Heridas, Rabia, Odio
Como en muchas otras ocasiones, lejos del ruido de los manifestantes y las proclamas en los medios de comunicación, (habría que decir también que muy lejos de las guerras de cifras que a esta altura sólo causan compasión) me quito el sombrero cuando leo el apunte del natural de esta madrugada de Javier Ortiz. Un fragmento (aunque recomiendo que lo lean entero, siempre es necesario recomendarlo y recordarlo, hoy más porque la cita puede inducir a error):A Zapatero le basta con pintar con crudeza –y a brochazos, porque de eso se trata– el panorama que los electores van a tener ante sí: «Ya habéis visto quiénes son y cómo son los que se aprestan al abordaje», puede decirles. «Los habéis oído gritando con total sinceridad y con perfecta crudeza lo que les sale de las entrañas. Ya sabéis de la rabia, el odio y el ánimo de revancha con el que vienen a por los que no somos ni “normales” ni “bien nacidos”, es decir, a por los demás. Os consta que muchos de ellos no se lamen las heridas de 2004, sino las de 1976. Decidid en consecuencia.»
Mientras tanto el tiempo, que siempre pasa, marca el tercer aniversario del 11-M aquel.
Actualizado a las 12.26.
Ahora al leer el Diario de Noticias me encuentro con otra necesaria reflexión, esta vez de la mano de otra de mis lecturas habituales, el escritor Miguel Sánchez Ostiz. Otro fragmento con idéntico ruego de lectura completa del artículo:
El pozo negro acabará a rebosar. Lo vaciarán o cavarán uno nuevo, tanto da. Pasará, cierto, el pozo, la calle ocupada, vendrán las elecciones, y vendrán más manifestaciones, pero está claro que en las próximas urnas van a entrar los votos del miedo, de las banderas con el águila franquista y con las cruces de San Andrés, los de la revancha, los del odio, los del encono, las ganas cainitas de no dejar respirar al enemigo vital, cuyas ideas se ven como una agresión personal, disfrazados todos de justicia, de libertad, de decencia cívica. Apuntarse a la otra mitad del género humano fue un deseo del general carlista Joaquín Elío, expresado, si no recuerdo mal, durante el cerco de Bilbao. Desde entonces ha llovido mucho, y va a jarrear todavía más, y es de temer que no hay otro "género humano" al que apuntarse, que ese y no otro es el país, el paisanaje, el género y la regla de juego.