Mamá Embarazada: A Ver Qué Comes
De las tonterías con que nos obsequia día a día la prensa (y mira que he dejado pasar unas cuantas en los últimos días, a ver si tengo tiempo para escribir más asiduamente) quería recoger ahora una de la que posiblemente ya hayan leído por ahí hoy. En El País una noticia se hacía eco de que una investigación británica había mostrado que la alimentación de la madre determinaba el sexo del niño que estaba gestando. De verdad, en el texto original de la noticia en la versión digital se afirmaba:El estudio muestra una relación clara entre la dieta con alimentos con muchas calorías en la fase final del embarazo y tener un hijo varón. Según los científicos, así se podría explicar que cada vez nazcan menos niños en los países industrializados, donde las madres suelen preferir dietas bajas en calorías.Uno puede meter la pata al copiar lanota de la agencia de noticias, o al copiar la web de la BBC donde tratan el asunto, o lo que sea.
Pero uno, aunque sea periodista digital, no debería dejarse el cerebro en casa al irse al trabajo. Porque de otra manera, deberíamos entender que la persona responsable de la redacción de la nota cree que el sexo de un feto se va fijando a lo largo del embarazo, y que eso queda determinado según la cantidad de pasteles que te comes, especialmente "en la fase final"... Que, vamos, el día que explicaron en clase lo del espermatozoo y el óvulo, y lo de los cromosomas X e Y, esa niña o niño estaba pensando en dirigir un gran medio de comunicación. Lo gracioso es que, como suele pasar, el estudio no dice nada de eso, sino que habla de que la ingesta de la madre en el año anterior a quedarse embarazada, según su aporte calórico, presenta correlación con el sexo del hijo. Conviene leer la nota de prensa de la Universidad de Oxford, donde trabaja parte del equipo dirigido por Fiona Mathews que ha realizado el estudio sobre 740 madres primerizas, que ahora se publica en los Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, con el título "You are what your mother eats: evidence for maternal preconception diet influencing foetal sex in humans" (PDF).
En El País se acabaron dando cuenta de que decenas y decenas de lectores dejaban en los comentarios su asombro, irónico a veces, de la estulticia de la persona responsable de esa noticia. Y ahora se lee
FE DE ERRORESEn fin. No me extraña que uno de los tags del comentario en malaprensa sobre el tema sea "sentido común". A veces se oyen quejas de la incultura de los periodistas y cómo se nota en el resultado, en cuanto el tema tiene un mínimo de especialización; a menudo se hace notar qué poco trabajan para depurar las fuentes, lo que permite que cualquier leyenda urbana o incluso engaño acabe en noticia (como el asunto del chaval de 17 años que había demostrado que la NASA se equivocaba recogido por una importante fracción de la prensa, que contaban en Magonia); otras veces se denuncia que se copie, y además se copie mal, que tiene más delito; pero en general deberíamos darnos cuenta de que lo más preocupante empieza a ser la falta de sentido común, el que permite sospechar de que un estudio realmente diga algo que es tan estúpidamente estúpido.
Anteriormente se había publicado que la dieta de la madre durante el embarazo influía en el sexo del niño. El estudio hace referencia a la dieta antes de la concepción.