Las Mentiras De Bio-Ray
Es noticia estos días en diferentes medios de comunicación:Un juez de EEUU castiga a la pulsera magnética española
Obliga al distribuidor del brazalete en ese país a reembolsar su importe a unos 100.000 usuarios por publicidad engañosa de sus efectos sobre la salud
ISABEL PERANCHO
Los días de la popular pulsera magnética podrían estar contados. Al menos para uno de sus principales fabricantes, la empresa española Bio-Ray. Los dispositivos que vendía esta compañía mallorquina en EEUU acaban de recibir la 'puntilla' de manos de un juez federal que ha ordenado a su distribuidor, QT Inc., que reembolse a 100.000 clientes el dinero que pagaron por los brazaletes, en algunos casos hasta 250 dólares (unos 200 euros), renunciando así a 22,6 millones de dólares (unos 18 millones de euros) en beneficios obtenidos por esta empresa entre 2000 y 2003.
El juez ha concluido que la joya no tiene las propiedades terapéuticas con las que se publicitaba en ese país, especialmente como alivio contra el dolor. Culmina así un 'culebrón' judicial que se inició hace más de tres años a través de las quejas presentadas por varios consumidores ante la Comisión Federal de Comercio estadounidense.
El magistrado ha rechazado la teoría de la defensa de que si los usuarios creían que el producto les ayudaba, por qué no iban a hacer publicidad de ello. El brazalete Q-Ray, una pulsera de metal terminada en dos pequeñas esferas, se promocionaba en televisión y en internet, como remedio contra el dolor, el cansancio y el nerviosismo. (...)
(El Mundo Salud)
Ya conocerán esa pulsera magnética doradita, acabada en dos bolonchos y que no cierra. Se popularizó en este país hace años y uno las podía encontrar incluso en las farmacias (o, peor aún, especialmente en las farmacias), anunciadas por muchos lugares y con algunos famosos llevándolas. Recuerdo -pero la memoria es traicionera- que Jesús Gil llevaba una (de hecho, la asocio precisamente con alguien seboso y casposo, aunque es posiblemente prejuicio personal... Y he de reconocer que Aznar lleva pulseras de hilo o lana, conste). Hubo hace unos años una verdadera fiebre de pulseras magnéticas, con anuncios por todos los lados, también -cómo no- en la tele.
He escuchado en la SER, en el programa Ser consumidor de Jesús Soria, una entrevista a Ignacio Álvarez, presidente de Bio-Ray, S.A., la empresa que fabrica esas pulseras de cobre, aunque ellos las llaman reguladores biomagnéticos (y cierto que además de pulseras tienen anillos, bioclips y otras cositas más... todas ellas (lo cuentan en su web) con una cuidada fabricación, desde el tratamiento del metal base hasta el empaquetado, y con una electropolarización exclusiva que les permite afirmar que "nuestras pulseras no deben ser consideradas, en ningún caso, como una pulsera común", y que se trata de "la pulsera con mejores resultados del mundo". La interpretación, un tanto sui generis, de Álvarez era que todo esto era un problema de su distribuidor en EEUU, que era quien afirmaba propiedades terapéuticas de las pulseritas. Ellos no, afirmaba taxativamente, y nunca lo habían hecho. Y por eso no había problema alguno con la venta de sus aparatitos. En La Alternativa Racional (la revista de ARP - Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico que posteriormente pasó a llamarse El Escéptico - número 5, octubre de 1987 -es decir- hace nada menos que ¡¡19 años!!) comentaba Luis Alfonso Gámez:
Durante el pasado verano se vendieron en España más de 1.700.000 pulseras magnéticas, lo que a un precio medio de 1.500 Pts cada una hace que a quien esto escribe se le nuble la vista. Posiblemente, nos hallamos ante uno de los timos más rentables de los últimos años.
Los anuncios hablaban de las maravillas para el reuma, para disminuir la tensión arterial, e incluso algunos médicos llegaban a "recetarla"... Por supuesto, la venta siguió impunemente como suele pasar estas cosas, hasta que el mercado se saturó. Recuerdo también que, posteriormente, salió un negocio paralelo de recarga de pulseras. Algún listillo se dio cuenta de que el parque pulseril no aumentaba y acabó por convencer a los ingenuos que ya la habían comprado de la necesidad de recargar sus propiedades electromagnéticas.
En cualquier caso, luego aparecerían otros productos milagro, entre almohadas cervicales y magnetizadores de agua y otras estupideces. Demostrando, claro está, que la ingenuidad del consumidor alcanza límites extremos... o más bien, que no tiene límites. Ante eso, claro, los límites debería ponerlos la ley y el estado velar por defendernos de estos timos, así como regular la publicidad engañosa asociada a los mismos -algo que tiene reglamento, de 1996, por cierto. En el caso de productos con presuntos efectos terapéuticos tenemos leyes del medicamento, aunque sigue existiendo una gran zona de impunidad -y el que se venda algo como los reguladores biomagnéticos es buena prueba de ello. No la única, tristemente. Pero eso es otra historia, claro (quiero decir, es la misma historia de siempre, pero me separo del hilo de la entrada). Volvamos al asunto de Bio-Ray y de su presidente Ignacio Álvarez. En la Ser afirmaba que ellos no aseguran ningún efecto de curación, que eso era algo que se inventó el distribuidor estadounidense, QT Inc. En la noticia mencionada de El Mundo leemos también:
«Nos desmarcamos de la publicidad de EEUU, han dicho más de lo que debían. Se lo advertimos y prescindieron de nuestros consejos. Estaba cantado. Aquí no lo vendemos como tratamiento, sino como adorno personal. No se ha podido demostrar científicamente que sea un producto sanitario», argumenta Ignacio Álvarez, presidente de Bio-Ray, el fabricante de las pulseras, cuyo precio en España oscila entre 40 y 124 euros.
Álvarez sí defiende los beneficios de su ingenio sobre el organismo: «Equilibra la energía del cuerpo eliminando el exceso de iones positivos. La gente dice que se siente mejor, pero no cura enfermedades». A pesar de que la demanda no afecta directamente a su empresa, si lo hace de forma indirecta, ya que el 95% de su facturación provenía de las compras realizadas por su distribuidor estadounidense.
Si uno visita la web de la empresa, es cierto es que uno encuentra una sección llamada "resultados" en la que se explica
AVISO IMPORTANTE
BIO-RAY, S.A. como creador y fabricante de brazaletes y anillos biomagnéticos, solidarizándose y en total apoyo al Real Decreto aprobado por el Gobierno Español en el mes de Agosto de 1996, sobre publicidad engañosa.
C O M U N I C A
Que sus productos no son curativos, en ningún caso, de enfermedades o dolencias orgánicas, ni son un medicamento; por lo que no sustituirán, en ninguna circunstancia, cualquier tratamiento médico, hospitalario o farmacológico que se esté administrando el usuario.
BIO-RAY, S.A.
Mensaje bastante explícito para curarse en salud (perdonen el chiste) ante la reglamentación vigente. No es menos cierto, sin embargo, que en la web uno encuentra que este regulador biomagético patentado es capaz mediante resonancia radioeléctrica de disminuir las energías negativas del cuerpo. Ya saben, la habitual tontería de las energías vitales, chikún, ying y yang y... ¡¡me parto!! los efectos sobre el organismo:
La técnica de Electropolarización Circular a la que se le somete durante el proceso de fabricación hace disminuir la resistencia de descarga y facilita la entrada en el organismo de la energía de signo negativo ascendente, dando salida a la de signo positivo descendente, consiguiendo de esta forma el fin para el cual ha sido creado:
"Regular el organismo equilibrando estas energias"
(funcionamiento)
Aceptemos pulpo como animal de compañía. Los "efectos sobre el organismo" benéficos no son promesa de una cura -de hecho, no pueden ser promesa de nada porque difícilmente una pulsera metálica será capaz de alterar una inexistente energía negativa y etcétera etcétera. Pero el que busca estas pulseritas se cree que eso es algo que les va a curar del reuma y cosas así. No podemos olvidar tampoco que no fue antes de esa ley sobre publicidad engañosa que se dejó de publicitar este tipo de pulseras como "antirreumáticas", que era lo que cualquiera podía encontrar por ahí. El que ahora la ley hile más fino sólo ha hecho a los timadores más hábiles.
Para el juez estadounidense la cosa no colaba: se dijera o no, lo cierto es que implícitamente se aseguraba que eso cura, de alguna manera, mediante ese equilibrio energético. Y ha sido así suficiente como para considerarlo un timo y exigir que se devuelva el dinero a los compradores. ¿Sucederá algo así en España, se actuará contra esta empresa pionera en el arte de vender milagritos a los ingenuos? Seguro que no (y menos el gobierno balear, que ha premiado a la empresa como una de las mejores de la comunidad... ¡qué país!)
Pero... un momento. En la entrevista el Sr. Álvarez afirmó que nunca habían afirmado efectos terapéuticos en sus pulseritas. Como me decían en casa de pequeño, antes se le pilla al mentiroso que al cojo, y ahora conviene no fiarse de las cosas que lee en una web hoy como prueba de lo que decían ayer. para eso uno tiene que echar mano de los motores que archivan versiones antiguas. Por ejemplo, si uno se va a mirar qué "resultados" auguraban hace unos años en Bio-Ray.es descubre que al Sr. Álvarez le debería haber crecido algo la nariz al hablar por la radio (si es que su nariz puede crecer más, con tanta mentira apañada que meten...).
Veamos la versión de 9 de octubre de 1999 (enlace) -nota: algunos caracteres quedan mal en la versión archivada, he completado lo que he podido, pero alguna frase -lo de la variable dicotómica- parece casi ininteligible...marco lo completato con una rayita...)
EXPERIMENTACION CLINICA.
La experimentaciónllevada a cabo por el Dr. Cesare Tossani, de la Sección de Medicina General del HOSPITAL DE VALDOBBIADENE, RegioVeneto. USSL N.12, concluye:
"La importante disminución de la sintomatologá dolorosa tratada con BIO-RAY RMN corresponde a una mejoríade humor (78% de los casos), disminuciónde ansia, de tensión,irritabilidad de reacciónregistradas por medio de una reducción de tensión arterial (66% de los casos), ademásdel consumo menor de analgésicos, parámetro válido de la variable dicotómica considerada en el test estadístico.
Despuésdeeste experimento podemos sin duda sostener que BIO-RAY es váldo como medio terapéutico de dos niveles, en el tratamiento del dolor de distinto origen".
La llevada a cabo por el Dr. Sekil KIM, Director General del HOSPITAL MEDICO CHINO DE CHONJU. UNIVERSIDAD DE WONKWANG. COREA del SUR,en orden a establecer como propósito del Departamento de Salud Social del Gobierno, la certificación de efectividad y resultados de los productos BIO-RAY, probados por pacientes no selectivos, en los Hospitales determinados,en dicha prueba, indica:
"Encontramos y reconocemos quelos productos BIO-RAY han demostrado justa efectividad paraaquellos que padecíandolor de cabeza, insomnio y dolores nerviosos" 1 de Abril de 1994. Fdo. Dr. Jo Young SHIN. Jefe de Departamento.
Mira qué simpático. En el año 1999 sí aparecían resultados terapéuticos en la publicidad de su web. ¡¡Qué tramposillo, Sr. Álvarez!! Y estas maravillas curativas se siguieron afirmando por lo menos hasta junio de 2004. (En la versión de noviembre de 2004, al instalar el menú en un flash, ya no queda constancia de la historia, y nos dirige al aviso legal actual...)
Conviene hacer notar que en la página -la actual- de opiniones de los compradores, sólo aparecen testimonios relacionados con el bienestar, así tan poco específico. Pero en el año 2000 no, como una vez más prueba la internetoteca. Lo gracioso es que alteraron los comentarios, dejando los mismos nombres. Un ejemplo:
ahora se lee:
" Probé la pulsera en Septiembre de 1995. Durante los dos días que llevé la pulsera me asombré con los resultados. No lo podía explicar. "
Dr. Michael Manginelli
P.A.
pero antes decía:
" Probé la pulsera en Septiembre de 1995. Durante los dos días que llevé la pulsera me asombré con los resultados. Mi dolor casi había desaparecido. No lo podía explicar. "
Dr. Michael Manginelli
P.A.
En efecto, los compradores que antes aseguraban que con la pulsera no tenían que tomar medicación para controlar la tensión arterial, que les había eliminado la irritación de la piel, que les eliminaba los dolores, ahora sólo están agradecidos por el aumento de energía y el bienestar. Qué cosas...
En definitiva, un camelo. Un engaño -por si alguien lo dudaba- que simplemente se adapta a la permisiva reglamentación española. Lo que decía antes, ¡¡qué país!!