¿He Pecado? (BC011)
Recojo con cierto retraso y agradezco de inmediato el regalo-Quino que me dejó Extrujado, aunque estos días, he de confesarme, aprovechando la folie habitual cuando el Dios-de-los-Cristianos muere y desaparece unos días del mundo, hasta su gloriosa resurrección, dejando que éste -el mundo- se comporte de forma extraña (todo hay que decirlo: en gran parte por culpa de los prebostes de esa iglesia con el animista mito de la resurrección anual de su dios por la primavera, aunque también tiene otra por el solsticio de invierno, claro...), decía, si alguien pudo seguir el hilo lleno de bucles de esta frase con sus relativos, que aprovechando el caos de la semanasanta, he podido pecar. Más o menos, quiero decir, que no tengo en el pecado mucha fe tampoco, aunque sí en el lazo que ata (y bien ata) los compromisos.Por un lado, sigo chupando cigarrillos de mentol a ratos. Chuik chuik. El otro día en el metro de Milán un caballero con pinta de indio (de la India)m enjuto y lleno de dientes, sonreía -más bien se descojonaba de mí- al verme chuic chuic sentado en el vagón.
Por otro, la cosa es más grave: ¿qué exposición es permisible al tabaco, sea humo sea nicotina etcétera en alguien que está dejándolo? Casi todo el mundo afirma que en esto de la destabaquización, como otras desadicciones, la sobriedad debe ser total. Pero, ¿una exposición relativamente pequeña y relativamente no deseada? ¿Es eso pecado?
Dos ejemplos:
- estás andando por la calle y de repente invades el espacio de una persona que acaba de prender su cigarrillo y expulsar la primera bocanada de humo, y justo tú has caído en ese espacio. Y respiras... como siempre lo haces, quiero decir. No contienes deliberadamente tu respiración hasta que salgas de ese espacio prohibido y lleno de humo y recuerdos. No: aspiras y está delicioso.
- por diversas razones besas a una persona fumadora, descubres en sus labios ese sabor que se multiplica al abrir las bocas y comeros los morros. Está estupendo...
Cosas de esas. Cada día de exfumador está lleno de ejemplos así. Bueno, no tan sabrosos como lo de meter la lengua en una boca fumadora, claro. Ni tan directos, evidentemente. Pero ahí están. Ese concepto (en inglés) de la sobriedad que tanto vende desde los Alcohólicos Anónimos no responde bien a esa exposición que denominaba "relativamente no deseada" al tabaco. ¿Acabaré besando bocas fumadoras incontrolablemente? ¿Pegándome a quienes acaban de prender el cigarrillo?
Bupropion Chronicles #011