El Pequeño Tamborilero
El niño de la derecha se llama Isaiah Suliman Chevrier, y tiene 4 años. El de la izquierda es su hermano Abdoulaye y tiene 2. En este vídeo de YouTube (y en otros) podemos maravillarnos con su sentido del ritmo, y con su conocimiento del yembe -y del inglés... Residen en Bamako (Mali) y su padre fundó hace siete años RootsyRecords.com para preservar y promover esta música de percusión, los ritmos y las danzas del África Occidental. Leo que ya desde que tenía 10 meses, Isaias toca el yembe, ese tambor cubierto de piel que se toca con las manos y suena un tanto opaco, pero con una gran riqueza de timbres. La wikipedia comenta su origen entre los mandé, hacia el 1.300 aE. Se trata, como siempre pasa con estos ritmos percusivos, de una música obsesiva que casi te obliga a comenzar a saltar y bailar (o, según el día, te puede producir un horroroso dolor de cabeza, los tambores son así). Como tantas otras manifestaciones culturales africanas, se mira con curiosidad antropológica, pero poco mas.
Quién sabe, igual Isaías tiene un futuro tocando el yembe (o djembe, djimbe, jembe, jenbe o sanbayani, como a veces se le llama en esos países del Sahel Occidental y de la costa atlántica al instrumento que también se cataloga como "tambor del demonio", porque cuentan fue creado por un malvado demiurgo -o djinn- a partir de un tronco de árbol y la piel de un animal que había matado, de manera que el yembe tiene en su interior aún el espíritu de ese árbol, el del animal y también el del constructor, tres en uno, como la Trini).
Igual dentro de unos pocos años Isaías -desde luego muchos como él- estará embarcándose en un cayuco para intentar llegar a una tierra de promesas en donde el yembe quedará olvidado. O lo mismo no... Hoy he visto en una esquina unos negros (que he imaginado senegaleses) tocando unos yembes. Los que pasábamos mirábamos esas manos veloces creando ritmos que resonaban por las calles que recorre el encierro de Pamplona, dejábamos unas monedas -o no-, y seguíamos, pero nadie, realmente bailaba. Quizá por eso me fui a buscar algo sobre esos tambores tan preciosos, y me encontré con la historia filmada de Isaiah Suliman Chevrier, el pequeño tamborilero de Bamako, ese djembefola tan evocador.