Pena De Muerte
Hoy es el Día Mundial contra la Pena de Muerte, promovido por la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte, formada por más de 50 organizaciones de derechos humanos, asociaciones de abogados, sindicatos y autoridades locales y regionales que trabajan para lograr la abolición universal de la pena de muerte, y otras organizaciones (información, por ejemplo, en las páginas de Amnistía Internacional). La Coalición recoge firmas para una petición internacional para suspender las ejecuciones en todo el mundo. El texto de la petición es:Las personas abajo firmantes, recordando con gratitud a los cinco millones de personas que firmaron la petición Suspensión 2000 presentada por la Comunidad de SantEgidio y Amnistía Internacional, renovamos el llamamiento en favor de una suspensión mundial de las ejecuciones y de la erradicación de la pena capital, en la creencia de que la pena de muerte:
- Viola el derecho a la vida reconocido internacionalmente;
- Constituye la forma más extrema de castigo cruel, inhumano y degradante;
- Comporta el peligro constante de incurrir en el error irreversible de ejecutar a una persona inocente;
- No contribuye a prevenir la delincuencia;
- Deshumaniza a las sociedades que emplean el homicidio judicial sancionado por el Estado.
Acogemos con satisfacción los grandes avances realizados en la erradicación de la pena de muerte a escala mundial y somos conscientes de que 130 países han abolido ya la pena capital en la ley o en la práctica.
Invitamos a todos los gobiernos a que trabajen en favor de un mundo sin ejecuciones para contribuir al enaltecimiento de la dignidad humana y al desarrollo progresivo de los derechos humanos. Pedimos a los Estados miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas que voten de forma abrumadora en favor de una suspensión mundial de las ejecuciones.
Desde el 6 de agosto han registrado poco más de 6.000 firmas, aunque la iniciativa denominada "Suspensión 2000" que comenzó la comunidad de Sant'Egidio y Amnistía Internacional llegó a los 5 millones de firmas. Este mes se tiene que decidir en la Asamblea General de la ONU una resolución "en favor de la suspensión mundial". Un primer paso que llevaría a hacer realidad lo que la ONU declare. Pero queda lejos aún el día en que la pena de muerte desaparezca.
Porque la realidad es bastante inquietante (datos de AI):
- En el año 2006 fueron ejecutadas al menos 1.591 personas en 25 países, y al menos 3,861 personas fueron condenadas a muerte en 55 países. Éstas son sólo cifras mínimas; las cifras reales son sin duda más elevadas.
- En el año 2004, el 91 por ciento de todas las ejecuciones de las que se tuvo noticia tuvieron lugar en China, Irán, Pakistan, Iraq, Sudan y Estados Unidos.
- Basándose en los informes públicos disponibles, Amnistía Internacional calculaba que al menos 1.010 personas fueron ejecutadas en China durante el año, aunque se creía que las cifras reales eran mucho más elevadas. Un miembro de la Asamblea Nacional Popular china afirmó que en aquel país se ejecuta a "cerca de 8.000" personas cada año.
- Se llevaron a cabo 177 ejecuciones en Irán, 82 en Pakistan, y al menos 65 cada uno en Iraq y Sudan. Estados Unidos ejecutó a 53 personas en 12 estados.
- Más de 110 países en cuya legislación todavía se establece la pena capital para al menos algunos delitos disponen de leyes que excluyen específicamente la ejecución de delincuentes menores de edad, o se espera de ellos que la excluyan, ya que son partes en alguno de los tratados anteriormente citados. Sin embargo, en un reducido número de países sigue ejecutándose a menores.
- Desde 1990, hay constancia de diez países que han ejecutado a presos que eran menores de 18 años en el momento de cometerse el delito: Afghanistán, Arabia Saudí, China, Estados Unidos, Irán, Nigeria, Pakistán, la República Democrática del Congo, Sudan y Yemen. Desde entonces, China, Pakistán y Yemen han aumentado la edad mínima a 18 años. Los Estados Unidos e Iran han ejecutado cada uno mas menores que los otros siete en conjunto e Iran ha sobrepasado el total de 19 ejecuciones de menores en Estados Unidos desde 1990 a marzo 2005.
- Cuatro menores fueron ejecutado en Irán en 2006 y uno en Pakistán.
- Dos menores fueron ejecutado en Irán, uno en Arabia Saudí, uno en Yemen y uno in Afganistán hasta ahora en 2007.
- Mientras siga vigente la pena de muerte, el riesgo de ejecutar a inocentes nunca podrá eliminarse por completo.
Desde 1973, 124 presos estadounidenses condenados a la pena capital escaparon a la muerte porque surgieron pruebas que demostraron que eran inocentes de los delitos por los que habían sido condenados. Hubo seis de esos casos en 2004, dos en 2005, uno en 2006 y uno hasta mayo en 2007. Algunos estuvieron a punto de ser ejecutados tras pasar muchos años condenados a muerte. En todos estos casos hay varios factores que se repiten: conducta indebida por parte del ministerio público o la policía, el uso de testimonios, pruebas materiales o confesiones poco fiables, y una asistencia letrada inadecuada. Otros presos estadounidenses han sido ejecutados a pesar de existir serias dudas sobre su culpabilidad.
En enero de 2000, el entonces gobernador del estado de Illinois, George Ryan, decretó una suspensión de las ejecuciones. Tomó la decisión a raíz de producirse en el estado una nueva exoneración de un condenado a muerte al descubrirse su inocencia: era la decimotercera exoneración desde que en 1977 se reanudara en el país la pena de muerte. Durante ese mismo periodo habían sido ejecutados otros 12 presos en Illinois. En enero de 2003, el gobernador Ryan indultó a cuatro condenados a muerte y conmutó la pena capital de todos los demás condenados a muerte (167) en el estado de Illinois.
Cierto es que la corriente abolicionista aumenta:
- 90 países y territorios han abolido la pena de muerte para todos los delitos;
- 11 países han abolido la pena de muerte para todos los delitos, excepto los excepcionales, como son los cometidos en tiempo de guerra;
- 32 países pueden considerarse como abolicionistas de hecho: mantienen en su legislación la pena de muerte pero no han llevado a cabo ninguna ejecución en los últimos 10 años o más y se considera que tienen como norma de actuación o práctica establecida no llevar a efecto ninguna ejecución.
- Esto supone que un total de 133 países han abolido la pena de muerte en su legislación o en la práctica.
- 64 países y territorios retienen y aplican la pena de muerte, pero el número de países que realmente ejecutan a presos en un año determinado es mucho menor.
Por supuesto, los pseudoargumentos a favor de la pena de muerte se descalabran contra los hechos:
Los estudios científicos realizados no han podido nunca encontrar pruebas convincentes que demuestren que la pena capital tiene un mayor poder disuasorio frente al crimen que otros castigos. El estudio más reciente acerca de la relación entre la pena de muerte y los índices de homicidios, elaborado para la ONU en 1988 y actualizado en el año 2002, llegaba a la siguiente conclusión: "... no es prudente aceptar la hipótesis de que la pena capital tiene un mayor poder disuasorio sobre los asesinatos que la amenaza y aplicación de la cadena perpetua, pena supuestamente inferior".Por el contrario, la abolición no incrementa los índices de criminalidad:
(Consulten: Roger Hood, The Death Penalty: A World-wide Perspective, Oxford, Clarendon Press, tercera edición, 2002, pág. 230) (AI)
En el estudio realizado para la ONU citado anteriormente, al analizarse los datos sobre la relación entre los cambios en la aplicación de la pena de muerte y los índices de homicidio, se dice: "El hecho de que las estadísticas continúen apuntando en la misma dirección es un argumento convincente de que los países no tienen por qué temer cambios súbitos y graves en los índices de criminalidad si reducen su recurso a la pena de muerte".
Las cifras más recientes de criminalidad recopiladas en países donde no existe la pena capital no demuestran que la abolición haya producido efectos negativos. En Canadá, por ejemplo, el índice de homicidios por 100.000 habitantes descendió del nivel máximo del 3,09 alcanzado en 1975, año anterior a la abolición de la pena de muerte para el delito de asesinato, al 2,41 en 1980, y desde entonces ha descendido aún más. En 2006, 30 años después de la abolición de la pena capital, el índice de homicidios era del 1,85 por 100.000 habitantes, un 40 por ciento inferior al de 1975, y el segundo más bajo en tres décadas.
(Consulten: Roger Hood, The Death Penalty, pág. 214) (AI)
El inventario del horror recoge casi la canción de Krahe "La hoguera". Los métodos usados desde 2000:
- Decapitación (en Arabia Saudí e Irak)
- Electrocución (Estados Unidos)
- Ahorcamiento (en Egipto, Irán, Japón, Jordania, Pakistán, Singapur y otros países)
- Inyección letal (en China, Estados Unidos, Filipinas, Guatemala, Tailandia)
- Fusilamiento (en Bielorrusia, China, Somalia, Taiwan, Uzbekistán, Vietnam y otros países)
- Lapidamiento (en Afganistán, Irán)
Por supuesto, debemos recordar que nuestro país mantiene relaciones políticas y comerciales sin ningún problema con muchos de estos estados en los que la pena de muerte es legal. Sus mandatarios se pasean por aquí y son recibidos alegremente por nuestros políticos, qué más da lo que hagan con sus delincuentes si siguen pagando o si nos interesa comprarles bienes.
Dediquen hoy un momento, por favor, a indignarse contra la pena de muerte y contra quienes la mantienen. Y firmen la petición de la Coalición Mundial contra la Pena de Muerte. Gracias por ser un poco humanos.