De Nuevo Esa Entrada Contra El Cambio De Hora
Pues es cierto. Una vez más seguimos borregueando en este mundo. Ya saben la cancioncilla (aún no han pensado en el politono del cambio de hora, o en mandar sms para dejar tus comentarios sobre el jodío cambio horario, pero todo llegará...) "a las 2 serán las 3". No se ahorra energía: cada año las fuentes gubernamentales se inventan un ahorro de unos cuantos cientos de millones de euros sin explicar de dónde sacan el cálculo, porque la realidad de las mediciones del consumo -que uno puede seguir en directo en Red Eléctrica Española- es que no hay cambio, o al menos es menor del 0,5%.Por otro lado, siempre es un coñazo andar cambiando la hora en tantos relojes, para descubrir, días después, que justo ese que miraste para saber si era la hora de una cita importante, ese jodío reloj era el que no habías cambiado. Es la pera que paren un tren por una gilipollez así, pero miles de ellos por todo el mundo (como pasa en el cambio de otoño) resulta apabullante en el siglo XXI. Que las redes de conexión tengan que tener cuidado de un cambio tan arbitrario como inútil sólo demuestra las ganas de hacer el imbécil que tenemos...
Además está el tener que anunciarlo, el tener que meter un programilla que lo tenga en cuenta en el mismo ordenador y que está preguntándose todo el puto año si ese momento ha llegado para hacer el cambio (seguro que en Windows se lo pregunta cada milisegundo consumiendo el 80% de los rescursos... es ironía conste) Lo comentan todos los expertos: produce desarreglos del sueño y la conducta, y tampoco consuela saber que se pasan rápidamente como un jeglatito y sólo en una pequeño porcentaje de la población causa problemas más serios en las dos primeras semanas... Pero es un desarreglo completamente arbitrario: ni hemos viajado ni realmente ha cambiado nada en nuestra vida, salvo la puta hora que marca el reloj. ¡¡Cojones!!
Sería mejor adecuar el horario de trabajo y de ocio a la realidad de que tenemos un día más largo en primavera y verano y más corto en otoño e invierno, como se hacía cuando la gente trabajaba para vivir (y no simplemente vivía para trabajar). Que un buen diseño de los lugares de trabajo permitiría un ahorro en iluminación artificial mucho más importante que ese casi inexistente (modesto, le decían... je) 0,5%.
Pero ahí seguimos. Una vez más. Y yo digo lo de siempre: como en tantas ocasiones anteriores. Al menos, hoy, como nos cuenta El Lobo Rayado, podemos decidir hacer un ahorro simbólico también (aunque sin duda más eficiente) apagando durante una hora todo lo que tengamos enchufado -no consta si el cerebro también-): La hora de la Tierra (aunque los enlaces a la página andan imposibles...). Es antes del cambio de hora tonto del equinoccio, entre las 20.00 y las 21.00. Lo promueve este año también WWF/Adena. El motivo, el darnos cuenta de que se puede ahorrar energía, una forma de hacernos pensar sobre el cambio climático y las opciones que pueden funcionar. Pero hay más, Angel nos propone aprovechar para darnos cuenta de que la contaminación lumínica es evitable sin más que apagar las luces. Yo añado: por mínimo, este ahorro es real. Desconecta uno el enchufe de la red y hay que generar menos energía eléctica. Es automático e inmediato, como nos lo cuentan los de REE en una exposición que tenemos estos meses en el Pamplonetario: Una autovía detrás del enchufe.