La Cosa Ciudadana
Publicado en Diario de NoticiasMILENIO
Jueves 27 de diciembre de 2007
Cerramos años, y otra vez se nos quedó pendiente lo de la ciudadanía. Como siempre, aunque constatarlo año a año no consuela nada. Ni el que sea epidémico, o pandémico ya puestos. Nos torearon, como el año pasado y, me temo, como el siguiente. Pagamos nuestros impuestos, pero además nos conducimos con precaución extrema, no sea que delincamos contra el pensamiento, la obra de autor o la carretera (por obra u omisión). Mientras tanto, las autoridades se dedican a darle la vuelta a sus leyes para seguir clavándonosla cuando pueden. Es decir, casi siempre. Por ejemplo, se consigue que les obliguen a los aparacamientos públicos a cobrar por minutos y no por esos abusivos tramos y lo que hacen es colocarte el primer minuto a 0,6 euros para más o menos seguir cobrando lo mismo. Posiblemente, más.
Otro ejemplo: acaban las obras públicas y aunque sea pagando más hacen por cumplir los plazos porque la foto y la noticia exige que, ante todo, se demuestre capacidad y eficiencia. (Capacidad y Eficiencia, con mayúsculas, que el poder anda sobrao más que nunca.) Total, luego nos toca a los ciudadanos ver cómo hay que levantar la mitad del pavimento a los tres meses, como pasa en la nueva avenida de Carlos III el Noble. Pues sí que han puesto nobles materiales. Es difícil encontrar una obra en la que no aparezcan las cuadrillas parcheando casi el mismo día de la inaguración, eso sí, cuando ya políticos y televisiones han marchado.
Por supuesto, nos colocan teléfonos de atención ciudadana, servicios de cultura ciudadana, la palabra ciudadanía les va llenando la boca, a veces hasta el bolsillo. Y parece que así hay patente de corso. Todo se hace por el ciudadano, especialmente la estocada en la testuz del mismo. Ciudadanos y ciudadanas, a ver si espabilamos, que nos van a dejar peor que canonizados (de canon, entiéndase).