Dicho Y Hecho
Milenio, lunes 20 de enero de 2003 (Diario de Noticias)
Así reza el eslogan con que el Gobierno intenta vendernos que seguimos viviendo en Españavabién y no en el país en que realmente estamos. Mira que habría sido mucho más barato para todos el reconocer que metieron la pata con lo del Prestige, que se aturullaron y, zis-zas, un par de cabezas cortadas y todos como si nada, que es lo que suelen hacer los gobiernos en casos de estos: todos los partidos, incluso el Pop, tienen afiliados con cargo en número suficiente como para tirar de cabezas de turco sin que los de arriba se pringuen (sea o no de chapapote). Pero no, la cosa es lavar la imagen acudiendo a la estrategia de vendernos otro mundo diferente. No hay problema: aquí dicho y hecho, el Gobierno cumple. Y lo publicitamos a lo bestia, con campaña publicitaria de millones de euros para que se enteren todos de que el Gobierno cumple la ley (¡menos mal!, un Gobierno que cumple la ley, gritaremos todos alborozados), y que cuando sus predicciones económicas fallan (detalle éste que no se comenta en la publicidad, claro... no es cosa) ellos aplican la ley y corrigen las pensiones. Como siempre, vamos, pero ahora como si este dicho y hecho fuera algo especial.
Mientras tanto, y de forma paralela, con idéntico interés de ocultar el asfaltado de las costas gallegas de las páginas de los periódicos, consultan con sus asesores qué tema pueden regalar al público que suscite controversias pero sobre todo que genere adhesiones inquebrantables. Y no se les ocurre otra que meterse en renovar el mundo penal. Seguridad y cumplimiento de penas. Pura fachada, claro, pero lo bastante como para que, dicho y hecho, la peña se vaya despistando. La cuestión de los derechos civiles, por supuesto, es algo aparcable en este panorama.
Habrá más tracas, más fuegos de colores, nos toca aguantar de aquí a las elecciones una vez más lo más bochornoso de la política: la manipulación más completa para su propio lucro. Son épocas de decir que se hace, y decir Diego donde dijeron digo. Mientras tanto, escondiendo la mierda debajo de la alfombra. Dicho y hecho.