20 años de Chernobil
Desde luego, entre los 4.000 muertos que aceptan los informes de la OMS y los cerca de 300.000 del informe de Greenpeace va un grandísimo trecho. Hoy se cumplen 20 años de la explosión y la posterior fuga radiactiva. Hay informes que afirman que existe contaminación en un 40% del suelo de la Unión Europea. Los datos son ocultados por intereses políticos, pero las cifras de cancer de tiroides, y en general los datos epidemiológicos publicados, no resisten el maquillaje al que intentan ser sometidos.Estos días en que el barril de petróleo supera los 70 dólares, el asunto de la energía nuclear vuelve a estar en el candelero. En general el tema de la energía, y de las alternativas reales que se presentan. Cada vez más leo a expertos que desde posicionamientos ecologistas proponen replantear la oposición antinuclear que llevó a esos colectivos hace veinte años a ganar la opinión pública. ¿Y si el futuro más ecológico pasara por una implantación racional de la energía nuclear? Con los datos del vigentenario de Chernobil, parece difícil poder asumir que una alternativa capaz de generar un desastre con esas consecuencias sea algo deseable. En los días en que el despliegue nuclear iraní sirve de excusa para la enésima inflación del armamentismo yanki, tampoco parece que ese futuro con una energía nuclear (más o menos limpia) vaya a ser permitido para los países en desarrollo que son los que están tirando de los consumos actualmente. Seguir dependiendo de combustibles sujetos a una futura extinción es otro tema que debe primar a la hora de plantear un futuro a largo plazo. Los datos que van llegando son contradictorios: el consumo sigue aumentando de forma desquiciada, los beneficios de unas cuantas empresas del petróleo son cada vez más altos (Exxon volverá a batir records históricos: ya el año pasado fue la empresa que más había ganado en un año en la historia de la humanidad), y las políticas estadounidenses les van bailando el agua a estos riquísimos. La implantación de energías que usan recursos renovables supone una interesante alternativa, pero que porcentualmente no arregla el problema del día a día. ¿Sigo? Uno va mirando los periódicos y encuentra signos que avisan de lo peor, y escasas alternativas. Mientras tanto, claro, están los 20 años de Chernobil.
En la balanza de los pros y los contras, lo que tenemos hoy es una fecha para el recuerdo. Y para reflexionar seriamente, una vez más, sobre el futuro realmente sostenible. Lo que no se hará, claro...