El Instituto De La Mujer Desafía A La Real Academa Española (De La Lengua)
Albañila, estudianta, bedela, bachillera, elaboradora, miembra, jueza, concejala ... algunos de los términos propuestos por el Instituto de la Mujer, que (lo leemos hoy por los medios) ha decidido echar un pulso a la RAE. Los académicos mantienen que el género masculino como genérico sigue siendo norma habitual, y que no cuela cambiarlo. Que no es sexismo (ellos son mayoritariamente hombres, ciertamente, cosa que también podría chocar... ¿para cuando la paridad en la RAE? -aunque esto es otro tema).El trabajo, realizado entre otras personas por la filóloga Eulalia Lledó, debería estar expuesto ya en la web del Instituto, pero no es fácil encontrarlo, al menos no desde la portada... yo he fracasado. He encontrado, eso sí, un texto que analiza el tema de la mujer y los diccionarios de la RAE (PDF -son 465 páginas, conste)y la campaña "nombra en red", aunque el enlace (este) te baja un ejecutable para windows que, por evidentes precauciones que cualquiera debería tener, no voy a usar... Vamos, que una pena, porque me quedo con lo que he oido por radio, los comentarios en los medios digitales, y poco más.
Que es, en cualquier caso, suficiente para que me incline a estar a favor -razonada y razonablemente- de la propuesta del Instituto de la Mujer. ¿Por qué para designar una genérico -quienes integran una profesión, por ejemplo- se ha de usar el masculino? Porque el castellano siempre ha sido así, y porque así es en general para los idiomas provenientes del latín, etcétera... Bien, pero ¿por qué no se puede cambiar? Si un día nos encontramos con que se evita ese masculino genérico, no pasaría nada malo. El idioma seguiría sirviendo para comunicarnos porque no se pierde un ápice de inteligibilidad con un buen uso que evite esa preponderancia del género masculino.
¿Que es un poco coñazo porque estamos acostumbrados -y acostumbradas- a hacerlo de forma diferente? Es indudable, pero también es más coñazo separar la basura (o cerrar el tubo de pasta de dientes, o ceder el paso a una persona mayor, o pedir las cosas por favor, o ...) que no hacerlo. Y uno se acostumbra porque está razonablemente convencido de que es mejor así, para todas -y todos. Cosas de educación.
A mí me basta con que las mujeres me digan que hay que hacerlo. Porque son más, podríamos decir, pero realmente porque pueden tener razón quienes explican que sólo cambiando cosas que nos parecen "naturales" porque "siempre se ha hecho así" podremos realmente cambiar el fondo, la raíz de la historia. Y en el fondo, en la raíz, está la discriminación contra las mujeres por el hecho de serlo. Que se traduce en muchísimas realidades de las que no somos culpables cada uno individualmente, pero sí colectivamente como mantenedores de esas circunstancias de desigualdad.
Y, ojalá que sea dentro de poco tiempo, vamos hablando con ese mínimo cuidado que se nos pide ahora, quizá hasta los carcundas de la RAE se animen a incluirlo en el Diccionario.
Ahora, claro, a ver qué os parece...