Encarnizamiento Periodístico
Lo de encarnizamiento no es figurado, lo del periodístico, casi que sí, al menos usando el amplísimo campo semántico que hoy engloba eso del periodismo: desde el hijodeputa al soplapollas pasando, claro está, por algunos buenos profesionales y muchos malos profesionales. Esto desde el comienzo y para hacer amigos.El resto será también breve: hoy los medios hablan de la muerte de Rocío Jurado, el país casi se paraliza por su muerte, esa muerte que se ha seguido casi en vivo y en directo... No hace falta decir, por lo obvio, lo vomitivo del despliegue, de todo el montaje... Lo más siniestro es que los propios medios de comunicación que están viviendo y vendiendo el tema juegan a hacerse la autocrítica, diciendo qué terribles extremos se están traspasando con esto de la pobre Rocío. Para mayor gloria de ellos mismos.
Y uno se malicia que poco más o menos lo mismo pasó hace algo más de un año cuando moría otro gran ídolo de multitudes, aunque a mi gusto peor en lo artístico y sobre todo con una voz menos poderosa y embelesadora. Hablo del Papa Juan Pablo II, cuya agonía fue también propiciada por los mismos medios que ahora se hacen cruces (siempre se hacen cruces en este país) con el mogollón de la Jurado. ¿Y qué pasó con el mogollón del Wojtyla? Para mí, tan vomitivo es el encarnizamiento periodístico en un caso como en el otro. Igual peor el del patriarca de Roma, porque aquello ni siquiera generó la más mínima autocrítica.
Y ya vale.