Como En Años Anteriores (Paradojas Navideñas)
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves, 13 de diciembre de 2007
Como la Navidad comienza ya, como territorio lleno de luces y publicidad tanto de bienes materiales como inmateriales, casi un mes antes de la propia fecha cercana al solsticio, también son legítimas ya las críticas al esplendor un tanto absurdo y el etcétera habitual de historias que, como en años anteriores, repetimos una y otra vez. Mire a su alrededor y contésteme: ¿ve por ahí a alguna persona que realmente esté a gusto con esto de la Navidad Plus? ¿Sin que le ponga uno o varios peros de los gordos?
Lo he intentado y he fracasado, al menos en mi entorno: o me veo rodeado de gente patológicamente poco navideña o, me temo, lo que pasa es que esto lo mantenemos todos a pesar de odiarlo (a pesar, a lo más, de odiarlo con cariño). Y así, como en aquella novela de Chesterton en la cual la célula antisistema se componía al completo de personas infiltradas para intentar desbaratar su actividad, la navidad (y mes antes), la estamos soportando, promocionando y recreando cada año, gente que preferiría por lo menos desmontar parte del decorado.
Analizándolo con cierta visión global, realmente vivimos en una sociedad en la que casi cada acto o celebración nombrable en el calendario se transforma precisamente en eso: acabamos siendo esforzados promotores deglutidos en la vorágine de sostener aquello que realmente ni nos va ni nos viene, o que desearíamos radicalmente diferente. Léase Sanfermines y demás fiestas, pero léase el curso escolar o el político, todo lo que tenga que ver con la cultura, pero también las vacaciones, los diferentes síndromes que vienen y van asociados a cada uno de esos periodos, la marcha de la economía y otro enorme etcétera.
Como en años anteriores, y como cada día, descubrimos que promocionamos una forma de vivir que nunca quisimos ni para el peor de nuestros enemigos. Ahí está el verdadero espíritu navideño.