Polonio
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves 30 de noviembre de 2006
En 1897, Marie Curie y su chico, Pierre, descubrieron el Polonio estudiando las sustancias radiactivas que contenía un mineral de dióxido de Uranio, la pechblenda. Aparecieron también el Radio y el Actinio. (*) Es un elemento bastante raro en la naturaleza, y con una gran actividad radiactiva, pues emite partículas alfa capaces de dañar seriamente el organismo si se ingiere o inhala. Aunque la piel es suficiente para protegernos habitualmente y su tiempo de vida es relativamente corto, si se introduce en nuestro organismo resulta cientos de miles de millones de veces más tóxico que el cianuro -en igualdad de dosis-, e incluso en pequeñísimas cantidades es capaz de acabar matándole a uno. Se suele comentar que fue posiblemente el más responsable de la anemia que acabó con la vida de su descubridora. Una contaminación a largo plazo: el Polonio se fija en el organismo habitualmente en la médula, aunque también se le asocia a los efectos cancerígenos del tabaco. Los fumadores inhalamos Polonio, una de las más de tres mil sustancias que nos echamos para el pulmón con esta práctica.
Estos días los medios de comunicación lo asocian a la muerte de Alexander Litvinenko, un espía ruso asesinado en el Reino Unido, posiblemente al haber sido inducido a inhalar Polonio (podrían habérselo puesto, precisamente, en un puro, algo que de ser cierto tiene toques de peli de espías -lo esperable en una muerte sorprendente de un agente secreto, cierto, y más en estos días de nueva peli de James Bond: la realidad a veces tiene estas ironías crueles).
Desde luego, el tema del Polonio y de Litvinenko da para mucho, entre otras cosas porque pillar un microgramo de este elemento radiactivo no es como pillar una papelina, precisamente (**). Pocos son los lugares que utilizan industrialmente esta sustancia, en pocos sitios se puede obtener... Pero muestra que esa idea (enfermiza) de conseguir una absoluta seguridad contra cualquier potencial arma del "eje del mal" -el que sea- es un empeño vano. Incluso el más maniaco control del aeropuerto más histérico habría dejado pasar cientos de miles de dosis letales de la misma. Y mientras tanto, nosotros haciendo el idiota con la bolsita trasparente a modo de neceser cutre.
NOTAS:
(*) Corrección que agradezco a omalaled, quien lo ha explicado en los comentarios a esta historia. En la versión original se decía erróneamente que primero se obtuvo el Radio y luego el Polonio, un dato que se puede ver en lugares como la wikipedia (castellano - english), pero que no concuerda con la información que se encuentra en otros lugares, por ejemplo, en la nota de la fundación Nobel correspondiente al Premio Nobel de Física de 1903 que se concedió a Becquerel y los Curie.
(**) Como se puede leer en los comentarios, esta afirmación puede ser errónea (como indicaron Gonzaga o Don. Criticón): aunque diversos expertos coinciden en que es difícil de obtener, algunos otros dicen lo contrario. Y en Internet se puede ver cómo es posible comprar Polonio-210 en EEUU sin demasiada dificultad. Cierto es que disponer de dosis suficientes para un envenenamiento no es tan sencillo. Queda la polémica, como verán, extendida en los comentarios.