Ciencia y Pseudociencias 2008
Esta entrada, con el título RAZÓN Y REFLEXIÓN aparece en el naturaBlog de elmundo.es donde colaboro semanalmente.
Dice el refrán de uno se acuerda de Santa Bárbara cuando truena. Pero no antes... Desde hace años, sin embargo, viene tronando por muchas partes una tormenta pseudocientífica que ha intentado, y sigue haciéndolo, colarse hasta en la Universidad. Así, no es raro encontrarse con que entre los cursos que ofertan algunas universidades españolas aparezcan prácticas tan poco avaladas por la comprobación de calidad científica como la homeopatía (casos de Sevilla, o de Navarra...), o que a menudo se celebren en las facultades esperpentos como aquellas conferencias del creacionismo fundamentalista que recorrieron el país hace un par de meses, y de las que hablábamos por aquí.
Puede que parezca una exageración, pero el auge del irracionalismo supone un ataque paralelo a las ciencias y una clara amenaza al progreso. En noviembre del año pasado celebrábamos en el Planetario de Pamplona una jornada sobre pensamiento crítico, uno de los muchos actos del Año de la Ciencia 2007, organizado por ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico. En una de las conferencias, el paleontólogo y pensador Eudald Carbonell, comentaba que "la ignorancia y la imbecilidad forman parte también de la evolución humana", pero que para mejorar el funcionamiento de nuestra especie, para asegurar el progreso humano, es necesario "apostar por la ciencia y el conocimiento, por la reflexión y la racionalidad".
Eudald Carbonell es, precisamente, uno de los ponentes del Curso CIENCIA Y PSEUDOCIENCIAS 2008, organizado por la Universidad de La Laguna y dirigido por la socióloga Teresa González de la Fe y el abogado Luis Javier Capote. Este curso, que en este año celebra su octava edición, reúne a investigadores y docentes del ámbito universitario, y divulgadores y comunicadores de la ciencia, en una de las apuestas más original, pero sobre todo, más necesaria, que han de afrontar las Universidades. A las pseudociencias, al discurso dogmático, no se les puede atacar sólo con el desprecio intelectual que supone manterlos fuera de la institución que reclama ser la sede del conocimiento. El papel de la Universidad debe ser activo: mostrar al público qué es la ciencia, qué el conocimiento y cómo existen amenazas que a pesar de su popularidad, no tienen sentido alguno. El curso se compone de cuarenta sesiones, en un programa muy amplio que tiene dos partes principales: primero un panorama de la ciencia contemporánea, en el que se incluyen charlas sobre casi todos los temas de actualidad científica que ocupan a los medios de comunicación, con una intención multidisciplinar y que engloba aspectos diferentes, relacionados con el mundo físico, con la naturaleza y la evolución, las nuevas tecnologías, el cerebro... Posteriormente, el segundo módulo engloba un análisis crítico de las pseudociencias, mostrando qué se sabe realmente y con racionalidad de muchas de las afirmaciones sobre poderes sobrenaturales o paranormales, casas encantadas, santos sudarios, platillos volantes y tantos otros temas que, habitualmente, se venden como misterios sin resolver. Lejos del crédulo agente Mulder en la serie de tv de Expedientes X, en este curso universitario se cambia el "I want to believe" (quiero creer) por el "We need to think" (necesitamos pensar): lo colectivo y compartible por todos, lo más objetivo que proporciona la ciencia, y la razón crítica como base, frente a la creencia y el prejuicio.
Llevo ocho años participando en la diferentes ediciones del curso, que comienza el próximo 27 de marzo y para el que aún está abierta la matrícula (información en la página web del curso), así que aunque mi valoración diste mucho de la objetividad, estoy razonablemente convencido de que se trata de una actividad que merece la pena, y que dentro del panorama de cursos oficiales y complementarios que se ofrecen en las universidades, éste es una clara apuesta de futuro. Lo cierto es que en los siete años anteriores, estuvo siempre completo, y -en esta época de titulitis- los seis créditos que proporciona para los estudiantes universitarios siempre son un acicate no desdeñable.
¿Se animan a dejar los prejuicios y los corsés de las creencias y pensar un poco? Es la única forma de evolucionar.