Breves: Agitación
1.La ley de Igualdad, como es cosa de chicas, pasa como en segunda fila de las noticias del día. Posiblemente una de las leyes más importantes, con una discriminación positiva que debería llevar, lentamente -sin duda demasiado lentamente y con cierta mojigatería-, a incorporar a la mujer en lugares por el momento reservados a hombres, que tiene en cuenta que los hijos son cosa de la pareja, y un largo etcétera (entre más permisos para partos prematuros, permisos de paternidad y otros avances evidentes). El PP, claro, está para otras cosas y se abstiene (bueno, se va por ahí a hacer otras campañas).
2.
Uno más para la lista de blasfemos a quienes se puede llamar de todo: un fotógrafo extremeño, JAM Montoya, una reinterpretación con alto contenido sexual de iconografía católica, una publicación de un organismo público, un PP haciendo campaña contra un candidato de alcalde... los elementos necesarios para traer un trabajo ya consolidado, que lleva años expuesto, a primera página y convertirlo en casus belli. Ya han llegado los de las amenazas, como no cabía sino esperar. Como Dios está en todas partes, ahora los curas también poblarán los juzgados.
Leo Bassi (y su La Revelación), Íñigo Ramírez de Haro (y su Me cago en Dios), JCCS (y su Matanza cofrade, Javier Krahe y Enrique Seseña (y su Receta de Cristo para dos personas)... Ahora, JAM Montoya y su Sanctorum)... Damnificados por el artículo 525.1 del Código Penal, ese que dice "incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican" poniendo de hecho una censura bastante absurda a lo que se puede decir aquí. Luego nos quejamos de los países fundamentalistas islámicos, y aquí tenemos el atropello por lo penal.
3.
En Pamplona votaron ayer, en el pleno del ayuntamiento, para quitarle a Franco el título de hijo predilecto de la ciudad. El partido de la alcaldesa, UPN (franquicia del PP aquí), se abstuvo. Le habían nombrado predilecto hace 60 años y casi en veinte ocasiones se había intentado retirar la vergonzante distinción, hasta ahora siempre sin éxito. Por lo que se ve, UPN no considera que algo así afecte ni a la foralidad ni a la libertad de los navarros. Y navarras.