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La basura progre es inasequible al desaliento: lógico, puesto que su razón de ser es la difamación y el insulto continuados a imagen y semejanza de su mentor pestífero. Desde ayer no aporta argumentación alguna inteligente, salvo imbecilidades propias de quienes usan su cerebro para graznar los lugares comunes propios de la izquierda más rancia, deslegitimada por la historia y en el baúl de los tristes recuerdos. Su aportación, como la del marxismo en general para la historia humana, no sólo es prescindible, sino además siniestra e intolerante. Son los típicos cobardes de entendedera justita para cotorrear las consignas de su líder y para revelar su verdadera personalidad embozados tras un nick, lo cual es una fortuna, puesto que si la anarquía les permitiese expresar sus delirios llevarían al pelotón de fusilamiento a tántos inocentes como en la triste historia del marxismo han hecho. Como me aburre contestar sus tergiversaciones hipocritas me divertiré más diseccionándolos para instrucción de quien acierte a caer por esta basura de blog (cada vez menos, dada la demagogia marxistoide indisimulada de su promotor).
Al señor Armentia ya le di candela en otra línea, así que no perderé el tiempo con él. Sólo comentar que el problema ambiental y la injusticia social son en buena medida gracias a actitudes entregadamente consumistas como la suya, de la que hipócritamente se lamenta. Quizá sí, hacen falta menos Planetarios regidos por quien utiliza su proyección pública para verter demagogia progre estilo Sabina, Ramoncín, Zerolo y demás alimañas.
Su principal lameculos, el tal yaba (qué nick más soso) es u estalinista de cuidado: reformado al progrerío de usar y tirar, eso sí, que hay que modernizar el discurso, pero en cuanto pierde los argumentos acude al insulto como recurso, y además de manera pretendidamente sentenciosa, estilo Sardá. Se nota que se tragó muchas noches aquella mierda marxista y antiaznarista. Una pena no haber sido Boris, ¿verdad?. Esconde su miseria moral con discursos elaborados tipo "intelligentsia" dialéctica, y así encandila a los bobos que le circundan, lo cual le regocija en su papel de vicearmentiano mayor del vertedero. En este país ya se sabe, ponle una gorra a alguien y se vuelve gilipollas. Un personaje penoso, de nulo criterio propio y de cuyo paso por este mundo nadie se acordará.
De Sumibobas qué decir. Estrapalucio de científico, sus breves intervenciones enmascaran su vacuidad mental pero no su nadería argumentativa. El chico, aburrido, ha encontrado entre esta panda de resentidos eco para sus excentricidades marcianas con las que no ganará el Nobel ni afecto, pero sí creerse que importa a alguien, aunque sea a la recua. Un perfecto ejemplo de inadaptado internáutico de los que tánto proliferan, escudado en pinchacillos hipócritas a Armentia que le hacen pensar: se me descojonan, ergo existo.
El gordito Diego, pintamonas sin gracia, otro polluelo incubado al calor de las exhalaciones armentíes, se ve reconocido con sus dibujitos patéticos entre el clan de la pedorreta. Interviene poco, porque los efluvios químicos le han dejado un poco lelo, y para no meter la pata limita su locuacidad. Tampoco aporta demasiado; es otro renglón torcido en busca de protagonismo barato, pero por no saber, ni sabe ser progre, aunque intenta aprender del yaboso.
Iván y Manolo son los psicópatas del contenedor. En todos los sitios tiene que haberlos, pero aquí añaden a tal dimensión un matiz siniestro. Gente como ésta son en la sociedad los del tiro en la nuca, rompecristales de sedes de partidos democráticos, torturadores polpotianos, sádicos de fosa común. Su intolerancia, persecucionismo obsesivo contra quienes les llevan la contraria y desprecio por la opinión contraria a su jefe les deja en evidencia continua y ratifica lo antedicho. Afortunadamente en esta mierda se limitan a soltar barbaridades impunemente con mayor o menor tino. Manolo es un poco más listo que el otro, disfraza su psicopatía con mejor redacción, aunque sus prolongadas parrafadas son la mejor muestra de su paranoia. El tal Iván es más bruto, soez y destiloso de mala baba y odio: si existiese la reencarnación, hubiera sido un buen guardián de cheka, zulo o mazmorra siberiana. Un neandertal con teclado, carne de cañón para la progresía de pañuelo palestino.
Mientras me divierto con estas disecciones, espero que alguien (Txema M no, por favor, que se le ve el plumero marxistoide, recíclese) diga o argumente algo inteligente. Supongo que tarea vana. De momento, basura progre e hipócrita. El mundo está desequilibrado, ciertamente. Entre imbéciles y personas normales...
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