Oposición Total
UNOMe entra la duda de si el PP va a registrar su formato de oposición con Endemol, esa especie de concurso de telerrealidad en el que sus diputados y demás se han embarcado, sin duda con la intención de eliminar de la televisión a los triunfitos y hermanitos y demás famoserío, y conseguir así la Oposición Total. Desde luego, sería una forma de pasar a la historia, como el primer partido político que aprovecha lo peor de la televisión para convertirse en estrellas del medio. Todo el mundo hablando de lo mismo, algo que no pasaba desde la primera edición de Gran Hermano u Operación Triunfo. No me extraña que los últimos reality shows estén bajando de audiencia: ya no mola meter a unos famosos a cocinar con Sergi Arola, lo que mola es el propio Congreso de los Diputados convertido en un trasunto de la cocina del infierno, llámale El Congreso del Infierno, con galas semanales los miércoles por la tarde, y posteriormente la invasión de todos los programas de televisión con los dimes y diretes de esta gentezuela.
Pensándolo bien, tampoco van a ser los primeros. La Sua Emitenza Berlusconi seguro que exigía la propiedad del formato, por aquello de que en TV (específicamente, pero no sólo) el que da primero da dos veces. Un paralelismo que, por cierto, hoy Maruja Torres en El País hace notar entre el italiano y nuestro Zaplansconi. Lo que pasa es que el asalto al Parnaso mediático del PP no se queda en copar los programas del famoseo. No. Ya lo decíamos: es una toma total.
DOS
Lo de ayer con el disfraz de la vicepresidenta (Zaplansconi dixit) es puro espectáculo mediático del de programa coñazo de las tardes, o de las noches, que estamos invadidos a todas horas. Pero no lo es menos, siendo ya mucho esta preocupación obsesiva por cómo llevan la moda las diputadas -¿habrá que especificar en futuras ediciones de la ley de igualdad que este tipo de landismo debería estar sancionado?-, no lo es menos, decía, la obsesión por los misterios sin resolver que muestran los ppopulares. Mochilas que desaparecen, pseudoperiodismo de investigación, confabulaciones y ocultamientos que sólo salen a la luz gracias al celo de investigadores independientes... ¡Vaya! Lo mismo le dan un programa de estos al ínclito Jaime Ignacio del Burgo (ayer precisamente presentaba su librillo en Madrid. 11-M. Demasiadas preguntas sin respuesta se titula. Creo que Bruno Cardeñosa también acaba de sacar uno de estos. Veo la foto de la presentación en el Diario de Navarra y he de reconocer que el pobre Cardeñosa va a tener poco éxito, con un competidor tan destacado y tan bien arropado:

Sólo se echa en falta que el diputado navarro hubiera vestido para la ocasión el tradicional chaleco de investigador, vestimenta obligatoria para desvelar contubernios. Tiempo al tiempo.
Y TRES
Formatos de telerrealidad, de pseudoperiodismo de investigación... ya tuvieron en la anterior legislativa tomados los informativos (aunque esto no tiene mérito, porque todo partido que se precie con posibilidades de tocar cacho -de poder, quiero decir-, lo hace). Habrá que proponer la nueva línea de concursos televisivosy las nuevas series: es la hora de que registren pronto una versión muy a la española -indivisa- de El ala oeste de la Casa Blanca, "El ala oeste de Génova", o irse directamente al mucho más popular formato de la comedia costumbrista, algo como Esta Génova es una ruina. Por supuesto, entre medias de todos estos programas, también aparecerán en los anuncios. Recuperará, sin duda, Zaplana, el "vuelve el hombre", o aquellos viriles comerciales de Abrótano Macho, o de Varón Dandy. Qué menos. Esperanza Aguirre también despunta como reina de la tv, aunque hay que reconocer que juega con ventaja, porque ya lo está haciendo en las autonómicas madrileñas. Al que no le veo es a Rajoy en plan Jesús Vázquez desvelando los premios que están dentro de unos maletines. Le pega más un programa late-nite, con monólogos de esos que le escriben tan bien y unos cuantos humoristas de corresponsales. la Noche Mariano sería, claro, de obligada visión. El comentario final, por supuesto, sería una especie de columna de opinión televisiva: Los chismes de Josemari. Y es que en la tele ya se sabe que nunca se desaprovecha una estrella con tirón.
Todo es tele. O casi todo. Lo malo es que en este ascenso al estrellato catódico [nota pendiente de ulterior investigación: la desaparición del adjetivo catódico con el aumento de las pantallas de plasma... ¿se dirá plasmático en el futuro?] sucede lo que siempre ha sucedido con este medio, que los contenidos realmente desaparecen, todo es fachada, todo es provocación, espectáculo, risa fácil, vísceras, mogollón, grito y exhibición. La Oposición Total es así. Qué triste...