Hasta Los Suevos
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves 15 de febrero de 2007
Hace un mes se cumplían cinco repugnantes años de la instalación del campo de concentración de Guantánamo. Para mayor vergüenza de toda la civilización humana, y sobre todo de la parte de ella que sigue pensando que los derechos humanos son realmente universales. De la mano de Amnistia Internacional, le mandé entonces una felicitación al responsable de ese lugar de detención ilegal y tortura, el Presidente de los EEUU, porque mantener algo tan ilegal ante la pasividad de toda la comunidad internacional merece un reconocimiento. Las decenas de menores secuestrados que han pasado por allí también estarán contentísimos, y los cientos de adultos que llevan años sin que se sustancie en un juicio mínimamente justo su presunta culpabilidad. Da igual, porque lo que hay que hacer es mirar hacia otro lado.
No me extraña que el lider de la oposición de este país esté hasta los suevos de que le pregunten por lo de Guantánamo (y más si se confirma lo de la participación de policías españoles en esos delitos, además de la pasividad dejando pasar vuelos y vuelos llenos de secuestrados), no me extraña que rememore al destrozapatrias de Felipe V si se le ocurre a un periodista preguntar por lo de Irak. Cientos de muertos a diario que deben pertenecer a un pasado que la derecha de este país preferiría no comentar. Al fin y al cabo, ya lo dijo el señor ese de cabellera generosa y pulseritas en la muñeca, que ahora ya sabe lo que hace años no sabía.
Saben mucho, claro. Saben, coño si saben, de los suevos. De los que tuvieron el centro de su reino en Braccara Augusta, ahora conocida como Braga (quizá de ahí la fijación reciente de Rajoy con los genitales femeninos). Pero su desmemoria, de la que también empezamos a estar hasta los suevos, sabemos, tristemente todos. Imagino que el comienzo del juicio del 11-M también les parecerá historia antigua. Ya saben, ellos decían hace milenios aquello de los desiertos lejanos o las cercanas montañas. Cosas, cabe pensar, de las invasiones bárbaras. O barbaridades, en suma.