Eso cuentan en NewScientist (The perils of cheerleading). Por lo que se ve, según publicó en enero en la revista Pediatrics la estadística Brenda Shields, entre 1990 y 2002 se registraron 208.000 asistencias en urgencias a menores que se habían lesionado haciendo de animadoras (o animadores, que los hay, aunque menos). Y la frecuencia de lesiones parece haberse duplicado desde entonces, aunque la dra. Shields ignora la razón. Las sorprendentes pirámides humanas que están de moda entre los equipos rivales de cheerleaders en casi todos los deportes (espectáculo) de EEUU pueden tener que ver.
(Imagen de American Cheerleader Magazine. En efecto, hasta tienen su revista, que merece una impagable visita, por cierto...)
El mal puede pasar a otros países, porque eso de las animadoras tiene mucho éxito -e incluso en España se puede ver más de un patético espectáculo de este tipo, no íbamos a ser menos. En cualquier caso, entre que ser animadora puede acabar dañando seriamente la salud y esas campañas en EEUU (donde se ha llegado a prohibir lucir demasiada carne, especialmente en la región pectoral y nalgar) -y recientemente en Australia- por reconducir moralmente las exhibiciones a veces directamente calientapoll... esto, quiero decir, provocativas de las simpáticas mozuelas (véase en News.com.au "Cheerleaders ordered to cover up", por ejemplo), se puede temer uno que o esto desaparezca o haya que pagar por ello. Que será lo más probable.
(Las autoridades sanitarias y guardianas de la moral advierten... etc... ya saben)
Servidor se queda, eso sí, con las animadoras de la Universidad de Wildstone. Ya saben, lo contaban Les Luthiers. Y hasta aquí puedo leer ;-)
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