Lluvia Artificial
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves 20 de abril de 2006
Desde hace muchos años, los agricultores disparan cohetes con yoduro de plata para sembrar esta sustancia en nubes y conseguir que llueva, más bien evitar que la nube condense en hielo y caiga una granizada. Todos recordamos aquellos anuncios de la radio que decían “hoy existe riesgo de tormenta con granizo – repetimos...” y que servían para poner en marcha esos mecanismos que no siempre funcionaban. Por otro lado, aunque relacionado con lo anterior en el imaginario colectivo, era frecuente leer historias de misteriosos aviones que robaban las nubes, y muchos agricultores llegaron a plantar denuncias por esa sustracción del agua tan necesaria para sus cultivos. Leyendas rurales, casi siempre, aunque muchos vendedores de misterios solían acusar a los gobiernos (y demás agentes del mal) de prácticas secretas de este tipo (*). Lo cierto es que, aunque desde los años treinta se han usado diversos sistemas para poder sembrar nubes, con sal común, con hielo seco, o con el ya mencionado yoduro de plata, el éxito no siempre está asegurado, porque hay demasiados factores en juego que no se pueden controlar. Estos días las autoridades chinas quieren intentarlo sobre Beijing (es decir, Pekín), para hacer que la lluvia se lleve la arena amarilla del desierto de Gobi que contamina la megápolis. Sería todo un logro, necesario por los problemas que está causando a sus habitantes.
Sin embargo, se está muy lejos de poder controlar el clima, hacer que llueva o evitar una granizada. Por aquí se suele pasear al ángel de Aralar, a ver si cuela, y hace siglos se le amenazaba al santo patrón del pueblo con lanzarlo al río si no intercedía por las esperadas lluvias. Ahora, hasta acusan a los malvados militares estadounidenses de intentar alterar el clima con ondas electromagnéticas, con fines militares y demás barbaridades que, ya decimos, cuando no son falsas son simplemente ineficaces. Mientras tanto, seguimos pendientes de las predicciones de los expertos ayudados por las imágenes de satélites. La meteorología, es lo que tiene, que se diría ahora.

Nota: (*) Sin ir más lejos, el habitualmente mal informado Bruno Cardeñosa, en su libro El día de mañana, donde mezcla churras con merinas, se cree lo de los aviones fantasma espantanubes y otras tonterías secretas que él, inexplicablemente, afirma conocer al dedillo -vamos, que tan secretas nunca lo son. Lo que sí son son tonterías, y el que las propaga... pues eso. Otras tonterías habituales al respecto del "control" del clima ya las tratamos por aquí hace un par de años, como el asunto del experimento HAARP.