Cuestiones De Tono
Hoy me habían echado la bronca en casa. Por el tono que uso para discutir, para decir las cosas. Igual es que discuto demasiado, que ando todo el día en plan "tertuliano", como me acusaba hace algo más de un mes un homeópata, y me he aficionado a eso de contraponer argumentos y demás, sin pararme a pensar que no siempre la cosa es debatir. Luego, cuando uno tiene una división de opiniones en un entorno familiar, pues la cagas. En el curro me ha pasado también más de una vez, -y según escribo esto estoy asistiendo y participando en una discusión en la que el "tono" también es objeto de denuncia o debate. Me da también la sensación de que es un tema en cierto modo recurrente, que ya he comentado algo en esta bitácora del asunto. O en otro foro.
Quiero pensar que en parte la culpa no es sólo mía, o de los que como yo encuentran en el debate de las ideas una de las más provechosas formas de conocer: conocer otras posturas, sus argumentos, la solidez de tus propios razonamientos cuando se ven enfrentados por otros. Creo que vivimos en un lugar y un tiempo en el que eso no se valora, ni se educa para debatir, ni para hablar adecuadamente siquiera. Así, cuando uno se pone el chip en modo discusión, queda extraño. Lo normal es que la gente largue lo que sea, como sea, sin más. Ni se espera, y menos se desea, que lo que uno dice sea atacado. "Es mi opinión" ("y punto", parece añadir sin decirlo). Ahí rápidamente entramos en una cuestión de si, entonces, cuando uno dice "pues será tu opinión, pero eso es erróneo por esto y por aquello y ..." parece que toca los derechos y libertades de expresión, y rápidamente se deriva a ataques a la persona más que a los argumentos y.. bueno, ya saben por dónde se acaba.
Pero esto no me explica todo el asunto: realmente estoy descubriendo -o asumiendo, mejor, pues ya era conocido- una faceta beligerante en lo verbal/escrito que siempre he empleado en unas ocupaciones pero que, cada vez con más frecuencia, se extiende en general a mi vida diaria. ¿Es parte de mi tendencia a querer tener razón? Emplear tan a menudo el mecanismo argumentación-contraargumentación-etc ¿es siquiera mínimamente conveniente? Siempre he creído que este tipo de actitud es estimulante, te hace estar al día, preocuparte por conocer las cosas, las facetas (seguro que de todo esto habrá escrito E. de Bono y que lgs lo explicaría mucho mejor...). Más aún, estoy razonablemente convencido de que cuando dos personas, o más, entran en esta dinámica, se puede llegar no sólo a un entendimiento (a veces, dependiendo de la materia de discusión evientemente puede ser casi imposible) pero casi siempre a un estupendo rato, fructífero para todos los participantes. Y, sobre todo, mi experiencia al respecto ha sido que uno puede llegar a una fase (meta- diríamos) en la que analizas por qué defiendes un tipo de posturas, qué creencias o dogmas subyacen en tus argumentaciones. Sin embargo, ese análisis medianamente aséptico choca con la realidad: todo parece tener un tono abroncado.
Digo todo esto (me lo estoy diciendo ahora mismo, pero con altavoz al público) porque en cierto modo creo que cuando uno se pone en ese modo argumentativo en cierto modo establece también un "modo batalla" que tiende a ser percibido como un tono arisco en la persona. En mí. Es difícil calibrar cuando uno larga el saco de la argumentación cómo va a ser percibido tu "tono". He intentado algunas veces explorar los diferentes estados en que uno puede ponerse a debatir: más o menos sereno, con mayor o menor uso de la ironía, evitar (o por el contrario abusar de) el sarcasmo, jugar a ponerse más bien socrático... No suele funcionar: ya uno se va creando aureola de mala hostia o algo así. Vamos, que a ver quién me tose, parecen pensar, que si se me dice algo que no me vaya me voy a poner como Don Pepito.
No se me ocurre cómo concluir, quiero decir: no tengo una respuesta. He intentado a veces desactivar ese "modo batalla" pero se me dispara en cuanto tiene ocasión. Igual es una consecuencia (un tanto indeseable socialmente) de convivir en lugares como esta Blogalia donde se estimula intelectualmente la discusión -obviamente, entre otras cosas. O, simplemente, tiene razón mi madre: tengo un carácter simplemente insoportable.