Adulterio, Secuestro, Homosexualidad...
Esas son las causas que te llevan, en Irán, a ser ejecutado. Leo en El País que se han cargado a 16 estos días. Y que el fiscal general de ese estado asesino ha pedido que lo sean también otras 17 más. Y que han detenido a otros 43 por lo mismo. Tampoco es algo de estos días, sino resultado de una política policial y judicial emanada de una religión criminal (como todas, si se les deja llegar a tomar el poder) que lleva años asesinando personas simplemente porque un librote que escribieron unos tarados fanáticos dice que eso se puede hacer, que las personas no tienen derechos más allá de lo que dicta el Libro, que quienes detentan el poder con el Libro bajo el brazo pueden así conculcar cualquier derecho humano simplemente cuando les viene en gana.Contra este asunto apenas vemos movimientos de la política internacional, ni cuestiones en las Naciones Unidas. Si fuera algo nuclear, claro, ahí tendríamos los pronunciamientos y demás. Los derechos humanos, no. Esos no despiertan preocupación, sin duda porque en los mismos países que se erigen en propietarios de la idea de libertad se conculcan alegremente, en cuanto se llega a tocar las penas de muerte, por ejemplo. O los derechos de las mujeres, como pasa en tantos países, o los de la infancia, los relacionados con la libertad sexual, en casi todos...
Irán está empeñado en limpiar el país "de los criminales y los malvados", pero no van a las medersas, ni a los despachos públicos a por ellos. No: agarran a los ciudadanos a la menor sospecha de que estén acostándose con otros libremente... No sólo eso: como denuncia Amnistía Internacional, en Irán siguen las lapidaciones y las ejecuciones de menores. Leo en su página que en 2006 fueron 177 las ejecuciones. Cuatro de menores. Mantiene AI una campaña en contra de estas muertes que ya ha sido respaldada por más de 800.000 personas. ¿Está tu firma entre ellas? No sé a qué esperas.
En fin, todo esto lo leo además un lunes en el que los periódicos traen la información de la campaña hostil y anticívica que lanza la Iglesia Católica para evitar que una asignatura un tanto ñoña sobre convivencia y ciudadanía pueda introducirse con normalidad en un sistema educativo que, con la complacencia de un estado que se dice aconfesional pero mantiene el Concordato, está medio controlado por sus intereses económicos e ideológicos (los de la iglesia, quiero decir). Y cuando aún campan por aquí los ecos de una estrambótica decisión judicial de retirar una revista simplemente porque caricaturiza a miembros de la casa real. No es esto Irán, desde luego, pero da que pensar.