Soldadito Boliviano
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves 4 de mayo de 2006
Hoy he llenado el depósito del coche y he pagado la espantosa cifra de sesenta euros (¡y de gasóleo!). El empleado de la gasolinera -que lucía la marca Repsol, por cierto- me comentó: “ya ve, con lo del bolivianito, a más de un euro tenemos ya el litro”. Me he acordado de los bolivianitos (y bolivianazas) que conocí en Camiri, en Bolivia, trabajando en la extracción de gas para diversas multinacionales, hace ahora diez años. En ese Chaco boliviano que mucho antes había sido demediado cuando se perdió una guerra que, como todas las que llevó a cabo ese país, se convirtieron en derrotas que le comían territorio, vidas y dinero, acaso esperanzas. En Camiri me acogieron con la bondad y el cariño que sólo tienen los que no tienen nada, incluso aquellos soldaditos de un ejército tan pobre que ni siquiera era una buena opción de empleo la de hacerse milico. Hoy me he acordado de los que allí siguen intentando sobrevivir, haciendo que con su trabajo prosperen las grandes compañías del petróleo. Aquellos que, con el 90% de los ciudadanos de Bolivia votaron hace casi dos años un referéndum pidiendo la nacionalización de su patrimonio gasero/petrolero. Los que mayoritariamente eligieron como presidente a un cocalero indio que lleva esas preciosas chompas que viste la gente sencilla, ese presidente que ahora se ve acosado de populismo y casi terrorismo internacional, cuando cumple el programa que le llevó a ese puesto. Poco se quejó nadie cuando las grandes petroleras comenzaron a registrar como propiedades suyas en las bolsas internacionales las reservas de las concesiones de que disponían. Quizá porque eso es parte del mercado internacional, y las quejas bolivianas se quedaron años aparcadas, frente a los intereses de Total, de Petrobras o de Repsol-YPF. De esos robos nadie se queja, porque ahora toca la caza de los bolivianos, y la prensa juega a poner esas imágenes de un ejército de pacotilla como si fuera el más terrible ataque del eje del mal. Pues no, los soldaditos de Bolivia, los bolivianitos con su chompa y su gas tienen ese derecho. Y esto no justifica que me claven sesenta eurazos por un depósito. Para mayor gloria del beneficio de la multinacional.