Talento Y Poder
Es el título de un libro que ha caído esta mañana en mis manos, aunque ya había podido leer un capítulo antes de la publicación. Está escrito por Antonio Beltrán y es una increíblemente completa -y profunda- historia del conflicto entre la iglesia católica (el poder, vaya...) y Galileo Galilei (sin duda, el talento). Beltrán es una de las personas que más saben del asunto, profesor del departamenteo de Lógica, Historia y Filosofía de la Ciencia de Barcelona. El libro es un tocho, con algo más de ochocientas páginas, exhaustivamente documentado y con referencias completísimas, pero además es ameno. Beltrán es capaz de mirar donde generalmente no se mira, y donde, específicamente el trabajo académico apenas se había atrevido a introducirse, marcando realmente un enfoque original y muy necesario.En especial porque en los últimos años, casi todo lo que se escribía de las relaciones entre Galileo y la iglesia era una especie de revisionismo procatólico bastante infame, abusando de una interpretación sesgada de textos vaticanos, que parecían patrimonio exclusivo de los defensores de la tesis (aberrante) de que la iglesia no fue tan mala, ni el proceso tan terrible; algo así como que si no le hubieran querido tanto a Galileo simplemente le habrían quemado, y que fue por la enorme consideración que tenían por el sabio pisano que intentaron cuanto pudieron imbuirle de corrección política. Una moda que surgió antes de aquello de Juan Pablo II pidiendo perdón por lo de Galileo. Y en la que, por cierto, algunos lumbreras que tengo por aquí cerca, como el inefable Mariano Artigas, -defensor del diseño inteligente también- profesor de la Universidad de Navarra, han creado ejemplos notorios de la manipulación pseudohistórica, como se ve en el enlace, o se comprueba en el libro que publicó Artigas titulado "Galileo en Roma. Crónica de 500 días". Afortunadamente, Talento y Poder desmonta completamente esa visión hipócrita que pretenden ciertos católicos. (Aviso: los dos enlaces anteriores no son para corazones débiles...)
Se aleja también el libro de la hagiografía en que muchos convirtieron las historias sobre el tema y sobre Galileo, sin duda con la mejor voluntad, pero que en el fondo hacen un flaco favor a la historia. Es cierto que Galileo es el santo patrón de la ciencia moderna, y que incluso, con eso de su dedo convertido en reliquia, como tal se le reverencia. Tampoco debería ser así sin valorar adecuadamente por qué era un tío grande. Por eso conviene leer el texto de Beltrán, entender las razones y causas de la revolución galileana. Los primeros capítulos, en los que se enmarca la aportación de Galileo en la época, en el pensamiento de la época, son magistrales: podemos seguir gracias al autor los pasos que se atrevió a dar, aquellos que no pudo o no supo... Hay veces en que te quedas pensando "ale Galileo, dale duuuro", para ver si llegaba a ser Newton. Como uno por otro lado sabe que no fue así, te apena y te maravilla en cualquier caso el enorme trabajo intelectual.
Pero, desde luego, las complejísimas trapisondas del caso Galileo son el plato fuerte del libro. No es un proceso habitual (ni siquiera varios procesos... aunque de todo hubo), pues de hecho duró más años que la esperanza de vida en la época. El texto está lleno de escritos que documentan cada momento, los incesantes equilibrios de poder, las políticas de las cortes de la época -incluyendo la vaticana-. Uno se pierde un poco en los personajes, a pesar de que el libro permite conocer muy bien la sociedad y la política de la época. Eso sí, si uno ha leído algún otro libro sobre Galileo, ya tendrá una idea de todo esto. No es que sea necesaria esa introducción, que la aporta el libro, pero siempre ayudará al lector a recorrer el camino que va narrando -un camino a veces terriblemente tortuoso- el autor.
La nota de la editorial Laetoli, que publica el texto en su colección Las dos culturas, nos recuerda que el libro es el resultado de veinticinco años de trabajo. Lo maravilloso es que Beltrán haya conseguido plasmarlos en un texto que, a pesar de su densidad, se lee como una novela. Por supuesto, tardaré unos días en conseguir acabármelo, pero ya me está quitando tiempo de otras cosas -de sueño también. Una experiencia que recomiendo a todo el mundo. Por cierto, Galileo es todo un héroe, casi con resonancias griegas, en esta historia. Y viendo los datos que aporta el autor, esto no es cuestión de hagiografías o anticlericalismos, sino la verdad más verdadera.
Ya que de Galileo se trata, recomiendo una visita a los archivos bibliográficos del Istituto e Museo di Storia della Scienza de Florencia (Italia), que incluye la digitalización de casi todo lo que existe sobre él, sus obras... por si alguien quiere bucear en las referencias que proporciona Antonio Beltrán.