A Veces
A VECES
Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
"Lo digo y no me corro".
Pero él disimulaba.
Ha muerto Ángel González, poeta.
Nota:
Cambalache recoge otros dos sentimientos del poeta: Me basta así y Muerte en el olvido. Ethica more cybernetica también ha notado la ausencia: Quédate quieto. Y Ventanas nos ilusta Nada es lo mismo. No podía faltar el recuerdo en una cuestión personal: El otoño se acerca. Parece que más de un vecino blogalita ha sentido la muerte del ángel.