IPCC 2007
UNOAfortunadamente, el tema del día es el cambio climático. Digo afortunadamente porque otras veces, demasiadas, y hasta hace nada, esto pasaba como si no fuera la cosa con nosotros. En París, la reunión del IPCC, está siendo noticia de portada. Quizá es el momento para convocar una nueva cumbre del clima, que de un buen repaso -actualización- a los protocolos de Kyoto y establezca nuevos compromisos -al menos, compromisos para cumplirlos.
DOS
En España, parece claro que los partidos políticos ya están metiendo en sus agendas el tema: el que ayer una convocatoria tan repentina como la del mini-apagón consiguiera una disminución del 2,5% del consumo (según los datos de Red Eléctrica Española que leo en El Mundo), más del doble que en Francia y otros países donde también se había colado la convocatoria, dice que ya hay un sector importante de la gente que puede ser conmovida por estos temas. No soy tan ingenuo como para pensar que esto se debe a una concienciación social, sino a que el tema ha entrado en la cosa pública. Habrá que ver en las encuestas de los próximos meses cómo se va colocando el tema ambiental entre los grandes problemas percibidos por la sociedad (terrorismo, vivienda, inmigrantes... ). Desde luego, lo que hay que hacer tiene poco que ver con un ecologismo-guay de apagar la Puerta de Alcalá y quedar muy monos y ser noticia. Bien sabemos, además, que el alumbrado no es el principal derroche energético (aunque lo es... y hoy, esta noche, seguirán sobreiluminadas nuestras ciudades, especialmente los emblemáticos monumentos que ayer hasta los ayuntamientos de la derecha apagaron unos minutos): está el transporte, responsable de la generación de una gran parte de los gases de efecto invernadero, está la generación de energía... está desde luego, lo comentamos siempre, el derroche energético del primer mundo...
TRES
En cualquier caso, ya tenemos nuevo informe del IPCC. Y el consenso de los científicos que componen sus comisiones es claro: globalmente se producen cambios por una alteración introducida en el clima desde que tenemos Era Industrial. El informe del IPCC (léase un resumen interesante, en PDF, de los datos) muestra los muchos datos, derivados de mediciones independientes, que permiten entender que esto es así, y que está acelerándose. Corrige además, porque los datos obtenidos en los últimos años lo han permitido, algunos de los puntos que fueron objeto de crítica en el informe de 2001, porque tenían datos insuficientes. Esto muestra, por cierto, que lejos de un fundamentalismo arrollador, el IPPC evoluciona en su trabajo, como es lógico en ciencia.
Y aparte de establecer esos hechos, presentan los modelos, que varían entre eso que se llamaba paraíso ecologista, es decir, un drástico parón para mantener las emisiones del 90 y el bussiness as usual, en el que las tendencias de emisiones se mantienen en sus tendencias sin variar. Ambos extremos muestran que las tendencias son malas, pero también que no todo es irreversible. Y es cierto que esos modelos son incompletos, y que es difícil predecir un sistema intrínsecamente complejo como es el del clima. Pero las tendencias de los modelos antiguos, que eran menos finos que los actuales, se han ido cumpliendo. O más bien no, quiero decir, vamos peor que lo que se predecía en el anterior informe de hace cinco años: hoy mismo, en Science se publica un estudio en el que se comprueba que muchas de las magnitudes que se miden (proporción de CO2, temperatura global, nivel de los mares) están evolucionando en el último decenio peor de lo esperado. Por ejemplo, el nivel de los mares sube algo más de lo que los modelos ajustaban.
Por supuesto, el informe del IPCC no es inamovible, ni siquiera tiene por qué ser correcto al 100%. Pero, antes de empezar a decir que lo que sucede es que los expertos que lo han elaborado están vendidos o son unos cantamañanas, conviene tener en cuenta que son fruto de un consenso informado, con los datos publicados en revistas de referencia, y el análisis cotejado por gente de muy diferente opinión. Me comentaban en una entrevista esta tarde en Radio Vitoria que Bush ya está buscando contratar voces opositoras al informe. Realmente no le hace falta, primero porque todo el mundo sabe que todo el mundo va a mirar con lupa cada una de las afirmaciones y conclusiones del estudio, y no sólo los que estén pagados por las petroleras y demás, sino muchos otros. Del debate científico siempre puede salir algo... y no sería bueno que fuera de otra manera, porque el método en que avanza la ciencia exige ese continuo análisis crítico.
CUATRO
Lo que me preocupa es, sin embargo, el papel que los medios de comunicación tienen en todo esto. Hoy mismo me han llamado desde dos medios diferentes (televisivos), donde estaban preparando reportajes sobre el tema del cambio climático, y donde se me pedía que proporcionara algún nombre de alguien que podrían posicionarse en contra del asunto. Les he explicado que, por supuesto, hay científicos y otras personas que mantienen su oposición al tema, desde muy variados puntos de vista. Les he explicado también que, sin embargo, sería un importante error y un sesgo el dar carta de igualdad a las dos posturas, porque ni mucho menos esa falsa paridad reflejaría la situación del debate científico. Pero los medios son así, y eso hace que siempre aparecen pseudocientíficos para hablar de temas en los que ellos tienen posturas irracionales, o que nos saquen al tío ese tan horroroso del Foro de la Familia cada vez que se habla de eutanasia o de células madre...
Me gusta leer lo que cuenta Antón Uriarte en su blog, pero sus afirmaciones son marginales en más de un sentido, y sus conclusiones suelen ser más bien incoherentes en conjunto, sólo enmarcables si nos creemos una cierta postura de teoría de la conspiración, lo que me hace, ya de por sí, dudar más de todo. ¿Es creíble, como se suele pretender, que el mainstream de la ciencia se haya vendido a un pretendido lobby ecólatra? A la hora de venderse, pagan mucho mejor Exxon y demás muchimillonarios de este mundo que promueven las visiones mal llamadas "escépticas".
Tengo gran amistad (ya lo saben los lectores habituales) y suelo coincidir con los serenos planteamientos de Manuel Toharia en muchos temas. Y es cierto lo que sostiene: que el cambio climático no es el problema, sino una de las consecuencias del problema real, el subyacente: un sistema de consumo y de comercio intrínsecamente malvado, que permite la enorme diferencia entre una pequeña parte de la población del mundo que derrocha energía y bienes y posee todo y controla el comercio además, y una gran mayoría en subdesarrollo, condenados además a la muerte por hambre, enfermedad y guerras. Por supuesto que esto es cierto, que el cambio climático es un "problema de ricos". Pero ello no quita para que, además de todo, sea conveniente mirar estos temas desde ahora.
Y CINCO
Es decir, me parece un error que a la hora de hacer una noticia o de tratar de este asunto en otros formatos de los medios de comunicación se acuda a un debate mitá-y-mitá entre quienes apoyan el consenso de los científicos y quienes se oponen al mismo. Al menos sin explicar la marginalidad (siquiera estadística, atendiendo a las publicaciones en revistas científicas con sistema de revisión por pares) de tales posicionamientos críticos.
Como la reunión de París no ha hecho más que empezar, el tema nos irá ocupando estos días por aquí. Además, tengo el compromiso de contar el tema de la forma más objetiva posible el próximo lunes 12, en Vitoria, en una conferencia en la Casa de Cultura de la Florida (a las 17.00) para las Aulas de la Tercera Edad: "El cambio climático: una perspectiva razonada" lleva por título. Seguro que las aportaciones en los comentarios a esta historia (dejando aparte los pesados trolls que parece que no hay forma de cansar) me sirven de mucho para centrar temas. Gracias por adelantado...