Embrionarias Y Epiteliales
¿Gran adelanto científico? Así lo califica todo el mundo, incluyendo al presidente del CSIC, Carlos Martínez Alonso, que sabe de estas cosas, hace un rato en la inauguración del IV Congreso sobre Comunicación Social de la Ciencia, desde el que estoy ahora escribiendo. Incluso a Vendell le parecía una cosa estupenda, eso de poder rodear la controversia sobre la experimentación con células madres embrionaria obteniendo células madres del epitelio, que más o menos podrán funcionar... (Por el momento, parece que servirían más bien para inocular cáncer, que no deja de tener su lectura irónica).La noticia, ya la habrán leído: se han obtenido células madre a partir de células de la piel. Se había comentado que algo así sería posible, y parece que comienza a serlo. Ahora bien, en bastantes comentarios que he visto por ahí -perdónenme que no ande fino hoy con los enlaces, esto es una entradilla rápida- se lanzan las campanas al vuelo, afirmando -muy amarillos se me han puesto- que así se abre una nueva vía para la resolución del Alzheimer, la diabetes y demás enfermedades.
Por supuesto, no creo que sea así. E incluso hasta podría ser lo contrario. En primer lugar, porque el avance, siendo fundamental porque significa que se consigue dar un paso más en la capacidad de modificar la programación celular de forma externa, no supone que estemos hoy más cerca de arreglar una enfermedad que ayer. Hay más caminos en una investigación que ya lleva años, pero sobre todo que llevará muchos más antes de proporcionar un resultado como el que se presenta tan alegremente y con tanta (habitual, eso sí) irresponsabilidad.
En segundo lugar porque realmente el gran avance es que como estas células madre (o casi-madre) no son embrionarias, no vamos a tener al sector integrista religioso oponiéndose a estas investigaciones. Ese es el tema, el que comentaba Vendell, que había un obstáculo debido no tanto al dilema ético como al pseudodilema creado por una propaganda dogmática (hablo del Vaticano por aquí, del integrismo cristiano por EEUU y del integrismo musulmán allí donde puede), mediante el que pretendían criminalizar la investigación con células embrionarias simplemente porque ellos afirmaban que, poco más o menos, cada una de esas células era un Ferminico en potencia, y que con ello estábamos matando -genocidio exponencial- a millones de futuros ciudadanos, quiero decir, ovejas del rebaño de sus pastores religiosos.
Pero eso no es un avance científico. Es una buena estrategia, y como tal la están vendiendo los medios de comunicación y los habituales templagaitas. Yo no tenía ayer ninguna duda de que era lícita la experimentación con preembriones, embriones y sus células constitutivas, y esa vía es sin duda aún más segura desde el punto de vista científico para poder obtener resultados futuros en las nuevas técnicas biomédicas.
Podemos alegrarnos de que la oposición religiosa a la nueva medicina va a pararse simplemente porque hemos obviado el tema espinoso. Creo que no será tan fácil: ya verán como sacan alguna otra objeción dentro de nada. De hecho, si ellos mismos fueran estrictos en su alocada idea de "humanizar" una célula, estos descubrimientos abren una nueva vía religiosa: el celulamadrismo extremo, por darle un nombre, propondría que CADA célula madre, salga de donde salga, con potencialidad de crear un nuevo ser humano, deberá ser protegida. Los celulamadristas, así, saben que no podrán cortarse ni una uña, porque allí hay millones de células que potencialmente podrían convertirse en individuos de derecho canónico. Como algunas sectas hinduístas, dejarán sus pelos crecer, sus uñas alargarse, no se lavarán para evitar la exfoliación de millones de Ferminicos y etcétera. Una guarrada, pero salvando vidas potenciales.
Que sí, que es una tontería el celulamadrismo: los católicos por ejemplo, no dicen tanto, sólo ciertas células madres, las que provienen de ciertas células humanas fusionadas y que llegan a formar un blastocisto son las que tienen alma y demás, o algo así que ellos quieren que tenga. Y así se quedará. El mismo Opus Dei, en sus laboratorios de investigación, permite la experimentación con células pluripotentes, e incluso con células madre no embrionarias, así que estas nuevas que podrán venir del epitelio (o del epigastrio o cualquier otro tejido celular, cabe pensar) no les estarán vedadas.
Personalmente creo que esta circunvalación que parece descubrirse ahora va a hurtarnos un debate importante, el de denunciar que la postura celulamadrista actual de ciertas religiones es simplemente una estupidez, y como tal debe ser denunciada.
Saludos desde el CSIC.
