El Beso
La historia, como siempre pasa con esta historias, dispone de bastantes niveles de iniquidad. El titular lo leíamos ayer en El País: "Un hombre, pateado por besarse con otro en una piscina pública". Luis y Thomas se besaron en público, y "un grupo de menores y adultos de etnia gitana increparon a la pareja" (el énfasis lo he puesto yo). Posteriormente "la emprendieron primero a pedradas con los dos hombres y después a patadas con Luis".
El primer nivel es, desde luego, el ataque homófobo. Es difícil creer que a una pareja heterosexual que se daban un piquito, o un beso con lengua, que tal me da, se les hubiera increpado -quizá en alguna de esas "playas familiares" opusinas sí, pero en general un beso se tolera en público... salvo que sea un beso homosexual. Esto molesta. En otra noticia sobre el tema, también en El País, recogen algo sobre este asunto:
"Estaban besa que te besa, en el borde de la piscina y con niños delante. A mí eso no me parece bien", comentaron Rosario y Leo, dos mujeres mayores que presenciaron la agresión. Al preguntarles si se hubiesen molestado con un hombre y una mujer, contestaron: "Bueno, eso molesta menos. Para lo otro los niños no están educados", aseguró una. "Además, ellos ya tienen su sitio", añadió la otra, señalando con el dedo al solarium.Ya lo hemos comentado a menudo por aquí: aunque las leyes de hecho ya protegen a los ciudadanos independientemente de su orientación sexual, lo cierto es que la homofobia sigue existiendo y no se considera por el momento (salvo alguna iniciativa en este sentido de IU) que deba ser algo que se pene como sucede ya con otro tipo de agresiones a otras minorías.
El "solarium" es una zona que en la piscina municipal de La Elipa (Madrid) se dedica al nudismo desde hace muchos años, durante la temporada estival. No es algo nuevo: en dos piscinas municipales en Madrid existen solariums nudistas, bastante limitados e incómodos para los usuarios, todo hay que decirlo, que deben volver a ponerse el bañador para poder meterse en la piscina, situada en la zona pública que es "textil" (como se suele decir en la jerga nudista). Las zonas nudistas de estas piscinas no son exclusivamente gays, aunque es cierto -como pasa en muchas zonas del litoral también- que la presencia -visibilidad- de hombres y mujeres (menos) en pareja es mayor en estos ghettos. Personalmente, estoy en contra de estas zonas desde un punto de vista básico: la opción de llevar o no bañador no debería limitarse a recintos cerrados, sino que -siguiendo la ley- debería ser perfectamente natural encontrar en estos espacios públicos a gente que lleve (o no) la ropa que quiera. Por supuesto, y lo hemos visto en ordenanzas municipales que dicen cuidar "el civismo" en lugares como Pamplona, el desnudismo puede llegar a considerarse delito. ¿Por qué? La falta de argumentos razonados y razonables que liguen desnudismo a cualquier tipo de actividad ilícita o lesiva para los derechos del común de los ciudadanos es palmaria, pero la desnudofobia parece amparada por una no declarada "moral" que equipara el desnudo humano a la incitación sexual o algo así. En diversas zonas nudistas de estas piscinas de Madrid, los usuarios han tenido que soportar a menudo vejaciones y malos modos por parte de personas que creen su derecho increpar a quienes simplemente optan por estar desnudos. Tenemos pues la desnudofobia de siempre, añadida a la homofobia, como factores que podrían llegar a ser usados por ciertas personas incluso para justificar una agresión, llegado el caso.
Moderemos: es cierto que estas personas estaban "vestidas" (con su preceptivo bañador) aunque ya eran identificados por sus agresores como miembros de ese colectivo que consideran negativo para sus vidas... La noticia de El País nos cuenta:
Varios usuarios explicaron que la inseguridad es algo normal en la piscina de La Elipa. "Hay gente que te tira piedras desde la calle, está todo deteriorado. El Ayuntamiento ha dejado morir este polideportivo", contaron. La zona del solárium es, dicen, el lugar perfecto "para los mirones". "Y da igual la edad, aquí mira desde el pensionista hasta el quinceañero", señalaron.
Lo que nos permite ahondar en otro nivel: ni esa piscina está preparada para la masiva afluencia que sufre especialmente los fines de semana ni la convivencia en ella es tranquila en ningún otro nivel. Léase la noticia para saber los pocos vigilantes -subcontrata mediante- que existen, cómo el arrendatario del bar sufre asaltos a menudo, cómo los propios sindicatos de los trabajadores del centro llevan quejándose. Hay así, como suele pasar, un nivel adicional achacable directamente al ayuntamiento que maltrata a los potenciales usuarios de las piscinas municipales. No solemos oir quejas ni problemas en los centros privados y no debemos olvidar que la derecha que usufructúa el ayuntamiento de Madrid ha ido precarizando (perdón por la palabra) muchos servicios municipales, que posteriormente son privatizados en-la-sombra, subcontratados, etcétera. Es decir, tenemos aquí otro hecho que muestra cómo la administración juega con los ciudadanos, disminuyendo la calidad de vida. Lo digo desde Pamplona, donde la oferta municipal de espacios de ocio y deporte es mínima, y se ha mantenido así porque la derecha en gobierno está convencida de que esos servicios los prestan mejor asociaciones o empresas privadas (que consiguen además hacer negocio del asunto...). Las implicaciones sociales, esas que los neocons y viejofachs de siempre niegan una y mil veces, son otro de los niveles de discusión. La discusión, claro, que nadie realiza.
Otro nivel interesante, que remarcaba en negritas antes: el asunto de que se identificara a los atacantes como miembros de la "etnia gitana". La Elipa, como otras zonas de Madrid y de otras ciudades, recoge usuarios de áreas en los que la presencia gitana es mayor que en otras zonas. Hay un enorme miedo en llamar las cosas por su nombre, ante la tentación de otra fobia añadida, llamémosle xenofobia (aunque los gitanos no son "el otro", sino los de siempre de por aquí...). ¿Es relevante el que fueran gitanos? Podría ser: quizá tienen la piscina de La Elipa como algo suyo y ejerzan así con cierta patente de corso. ¿Seguro que eran gitanos? A menudo se identifica como tales a personas que no lo son... y simplemente la "pinta" de alguien se convierte en un marchamo de calidad -o de falta de ella.
En cualquier caso, quizá estamos aquí ante un conflicto añadido: si es cierto que la sociedad en general dice tolerar -pero no lo hace de hecho- la homosexualidad, algunos subgrupos de la misma, más cerrados socioeconómicamente pero también culturalmente, son menos tolerantes. Recordemos casos de machismo e intolerancia relacionados con miembros o grupos de gitanos. Pero también otros grupos: la multiculturalidad, otro factor interesante sobre el que podría estar gravitando también una noticia aciaga como esta. En la noticia nos recuerdan que hay muchos otros comportamientos antisociales en esa piscina en concreto, como los robos en el bar, agresiones por la noche a los vigilantes... ¿siempre son obra de gitanos? ¿Al final vamos a descubrir que La Elipa es el Imperio del Mal? ¿Nadie se ha preocupado antes por esta situación?
Mezclemos entonces un poco todo en esta coctelera. Hagan un experimento, introduciendo "violencia en La Elipa" en Google. Descubrimos entonces un poco más sobre la historia alrededor de esta historia: un barrio con una presión muy alta de sobrepoblación (está atestado). Con inmigración, pobreza, marginación, violencia... pero también un barrio donde muchos colectivos intentan disminuir estos problemas sociales. No es el único: como Moratalaz y muchas otras zonas de un Madrid que se nos vende como algo próspero y cosmopolita, pero que se nutre de los trabajadores de todo un cinturón desestructurado. Otro nivel: la propia concepción de esa ciudad sobre la que pueden llover tesis doctorales y programas políticos, pero sobre la que nadie efectúa una revisión radical.
Hay más niveles: por ejemplo, se habla de menores como ejecutores principales de la agresión, o de menores jaleados por sus adultos, o de todos mezclados... ¿Quién está operando sobre esos niños para que expresen violentamente las opiniones de sus padres? Hablábamos por aquí hace un tiempo de la homofobia que se expresa en los centros de enseñanza, amén de otros comportamientos que muestran intolerancia/desprecio con/hacia los inmigrantes y un largo etcétera: parece que en algunos casos lo peor de los comportamientos insolidarios de los adultos pasa a los adolescentes que se convierten así en ejecutores de una violencia como en este caso. Otras veces, los menores son la excusa de los adultos para justificar sus agresiones, o al menos para entenderlas. "Delante de los niños..." decían indignadas esas señoras en el artículo.
En cualquier caso, una vez más, la realidad nos estalla en la cara, y a una persona, simplemente por besar a su amigo, le partieron la cara y les patearon. ¿Demasiadas cosas que cambiar, simplemente para que dos se puedan dar un beso?