El (Abominable) Hombre De Las Nieves

Ayer Pamplona estaba preciosa, habíanevado toda la noche y prometía seguir en ello. Cosa de una ola de frío polar que afecta a medio país. (Como siempre que pasa algo así, es decir, que llega el invierno sin avisar a los próceres, parece ser, el colapso de las infraestructuras de comunicación es total. Qué cosas...). Esta pasada noche ha sido un poco más fuerte, la nevada, y además las temperaturas han bajado del punto de congelación permitiendo que lo que ayer eran charcos enormes donde uno perdía el zapato se haya convertido en una superficie desliazante encantadora. Así, la nevada nos ha dejado bastante incomunicados.
A mediodía, con eso del sol que iluminaba todo en plan tecnicolor, el espectáculo de Pamplona era precioso, y a ello se añadían los simpáticos conductores que hoy han decidido salir a jugar a los autos de choque con su vehículo habitual. Parece que la gente es incapaz de darse cuenta de que frenar sobre una capa de hielo sólo provoca que el coche siga levemente encabritado su trayectoria -en el mejor de los casos- o bien se gire y embista contra lo primero que pille -los más de los casos- sea farola, viandante, u otro vehículo.
Por ahí me movía yo, abominable como siempre, hoy más que nunca hombre de las nieves. Ayer tuve, por otra razón que paso a explicar, doble ración de nieves. O triple. Mi vida, ayer más que nunca, es estar rodeado de nieves.
Y es que en el pamplonetario la administradora se llama Nieves. Y ayer teníamos también a Nieves Herrero haciendo el programa desde allí. Aparte de las que caían del cielo, ahí estábamos todos un poco en plan hombres de las Nieves (más o menos abominables, según cada cual). A la otra Nieves, la responsable del suplemento cultural "Territorios" de El Correo, que sufre mis tardanzas y desvaríos semanales, ayer no la tuve tan cerca. Es quien completa el trío nevado que me rodea habitualmente.
Mientras tanto, en otro lado del mundo, más de mil millones de personas celebran, según su antiguo calendario casilunar, el nuevo año. Año nuevo, que en chino se dirá vete a saber cómo.
Y "año de nieves, año de bienes", espero.
(Ya ven, hoy ando costumbrista).