Histórico Momento
Publicado en Diario de Noticias, MILENIOJueves 11 de septiembre de 2008
Ayer y hoy se ha recogido abundantemente en los medios de comunicación el asunto del enorme experimento que los físicos encendieron ayer en ese tunel cercando a Ginebra. El “Gran Colisionador de Hadrones” ha convocado por una vez la ciencia básica en los informativos generalistas. La puesta en marcha del LHC tras el esfuerzo de dos decenios y varios miles de las mentes más capaces y lúcidas de nuestro planeta, a los que afortunadamente se dotó de una generosa cantidad de dinero para convertir en realidad su visión es realmente algo histórico. Y el que haya ocupado portada de los periódicos, también.
Porque no es habitual que la ciencia ocupe un lugar importante en nuestras preocupaciones colectivas de información. La tenemos relegada a sitios más discretos y, en general, a grupos de personas con formación específica y extraña. Los físicos son gente rara porque son gente rara. Y punto. Y sospechosos de, si se les deja, montar un holocausto nuclear o liberar un microagujero negro como si tal cosa.
Pero pensemos que el germen de la teoría que ahora se comienza a probar entre Suiza y Francia se estableció hace más de un siglo, que el modelo que establece el orden natural como un puñado de partículas y unas pocas interacciones en el mundo microscópico ya tiene medio siglo, que desde entonces estas teorías se han ido comprobando con un nivel de fiabilidad inaudito, son las cosas más perfectas que nunca ha realizado una mano humana, el ejercicio más avanzado del intelecto, la suma de un trabajo colectivo creativo como nunca antes se hizo (quizá nunca después se vuelva a hacer).
Por ajeno o sorprendente que nos parezca, ayer el LHC se convirtió, aunque no lo comprenda casi nadie, en el mejor icono de nuestra especie civilizada. Y alguien debería hacerlo notar en todas las enciclopedias.