Ciencia, Evolución, Creacionismo Y Bajándose Los Pantalones
Hace un par de días la Academia Estadounidense de Ciencias (National Academies of Sciences) ha dado a conocer un libro interesantísimo, titulado "Science, Evolution and Creationism". Se lo puede uno leer online en la página de la National Academies Press, aunque recomiendo hacerse el registro gratuito (cosa de que te metan un cookie de esos) y entonces puedes descargarte sin problema el PDF (3,2 Mb, casi ochenta páginas, pero tiene dibujitos).Se trata del resultado del trabajo de un comité "de revisión de la ciencia y el creacionismo" dirigido por el biólogo Francisco José Ayala. En los medios de comunicación se está recogiendo ya la noticia, haciendo especial énfasis en el carácter conciliador del libro, que pretende evitar el conflicto entre ciencia y fe recreando la idea de Gould de los magisterios separados, es decir, lo que le llaman ahora "joint belief" y que se puede resumir en que "La ciencia y la fe se concilian 'solas' porque no se estorban, no hay que hacer ningún esfuerzo para que cuadren la una con las otras" (cito el artículo del ABC). Igualmente, en EEUU ya se va recogiendo precisamente ese asunto como el principal resultado de un libro que, realmente, no sólo habla de eso...
Pero así son las cosas, y me parece una bajada de pantalones espectacular propiciada posiblemente por la "mala imagen" de la ciencia en una América tan derechosa. Quienes claman a menudo contra lo políticamente correcto deberían ahora denunciar este posicionamiento de la NAS que es, precisamente, un intento de corrección política con poca ciencia y mucha política: hay que mantener a los jefes (el gobierno creacionista de EEUU) contentos, y a una sociedad de derechas, también, especialmente con el amplio acceso mediático de los sectores creacionistas, y con la imagen de diletancia izquierdista que tiene la academia en EEUU desde lo del pucherazo de Florida (es decir, durante todo el mandato Bush). Y eso sin contar el rearme moral, etcétera etcétera...
Lo que pasa es que si algo muestra la historia de la evolución es que la ciencia ha molestado sistemáticamente y se ha enfrentado a los dogmas religiosos. Y les sigue molestando. Decir "La ciencia y la fe se concilian 'solas' porque no se estorban, no hay que hacer ningún esfuerzo para que cuadren la una con las otras" es demasiado decir. Una afirmación extraordinaria que, diría Hume, exige pruebas extraordinarias. Además, ¿con cuál de las fes se concilia la ciencia? ¿Con la Verdadera (cualesquiera que Esa sea)? ¿Con algunas? ¿Cuáles? ¿De qué manera? ¿Mirando hacia otro lado, es decir, manteniendo al científico atado a la pata del laboratorio y dejando que los pastores de esas fes sean quienes influyan en la política científica y educativa? El nuevo acercamiento del "joint belief" no cuela...
En cualquier caso, y dejando esas apacibles palabras de lo que pretende el libro, su contenido sobre evolución, ya sin más, choca con las afirmaciones de un montón de confesiones bien populares, incluso en los EEUU. Pocos integristas cristianos aceptarán el hecho evolutivo, así que por más que quieran templar gaitas, lo tienen claro.
Coincido más con Dennet o Dawkins en pensar que, además, esa "bajada de pantalones" es, aparte de mal gusto, un error colosal. Dar alas al enemigo es siempre poco conveniente. Tiene poco sentido basar el tema en que haya científicos con creencias religiosas (como Ayala, el coordinador del equipo, Francis Collins, Ken Miller, etc... participantes en el mismo), o de que haya religiosos que aceptan la evolución (bastantes líderes católicos, por ejemplo, aunque si les rascas les sale un pseudo-diseño inteligente bastante pronto). ¿Y? El científico que tiene sentimientos religiosos, o los abandona para hacer ciencia o no va a poder hacer ciencia decente (al menos en los campos en que el dogma que él o ella acepta choca con el necesario acercamiento basado en los hechos y crítico). El religioso que accede a la ciencia, suspende el método para analizar su creencia, porque no necesita respuesta alguna de la naturaleza en algo que ya tiene la revelación correspondiente. Es decir, si uno voluntariamente quiere suspender el método que permite un análisis natural del mundo en que vivimos, con aproximación racional y crítica, para obviar tratar ciertos temas, deberá justificar por qué lo hace. Y por qué en esos temas y no en otros.
Lo peor es cómo está siendo recogido el planteamiento del libro en EEUU, donde se olvida la parte de explicación divulgativa del hecho evolutivo y se deja el asunto de la presunta compatibilidad de ciencia y religión en los temas evolutivos (y en los demás, cabe pensar). Lo que viene a confirmar que el planteamiento del trabajo es erróneo. Y me atrevo a predecir que se volverá contra quienes lo han lanzado, dando armas a los creacionistas para intentar dividir a su enemigo (que es simplemente la realidad y el resto del mundo que no comulga con sus ruedas de molino, léase planteamientos).
Quizá lo más pernicioso de este intento de conciliación que viene de la NAS es, como comenta Larry Moran en su blog "Sandwalk", pase por que los autores aceptan que no se pueden investigar científicamente ciertos temas, esas entidades sobrenaturales que abundan en todos los sistemas de creencia en lo sobrenatural. ¿Es imposible sospechar que el Ratoncito Pérez no existe realmente? ¿Y el Flying Spaghetti Monster tan de moda en Internet? ¿Y qué decir de un dios que creó el mundo en 7 días 7? ¿Y de uno que se encarga de poner un alma inmortal en cuanto se produce la fusión de un espermatocito con un óvulo, capaz además de duplicar el alma si en esa división celular del preembrión se llega a tener un par de gemelos?
Como PZ Myers, de "Pharyngula" (uno de los más prestigiosos blogs del mundo, que habla sobre evolución, y que trata el tema de esta publicación en Mixed messages from NAS), pienso que el libro es muy recomendable en general, pero cualquier lector verá que el intento que hace en la segunda parte de conciliar ciencia y religiones tiene mucha menos calidad y camina sobre arenas movedizas, cuando no directamente por encima de las aguas con la influencia divina, cabe pensar, para vencer a la laica gravedad.
Cuestión de gustos, desde luego.