Al Arzobispo No Le Gusta

Mañana, en el Parlamento de Navarra, se va a celebrar una sesión plenaria en homenaje a los fusilados durante la Guerra Civil, devolviendo a sus familias algo que se les arrebató injustamente hace demasiado tiempo -demasiado tiempo sin explicación ni ayuda ni reconocimiento alguno- y devolviéndonos a todos una memoria que muchos querrían que permaneciera oculta, desaparecida. La guerra duró poco oficialmente en Navarra, pero muchos fueron los paseos: se calcula que unas 3.000 personas fueron asesinadas con la impunidad que permitían aquellos tiempos. Una asociación de familiares y desaparecidos navarra promovió esta iniciativa del parlamento navarro, similar a la del Congreso de los Diputados de hace unos meses. El Parlamento de Navarra aprobó esta semana un texto y la celebración del acto: todos los partidos votaron a favor, excepto el partido del gobierno, Unión del Pueblo Navarro.
Pues el Arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, se ha cabreado y ha mandado una carta al Presidente del Parlamento, diciendo que se suprima una frase del texto de la resolución. La frase en cuestión que tan poco le gusta al Arzobispo dice: "Estos actos criminales se llevaron a cabo no sólo con el beneplácito de la jerarquía de la Iglesia Católica, manifestada públicamente a favor del llamado "Alzamiento", sino en algunos casos con su participación directa". Que el Arzobispo tiene todo el derecho de enfadarse, no me cabe duda. Que tenga razón, es otra historia.
La carta del Arzobispo no tiene pérdida (la pena es que ahora el Diario de Navarra lo han puesto de pago en internet y no hay forma de sacarla en un enlace (*)... la publicaba el pasado viernes 7 de marzo, aquí está la noticia). Dice Sebastián:
"Los fusilamientos y atropellos que tuvieron lugar en Navarra, como en otras partes de España, en los primeros meses de la guerra civil, se encuadran en una situación general de debilitamiento de las instituciones públicas y duros enfrentamientos entre la población. Resulta difícil enjuiciar ahora las responsabilidades de quienes tenían entonces la misión de garantizar el orden público y la defensa de los derechos humanos y de las libertades de los ciudadanos".
¿En qué guindo vive este Arzobispo? ¿Primeros meses? Los paseos, asesinatos en barrancos, en cunetas de la carretera, en el mismo muro de la Ciudadela de Pamplona, no fueron algo de unos pocos meses, sino que duraron el tiempo suficiente para cargarse a todo el que era "señalado". Durante por lo menos los tres años de la guerra: y no sólo por causas políticas, porque también aprovecharon para ajustarse cuentas que venían de problemas de terrenos, de mirarle mal a uno... Y en Navarra, donde no había entonces debilitamiento de la institución pública, porque aquí en un día ya se estaba con mano firme falangista y franquista, nada de desórdenes... claro que tampoco nada de libertad ni de derechos humanos. ¡Por favor!
Dice Sebastián: "la Iglesia se vio inmersa en esa situación como cualquier otra institución". Y bien inmersa, pero no porque le llegó la marea sin más, sino porque desde sus palcos se jaleaba el golpe, sus jerarquías la hicieron Cruzada y coordinaron las actuaciones. Y señalaron a los que debían ser exterminados. Y también a veces empuñaron alegremente la pistola o el fusil. Es cierto que hubo otros muchos que no, curas que murieron también en estas lides... pero la jerarquía católica desde luego ni lloró por estos muertos, ni se abren procesos de beatificación de los mismos.
Se queja Sebastián, especialmente, de que el texto aprobado mencione expresamente a la Iglesia Católica y no a otros: "Resulta extraño comprobar que en el texto mencionado sea la Iglesia católica la única institución mencionada y acusada de haber participado en estos crímines, como si hubiera sido la principal instigadora y hasta ejecutora de los mismos". Nadie dice que fueran los únicos, pero no se puede negar que ellos estaban allí, santificando el asesinato. Así que no, Sr. Sebastián, no resulta "extraño" que se mencione a su empresa, sino que es de justicia hacerlo.
Sigue Sebastián: "El hecho de que la Jerarquía, más tarde, reconociera la legitimidad del Alzamiento, por muy discutible que pueda parecer a algunos, no puede interpretarse como una aprobación de los fusilamientos". Claro que no, es todavía peor: hay que interpretarla como la adscripción de la ICAR a la dictadura y a sus métodos, y no sólo durante los tres años de guerra civil, sino durante todo el tiempo en que en este país faltó la democracia.
Por acabar con esta colección de sandeces (dejo muchas más para el que tenga ganas de leer toda la carta, como cuando se pone a hablar de "datos indiscutibles que hablan de 14 Obispos fusilados, más de 7.000 sacerdotes y 20.000 católicos, algunos de ellos muy jóvenes, que fueron ejecutados por el simple hecho de ser católicos. Algunos de estos fusilados en distintos lugares de España eran navarros"... ¿y? ¿justifica o perdona el Sr. Sebastián unos asesinatos con los otros?) pongo el último párrafo, que realmente, es la monda:
"Por todo ello, en favor de la paz y la tranquilidad de nuestro pueblo, como primer representante de la Iglesia católica en Navarra, apoyado en la fuerza de la verdad y de hechos comprobables, con el mayor respeto, pido que, teniendo en cuenta estas consideraciones históricamente demostrables, se supriman del texto propuesto para la aprobación del Parlamento, esas frases referidas a la Iglesia católica, por no ser verdaderas y resultar gravemente injuriosas para la Iglesia y para los católicos navarros, de entonces y de ahora".
¡Manda cojones! No quiero entender una insinuación a las armas si no se le hace caso, pero... ¿no es el tono bravucón como pocos? Más le valía haber hecho, hace mucho, reconocimiento de los pecados, petición de perdón y un poquito de penitencia humilde. Pero no, ahí está él, Arzobispo de los católicos navarros, exigiendo que todos olvidemos la historia, que sigamos comulgando con sus ruedas de molino.
¿Por qué será que, día a día, este país parece caerse en un pozo que nos lleva peligrosamente cerca de los pasados más horrorosos?
Mientras tanto, el mismo Arzobispo, según cuentan en la página web de la ICAR_Navarra -ahí se ven las preces autorizadas arzobispalmente-: "ha pedido, de acuerdo con la iniciativa aprobada por la Conferencia Episcopal Española, que en todas las Misas que se celebren con el Pueblo de Dios en los domingos y días festivos se incluya una petición por el fin de los atentados terroristas y el restablecimiento de la convivencia y de la paz en Navarra y en España entera." Pues ya podía aplicarse el cuento...
(*) Vaya... al final encontré el enlace a la carta completa del Arzobispo Sebastián... está como a mitad de la página.
Añadido Unas Horas Después
El domingo, en el mismo Diario de Navarra, leo que "familiares de fusilados piden al Parlamento que no cambie la declaración". La asociación opina que "hubiera (sic) sido más conveniente una autocrítica sincera y profunda y hasta el final". Por su parte, el Arzobispo, en la homilía que dio en Javier a los peregrinos que cada año van allí andando, habló de paz, de no a la guerra, de no al terrorismo, pero nada mencionó de este asunto. Será que no le ofende tanto o que ha visto que mejor dejar el asunto... quién sabe.