No Vimos El Cometa
Lo dejaba por aquí ayer por la tarde: teníamos cometa para la madrugada de reyes, el McNaught C/2006 P1... Así que, de madrugada -y tras comprobar que habían aparecido regalos como suele pasar los seis de enero, tomarnos un cafelito y pillar los prismáticos y el telelidlscopio nos hemos ido a un monte cercano, donde hay unos depósitos de agua y una buena vista al horizonte este de la comarca de Pamplona. A esa hora (eran como las seis y pico aún) ya no estaba la zona llena de coches, porque habitualmente ese sitio es utilizado para el sexo en coche. Lo que suele dejar la zona de aparcamiento llena de preservativos y papeles (¿es incompatible echar un casquete con el civismo? podrían, al menos, colocar unas basureras, por ver si la gente se animaba un poco...). Hacía un frío de la leche, un poco por encima de la congelación... pero poco.
Pamplona está casi imposible para la observación del cielo: mucha ley de protección del cielo, pero lo cierto es que cada día peor. Hemos estado viendo un poco el cielo, paseándonos por la Luna y recorriendo el cielo del invierno. Por el sureste estaba saliendo Júpiter, un poco por encima de Antares así que ahí hemos estado viendo los cuatro satélites que esta madrugada eran visibles y paseando por la región de nebulosas y cúmulos del Escorpión. (En la foto, un poco de Luna arriba y un mucho de luces por abajo). Conforme se iba enfriando la noche, antes del amanecer, la bruma ha empezado a cubrir la cuenca de Pamplona, con lo que la contaminación lumínica era aún más evidente... Pero nosotros hemos seguido como si nada: afortunadamente, nuestra posición sobre Badostain permitía tener el oriente más despejado, y la niebla quedaba por debajo.Poco a poco el cielo se ha ido iluminando con el alba. Ya se veía Marte sobre el horizonte, pero también aparecieron unas nubecillas que iban cubriendo el horizonte este, y que finalmente nos han robado la observación del cometa. Ya a las ocho, un poco antes de que el Sol saliera, hemos desistido. Aparte de todo, estábamos congelados, la humedad se depositaba en los instrumentos -y en nuestras ropas- y, finalmente, hemos decidido que era mejor irnos a tomar un desayuno con roscón incluído.

(en la foto: la cara circunspecta de Jose, al fondo las brumas sobre el valle, y el resplandor del alba, que no deja ver las nubes que impedían ver el cometa...)
A ver si mañana hay más suerte, aunque cada día el cometa se acerca un poco más al Sol, de manera que cualquier monte por el horizonte, y cualquier estratillo de esos matutinos, nos pueden jorobar el espectáculo. A los ReyesMagos tampoco los hemos encontrado.