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Pues qué simpleza la tuya Yabba, que necesitas que de altas esferas te iluminen sobre lo que tú debes considerar humano o no, sin aspirar a formar sobre ello un juicio informado más allá de la fe ciega, asumiendo tu inutilidad de cara a dar la cara por quien pudiera, en un momento dado, pedirte ayuda ante el ataque de un agresor injusto. Pero tranquilo, un feto nunca te hablará si tú no quieres escucharle.
No me resisto a reproducir esos supuestos argumento médicos que sustentan esa sentencia que dices, porque, como sólo sean los que nos has pegado, manda huevos con los sepulcros blanqueados. Fíjate:
"Nosotros no necesitamos resolver la difícil pregunta de cuando comienza la vida."
Pues vaya bien. Imagínate que hay dudas de si detrás un matojo que se mueve hay un humano. Y resulta que unos cazadores piden permiso al juez para disparar sobre lo que se mueve, para así poder cumplir con el derecho inalienable a dar rienda suelta a sus ansias cazadoras. El juez, claro, se preguntaría si debía permitir pegar un tiro a ciegas sobre tal arbusto. Alucina. ¿Y si hubiera alguien oculto? ¿daría ese alguien su consentimiento para ser tiroteado? Y en el caso de resultar finalmente tiroteado con consentimiento judicial, ¿pediría responsabilidades al inconsciente, malo, cínico y cabrón que, sin estar seguro de que no va a herir a nadie, admite como legítimo disparar a ciegas? Porque es eso lo que el juez ha osado expeler con semejante perla de sentencia antihumana.
Por otro lado, el hecho de excusarse con semejante burrada no sé si hay alguien, ni me importa, literal- , ya nos está confirmando que no es de pequeña importancia el hecho de saber si nos enfrentamos a una situación donde hay un ser humano o un proceso que no es tal. Porque, volviendo al matojo uterino, si realmente hubiera razones médicas de peso, directamente nos las habrían cantado, aclarando que, por ejemplo, un suponer: antes de los cuatro mese de vida fetal no existe un humano sino un proceso que no llega a tal. Y con ello, debidamente acreditado con argumentos médicos de peso, hasta yo firmaría que un aborto antes de ese plazo podrá ser una carnicería contraproducente o todo lo contrario, pero no se podría llamar a tal acto un crimen, pues no habría de por medio la eliminación de un ser humano.
"Cuando aquellos especialistas en medicina, filosofía y teología son incapaces de llegar a algún consenso, el juez, en este punto del desarrollo del conocimiento del hombre, no esta en posición de articular alguna respuesta...
Y, sin embargo, qué oportuno sería encontrar la respuesta adecuada, sobre todo pensando en el pobre ser que va a ser destruido amparándose en un vago como no sabemos si eres un ser humano o no
aceptamos tu posible asesinato como acción de humana caridad. Redondo, como tú, Yabba. No sé lo que das de sí, pero a mí tal postura me repugna en lo más hondo y no puedo menos que denunciar la caradura criminal de aquellos jetas a quienes con no les tiembla el pulso a la hora de permitir algo que ellos mismos reconocen que no saben si puede suponer la aniquilación de uno que pasaba por allí.
Los médicos han tendido a concentrarse, bien en la concepción, bien en el nacimiento o en el punto intermedio en el cual el feto se torna `viable', esto es, potencialmente capaz de vivir fuera del útero de la madre, aun con ayuda artificial. La viabilidad usualmente se ubica alrededor de los siete meses (veintiocho semanas) pero puede ocurrir antes, aun a las veinticuatro semanas"
Hombre, se hacen eco de las distintas opiniones que han dado los médicos. Fíjate que un bebé de un año es incapaz de sobrevivir por sí mismo; necesita al menos de un esclavo a su cuidado que lo atienda día y noche porque, si no, se muere en pocos días. Y estos jueces se hacen eco, así, como si fuera a música celestial de lo más lejana, de que hay médicos que hablan de la concepción como el instante mágico en el que surge un ser humano de pleno derecho. ¿Podrían tener razón estos?, se preguntan los jueces. Quién sabe, pero no, no debe saberse, pues resulta que otros médicos igual de titulados que los anteriores estiman que, hasta que el feto no es viable, aunque sea con ayuda artificial, no debería ser tenido por uno de los nuestros.
¿A quién hacer caso?, se inquieren estos jueces, paradigma de la prudencia y la ecuanimidad. Y encogiéndose de hombres se dicen: pues, naturalmente, a ninguno. Que les den hasta que logren el consenso médico requerido. Y todo chulos, que para eso somos jueces y juzgamos sobre asuntos importantes, tiramos por el camino del medio y más allá, abriendo la llave a una ley que permitirá actuar como si ahí no hubiera seres humanos de por medio. Es decir, ante al duda, no hay ser humano. Y sentenciamos en consecuencia: se puede aniquilar eso, si así lo requiere la necesidad o, por qué no, el capricho convenientemente camuflado, eso sí, bajo algún supuesto de lo más difuso-.
Pero claro ¿no se habrán preguntado esos jueces que, puestos en esas, está claro que llegará irremisiblemente un día en el que la ciencia sea capaz de mantener con vida fuera del útero materno al embrión, y llevarlo a término desde la concepción hasta el alta médica como mamón listo para ser apuntado en el registro civil?. Resultaría que entonces, cuando llegue tal momento, incluso los médicos más propensos a retrasar nuestra entrada en la plena humanidad, acabarían por reconocer que seríamos humanos ya desde la concepción. Es decir, que fetos que hoy no serían considerados humanos, usando ese mismo argumento, en un futuro sí pasarían por tales, con lo cual, estos jueces, trasladados a aquella época, deberían dictaminar de acuerdo al hecho científicamente contrastado de que ahí siempre ha habido un ser humano en marcha, pues se ha desarrollado por sí mismo con una ayuda artificial que se ha limitado a recrear un medio similar al del útero materno.
Y seguramente, en ese futuro, los argumentos de estos jueces para permitir la eliminación de cualquier feto chocarían ya con flagrantes contradicciones jurídicas, pues los conflictos entre iguales jamás pueden resolverse jurídicamente con la eliminación física de una de las partes por la otra. Vamos, que los jueces se tentarían la ropa antes de cagarla como en este caso, pues no podrían escudarse en que no sabían si había un ser humano o no, y una vez reconocida la categoría plenamente humana del feto, los criterios a aplicar cambian como de la noche al día.
"Nosotros repetimos, sin embargo, que el Estado tiene un importante y legitimo interés en preservar y proteger la salud de la mujer embarazada y que tiene todavía otro importante y legiti¬mo interés en proteger la potencialidad de vida humana. Estos dos intere¬ses son independientes y distintos. Cada uno crece sustancialmente en la medida que se acerca el termino del embarazo y, en un punto durante el em¬barazo, cada uno se torna decisivo."
Desde luego, toma redacción incomprensible. Ni ellos saben qué cojones han querido decir con este embrollo. No eres tú Yabba el inepto que no entiende sus profundidades. Son ellos los que son negros como la noche.
¿Potencialidad, dicen? Vamos a ver: si es potencia ya no es acto. Es decir, que si hablamos de una potencialidad humana estamos hablando de algo que aún no es humano. Y como no es humano, naturalmente que su eliminación podrá ser lo que se quiera, pero jamás un crimen.
Eso sí, qué buenos son, pues se preocupan de la salud de la embarazada, al tiempo que se despreocupan de si en la barriga llevan o no a un ser humano, el cual, caso de ser realmente un ser humano, mediría sus derechos en un plano de igualdad con quien lo ha llamado a la vida.
Yo les explico, señores jueces: entre la salud de la madre y cualquier potencialidad, prima la salud de la madre, sin lugar a dudas. Más: en lo que respecta al estado, entre el deseo de de una madre y cualquier potencialidad, primaría el deseo de la madre, por más que fuera éste caprichoso. Pero: si lo que hay en su barriga no es una potencialidad, sino un ser humano, la discusión cambia de plano, ya que son los intereses de dos iguales los que habría que compaginar. Ahí ya no sería posible equiparar el derecho a la salud de la madre una ciática gestacional que la obligue a encamar, por ejemplo- con el derecho a la vida de su hijo. Faltaría plus la monstruosidad.
Los jueces deben tener eso tan claro, pero tan claro, tan claro, que es por eso que embarullan su lenguaje hasta límites ridículos, llamando potencialidad a lo que, según el criterio de cualquier médico decente, es un ser humano como la copa de un pino.
En la Alemania nazi hubo médicos y juristas que avalaron con argumentos muy médicos y muy jurídicos las mayores atrocidades médicas y legales en contra los judíos. Cuidado Yabba con tu ingenuidad. Con el aborto ocurre igual, aunque, al final, si nos ponemos serios, ni hay argumentos médicos ni jurídicos que puedan legitimar el mal absoluto que supone eliminar a un ser humano absolutamente inocente, que está ahí porque le han llamado a la vida sin él pedirlo. Por eso no sabréis articular un solo argumento médico que se capaz de sustentar que sí hay ser humano a los seis meses y no a las siete semanas de embarazo, por decir algo. Estuvo muy bien la broma que contó no recuerdo quién, cuando decía aquello de que nuestro ordenamiento jurídico asume que se nos insufla el alma a las doce semanas de desarrollo fetal.
¿Derechos humanos, decís? ¿Pero de qué humanos me habláis?
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