regla de tres tratamos de hacer lo propio con símbolos religiosos católicos o judíos; cuando tratamos de hacer lo mismo con símbolos nacionales o patrios, e incluso sobre todopoderosas «marcas registradas» de ciertas multinacionales. Ya estamos otra vez con el doble rasero.
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¿Acaso los radicales católicos han actuado durante la historia de modo diferente a lo que ahora nos venden como fanatismo islámico?
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desde una perspectiva estrictamente religiosa, la extemporaneidad e irracionalidad reactiva respecto a la blasfemia es absolutamente similar tanto en el Islam, como en el Cristianismo o el Judaísmo. Y así, los únicos que no tienen «libertad de expresión» son los ateos, los que «niegan la existencia de Dios», ya que por el mero hecho de pensar así y decirlo, son blasfemos para todos los creyentes. La cuadratura del círculo o perseguir al que niega lo obvio.
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Ante esta lógica totalitaria, los ateos, los no creyentes, es decir los pensantes, callamos y sin quererlo otorgamos. Aburridos y resignados, seguimos inactivos y expectantes desde el respeto radicalmente democrático, aunque excesivo, a la actividad religiosa, a pesar de ser conscientes de que el totalitarismo religioso tiene secuestrado el espíritu laico de nuestra sociedad, tanto social como individualmente. Ni que decir que el drama de los pensantes y laicos en el ámbito islámico estremece. ¿Hasta cuándo hemos de seguir en silencio conviviendo e incluso asumiendo la imposición de prácticas sociales y normas de conducta impuestas por la Iglesia, totalmente extemporáneas con las formas de actuar y de vida de la gran mayoría de la sociedad? ¿Qué correlación estadística existe entre el número de bautizos, bodas, comuniones y funerales, casi todas por imperativo social y al margen de la voluntad (sobre todo en los funerales) «del protagonista», y la práctica religiosa cotidiana? ¿Por qué posiciones absurdas y claramente marginales en nuestra sociedad como la posición de la Iglesia Católica respecto de los gays y lesbianas, los anticonceptivos, el aborto, el divorcio o «las relaciones prematrimoniales», sin trascendencia práctica palpable, tienen el papel mediático y fáctico que tienen? ¿Por qué la práctica religiosa subyuga a la práctica laica? ¿Por qué no existe, por coherencia estadística, mayor influencia ideológica «pensante»?