El Increíble Enigma Marciano Menguante
Hace unos días ha aparecido la última tontería marciana, última por el momento porque siempre cabe pensar que tendremos una más dentro de nada. El pasado 3 de enero (justo un día antes de cumplir cuatro años en Marte), se dio a conocer una imagen panorámica obtenida por uno de los robogeólogos marcianos de la NASA, el Spirit (imagen original, pesada -39,2 Mb- ). El mosaico de imágenes, tomadas entre el 6 y el 9 de noviembre -que a la sazón es mi cumpleaños, aunque esto no necesariamente esté conectado causalmente- muestra el llamado West Valley desde el lado occidental de una meseta a la que había subido en septiembre. Esos riscos aparecen, precisamente en el primer plano. En el extremo izquierdo de la imagen, y un poco más allá de ese borde, bajando hacia el valle, se ha encontrado un Enigma Marciano. Esta es una versión reducida del panorama al que nos estamos refiriendo

(Foto: NASA/JPL-Caltech/Cornell University)
Un momento: la imagen, como los miles de la colección que se tiene gracias a Spirit y Opportunity tiene gran interés y, de hecho, casi cada cosa que se ve es un enigma, de los de verdad. La forma en que posiblemente funciona la geología marciana funciona está sólo comenzando a ser comprendida, cómo se forman esos minerales que tienen pinta de arenisca, cómo funcionan los procesos erosivos, y un sinfín de cuestiones que los geólogos están intentando explicar. O sea, que tampoco es nada raro que haya enigmas marcianos. Otra cosa es lo que la gente entiende habitualmente por "enigma" (y si esa gente es del tipo Javier Sierra, puede llenar un programa de dos horas de refritos enigmáticos sin problema alguno pagado por la televisión pública). Entre los enigmas de ese tipo (casi enemas más bien), en Marte hay mucha gente que está empeñada en encontrar edificaciones, ciudades, chismes varios o incluso seres vivos. Desde luego, la más famosa de todas fue aquella Cara de Marte (o Esfinge Marciana) que tanto dio que hablar tras su hallazgo entre las imágenes de las Viking de la región de Cydonia, en 1976. Luego llegaron otras sondas marcianas, como la Mars Global Surveyor en 1998 o, más recientemente, la Mars Express (hablamos de su imagen por aquí) y se comprobó que esa escultura extraterrestre era realmente lo que afirmaban los geólogos: un cerro natural, erosionado y con pinta de cara. La Esfinge generó durante años toda una disciplina pseudocientífica, que un servidor denominó marsfaciología hace unos doce años o así... Los marsfaciólogos, en sus diferentes estados de "amor por el enigma" (léase obsesión pseudocientífica) configuraban un heterogéneo grupo que iban desde los más abracadabrantes fabricadores de misterios a los buenos-para-nada que pretendían haber encontrado pruebas suficientes de que en Cydonia esa escultura y otras estructuras simplemente no podían ser naturales, y se aplicaban a los más variados cálculos y algoritmos de superresolución para intentar demostrar algo que, sin embargo, la tozuda evidencia del estudio de Marte no permitía por ningún lado.
Marsfaciología para todos
De los primeros, sin duda el más conocido de todos es Richard C. Hoagland (Hoaxland más bien), quien, lejos de reconocer que la esfinge era lo que las imágenes mostraban que era, es decir, una formación geológica natural producto de la erosión, ha seguido -y sigue- empeñado en su Enterprise Mission, en buscar nuevas vidas y nuevas civilizaciones (como Roddenberry, el creador de Star Trek, dijo años ha). Un detallado análisis sobre este marsfaciólogo lo encontramos en Bad Astronomy de Phil Plait (sin duda, uno de sus muchos granos en el culo, como suele pasar cuando un escéptico pone razonables dudas a las afirmaciones no demostradas de un proponente de los enigmas). Hoagland siguió y, con cada misión y casi con cada nueva imagen, ha ido encontrando nuevas ciudades, y más pruebas de "estructuras geométricas" (algún ejemplo por aquí). Por estos pagos, algunos como el pseudoarqueólogo autonombrado Georgeos Díaz-Montexano también se han dedicado a intentar colar este tipo de enigmas, entre el descubrimiento de la Atlántida y otros fabulosos e igualmente inexistentes hallazgos.
De los menos desmelenados (bueno, al menos algunos de sus días) cabe destacar los integrantes del McDaniel Report, una publicación de 1993 impulsada por Stanley V. McDaniel cuando se comenzó a planificar una misión de observación de Marte. Sería prolijo (ya está siendo excesivamente larga esta entrada, y eso que sólo he comenzado con el tema) recorrer la enorme cantidad de elucubraciones de estos marsfaciólogos. Recomiendo la lectura, de la mano del mismo McDaniel, de la peculiar historia de esta gesta un tanto quijotesca, en la que él mismo reconocía que entre los "científicos" se les coló un "especulador pseudocientífico": precisamente Hoagland... criaturillas. Esa investigación de las anomalías marcianas, como daban en llamarlas, o "Planetary SETI", tuvo cierto eco y numerosas adscripciones en los años pre-MGS. Algunos siguieron -siguen- después, a veces acusando a los responsables de la MGS de manipular los datos, y creando diferentes tipos de teorías conspiranoicas y otros... otros siguen haciendo cálculos de la imposible "aleatorierdad" de las formaciones, que a menudo confunden con "artificialidad". (¿Lo natural es siempre aleatorio? Y una mierda...) En cualquier caso, recomiendo una paseo visitando sugerencias de cualquier buscador con las palabras clave y nombres que he ido poniendo para quienes tengan ganas de hacer una visita más completa al curioso mundo de la marsfaciología. Por la piel de toro (vamos a usar tópicos, y eso que aún no he escrito "planeta rojo" para referirme a Marte), estaba entre esta clase de marsfaciólogos un joven Cesar Sirvent que sigue visitando esta bitácora de vez en cuando, por cierto.
Vuelta al principio
Aunque parezca que no, estaba hablando de una imagen panorámica reciente de la Spirit, que vuelvo a poner en versión pequeñita:

Pues bien, en el extremo izquierdo de esta imagen, aparece ese pedazo de enigma, que "parece" un humanoide. ¡¡HUMANOIDE!! Por supuesto, la noticia ha ido apareciendo en los más variados medios de comunicación, y se ha hablado de ella en los blogs y yo mismo la recojo, qué leches (pongo un enlace: el de Bad Astronomy Blog del 21 de enero, que es donde leí del bicho, que luego Phil Plait denominó "Big Foot"). Humanoide, bigfoot... o Bin Laden (ej. Times Online), un morador de las arenasde Tatooine de la Guerra de las Galaxias (que decían en Fox News), una mujer con cara de lagarto (colorista descripción en Space.com) o incluso la Sirenita Marciana (como comentaba la BBC y ha recogido por aquí Magonia).
Un recorte de la imagen original nos permite ver al bicho:

(la cabeza está en el pixel (865,2214) de la imagen original, pueden comprobarlo)
Aumentando la resolución de la imagen y procesando levemente (justo una máscara de enfoque del 100% con un radio de 10 px sin umbral tras aumentar 10x el número de pixels por coordenada) tenemos al marciano manierista...

A mí me ha recordado un poco al Predator de la peli original de 1987, o algo tipo una mujer bantú cubierta de barro (en este caso, de kohl marciano)... digo, por añadir apelativos al bicho, digo, enigma. No he conseguido ver la fuente original, es decir, el tío que con toda su paciencia anduvo paseándose por la imagen de NASA y se dio cuenta del potencial que tenía la manchita. Es una pena porque se merecería un reconocimiento público... porque luego, una vez lanzas esto por Internet, pasa lo que pasa.
En cualquier caso, al llegar a los medios, se ha afirmado más de una vez (ej. Times Online) que "científicos de la NASA han quedado desconcertados por la peculiar imagen similar a algo vivo", y de ahí casi se ha pretendido venir a decir que todo el mundo en la NASA se ha parado y se ha echado las manos a la cabeza pensando en que realmente ahí está la prueba de que en Marte hay vida.
Bueno, realmente las cosas no son así, como cabía sospechar. Por supuesto, la NASA sigue trabajando y, por más que los foros hayan podido estar más o menos animaditos con la simpática bicha marciana, tampoco es que estemos ante el colapso de la civilización occidental (por si alguien estaba alarmado, no hay conexión alguna entre este hallazgo y las conmociones bursátiles de la semana... aún).
Una vez más, en cuanto alguien ha dicho que es simplemente un efecto de luces y sombras, muchos nos hemos puesto a temblar, porque así se comenzó con la Esfinge hace 30 años y... bueno, qué coñazo de marsfaciología. Es mucho más lógico hablar de la enorme capacidad humana de reconocer formas humanas (especialmente caras), incluso cuando no es más que un parecido "razonable" de un objeto cualquiera que explica perfectamente la psicología, de pareidolias y demás. Somos nosotros los que queremos ver ahí esa forma con apariencia humana, o al menos humanoide.
Cuestión de tamaño
En el blog de la Planetary Society, Emily Lakdwalla se tomó el trabajo de ir a las imágenes originales que componen el panorama, con los diferentes filtros, y hacer un completo análisis de la roca que parece una bicha marciana.
En su análisis, Lakdawalla estima que el objeto se encuentra a unos 5 metros de Spirit, con lo que su tamaño sería de ... seis centímetros. Posiblemente, se trata de una piedrilla bastante erosionada o meteorizada. Sin más. Que vemos parecida a una persona o algo similar porque estamos bien preparados para ver ese tipo de formas e interpretarlas como algo humano.
Por acabar, jugando con las máscaras de enfoque y el contraste, me encontré varias veces en que parecía que realmente la figura tenía la cara de Cristo. Se lo digo así, en petit comité, no sea que alguien quiera comenzar a organizar peregrinaciones a ver la roca...
Ah... y algo que conviene hacer notar: siempre sucede que los objetos o artefactos -martefactos mejor- que encuentran los variados marsfaciólogos, andan siempre cerca del límite de resolución de la cámara con que se tomó la imagen donde se encuentran. Esto hace que sean siempre unas pocas decenas de pixels de lado las que se usan... Y esto significa que con la baja resolución de los orbitadores de las Viking uno podía encontrar esfinges de dos kilómetros y medio de lado, pero ahora, ya ven, nos quedamos con unos pocos centímetros. ¿Están menguando los marcianos? Por lo que se ve, a una velocidad considerable...
