Una Solución Al "Problema" De Las Antenas
¿Está usted preocupado por los efectos nefastos sobre su salud -y la de los suyos- que producen las antenas de telefonía móvil (y ya puestos, demás antenas, que todas andan con "radiaciones" al fin y al cabo) que le han colocado cerca de su casa, su colegio, su edificio público o privado favorito, su escuela, centro sanitario o parroquia? ¿Está descorazonado ante la cerrazón de los científicos, las compañías de telefonía y demás, e incluso las más altas instancias -salvo algunas que, bien histerizadas por los colectivos de opinión han dado en producir normativas restrictivas para tranquilidad de los vecindarios afectados y sofoco que quienes no lo han conseguido? ¿Está usted razonablemente convencido de que todo esto es una vergüenza y le repatea que una y otra vez los informes técnicos bien fundamentados no le den la razón, bien al contrario? ¿Está hartísimo -o hartísima- de que a pesar de que los medios de comunicación recogen una y otra vez las alarmantes noticias de que esas radiaciones producen todo tipo de enfermedades, especialmente cánceres, y son un problema sanitario y social de primera magnitud, siempre aparezcan por ahí informes que dicen que de eso nada? ¿Y qué decir de la sensación de incapacidad que da saber que hay informes que dicen una cosa y otros que dicen otra, y que depende quién te cuente qué la cosa es horrible o no?En otras épocas, podríamos haberle recomendado que realmente se preocupaba demasiado por algo que no tiene por qué. Hoy, celebrando la llegada del 23 de febrero, le proponemos que, ya que ha sido convenientemente convencido de algo -a pesar de las escasas pruebas- es usted la persona más indicada para asumir también algo TAN comprobado como los efectos nefastos de las radiaciones electromagnéticas esas, y que le proporciona una solución TAN efectiva como tranquilizadora. Y la puede hacer en casa.
Además, sepa que lo que le vendemos (quiá, ¡¡¡le regalamos!!!) tiene una larga trayectoria de investigación en contra del sistema anquilosado de la ciencia oficial, que se basa en los trabajos de un pionero que nunca fue debidamente reconocido, Wilhelm Reich, y que en muchos lugares del mundo ha conseguido que la gente quede libre de las malignas radiaciones.
Constrúyase, así, un JodeAntenas (en inglés TowerBuster), para el que sólo necesita unos cuarzos, ferralla, resina y buena voluntad. Se trata de un acumulador orgónico, que convierte las energías orgónicas negativas en positivas, y le proporciona salud y todo lo bueno que el orgón puede darle.
Le comento, de paso, que hubo una época en el eso de la energía orgónica se puso de moda porque una forma de generarla -la versión positiva, la buena- era echando polvos. Los orgónicos de este país recuerdan una época de comienzos de los 70 la mar de entretenida. Por supuesto, los beneficios de las manufacturas de orgonita que puede hacer en su casa no se quedan ahí. No sólo tendrá una vida sexual más completa, y de paso eliminará las maléficas influencias electromagnéticas, sino que, además, podría contribuir a que los cielos queden limpios de los no menos maléficos trazos gaseosos de los aviones que pasan... ¿Cómo que no le habían dicho nada de eso? Pues debería informarse, porque con datos TAN contrastados como los de las antenas existen comprobaciones de que esas trazas en el aire son complejos químicos muy peligrosos, que alteran la salud física y psíquica de los residentes de esas zonas por donde pasan aviones a reacción. Una contaminación que queda eliminada con los JodeTrazasDeAvión (en inglés ChemBusters), acumuladores de energía orgónica, también realizables en casa, que reportarán bienes a toda la comunidad. Y muchos otros cacharritos para una vida llena de energía positiva...
Puede que sea de los que no se creen casi nada de estas cosas. A mí me pasa lo mismo. Lo que sucedes que si uno es capaz de creerse casi cualquier cosa, no sé por qué no creerse cosas tan positivas como la energía orgónica y demás maravillas del profesor Reich que fue, además buen amigo -un tiempo- de Sigmund Freud.
Bueno, y si tiene usted fe católica, siempre puede rezar... (o cualquier otra fe de esas de las de el efecto de la oración, claro).