Físicos, Microagujeros Negros, Derechos Humanos y Tribunales
Para que no digan que la vuelta al cole no puede ser divertida. Hace unos días llegó a los medios la noticia de la iniciativa de Markus Goritschnig y otros físicos (y titulados de otras especialidades) de origen -principalmente- aleman y austriaco, avalada por el letrado Hollaender, de llevar al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo una querella contra la puesta en marcha del LHC, el Gran Colisionador de Hadrones que, según las notas de prensa del CERN, tendrá su primera inyección de partículas el próximo día 10.La historia daría para mucho... si no fuera porque no da para tanto. Hay una cierta posibilidad, al menos hay versiones de las teorías de la física que así lo permiten, de que las energías que generan las colisiones del LHC fueran suficientes como para crear algún "microagujero negro". Un agujero negro pequeñito, pero que siendo agujero negro, es de por sí glotón, imparablemente glotón según predicen las teorías, con lo que nada más crearse, cabría la posibilidad de que se comiera el LHC, el CERN entero y posiblemente parte de Europa -o toda-. O el mundo en sí mismo. No: no es Terry Pratchett, ni siquiera dimesniones o minosas de C'tulhu, ni la saga de Endimion. (La literatura ha explorado la idea muchas veces...) Ya se dijo lo mismo hace unos años en EEUU, conviene recordarlo.
En efecto, en 1999, el físico Walter Wagner alertó en una carta a Scientific American que el RHIC (Colisionador Relativista de Iones Pesados) que se iba a poner en marcha en 2000 en el Laboratorio Nacional de Brookhaven (estado de Nueva York, EEUU) podría generar microagujeros negros, o monopolos, o cosas extrañas (en el sentido físico de la palabra extraña) que podrían acabar con el mundo. La carta se aireó por los medios de comunicación, se habló mucho... y a mediados del 2000, el Fin del Mundo no llegó con las primeras pruebas del RHIC que, desde entonces, ha venido funcionando sin provocar que la Tierra desaparezca de este espacio-tiempo.
También conviene recordar que esta demanda ante el Tribunal de Estrasburgo no es el primer paquete que le meten al LHC. En marzo se presentó ante un juzgado de Hawaii una demanda para que se parara el tema, ya que el gobierno de EEUU participa también en alguno de los experimentos y detectores del LHC. Los responsables de la demanda fueron Luis Sancho y Walter Wagner (el mismo de hace ocho años, en efecto...). Y la cosa está en juicio. En el mes de junio se procedió a la vista, con informes sesudos de los principales expertos en todo el mundo en física de partículas, que deberían ser suficientes para cualquier físico, e incluso para cualquier tribunal que atienda a los expertos acreditados. Personalmente, el argumento que más convincente parece de los que se pueden pintar sin ecuaciones es este:
"La Naturaleza ha generado ya en la Tierra más colisiones de este tipo que un millón de experimentos del LCH, y el planeta aún sigue existiendo"El informe completo del CERN sobre la seguridad del LCH se puede consultar en la Red. Información sobre el juicio, en el cosmiclog de Alan Boyle en MSNBC.com. El juicio sigue, por cierto. (El último memorando por la parte querellante, con fecha de mañana, ya está en la red: esto es organización y no la justicia samoana). Se me había olvidado: la página de Walter y demás sobre lo malísimo que es el LHC, está aquí.
Mientras tanto, mientras esperamos la resolución del Juicio del Hadrón (o si lo admiten a trámite -el de Estrasburgo no, porque ya lo echaron par atrás), por aquí nos solidarizamos con la campaña de la Biblioteca de Babel de APADRINE UN HADRÓN. Y es que más preocupante que la amenaza hipotética a los derechos humanos de los europeos (a dejar de ser humanos vivos, que también es un derecho fundamental, claro), está el cierto maltrato a los hadoncillos...