El Banquete Eterno
Sigue sin gustarme lo del bus ateo, pero incluso esa frase tonta del "probablemente...", dado lo que está pasando y lo que llueve por todo el país, ha funcionado en lo esencial. De repente los medios de comunicación descubren que se puede mirar la realidad desde una perspectiva que no pase por bajar la cabeza cuando la Iglesia lo ordena. Es una campaña mal diseñada, sin imagen ni contenido más allá del hecho de pasear un bus "como en el Reino Unido". Allí en UK, la campaña tiene un buen eslógan, tiene unos buenos portavoces y al fin y al cabo tiene una tradición de separación de las cosas de la razón y de la víscera (esto, de la creencia, quiero decir) más estabilizadas. Aquí, claro, tenemos a Hazte Oir, los eCristianos, a la Cope, a Juan Manuel de Prada y a tantos otros que sostienen una especie de casticismo catolicista (toma ya) que en bitácoras amigas y generalmente nada complacientes con estas gentezuelas denominaron "cristofascismo" (léase Las malas lenguas).Lo divertido de esta campaña es la reacción cristofascista, aparte de la evangélica, que siempre aparece cuando se le llama. Aunque nadie les llame. Es una pena que como siempre el debate serio no exista pero desengañémonos: en España no hay un debate serio en NADA. Llevo años sin escuchar un debate serio en la política. Ni en los medios de comunicación. Justo algunos comentaristas de la cosa, algunos pequeños reductos en algunos medios de comunicación, permiten un debate más basado en las razones que en las gónadas. Y con lo poco que conseguimos salvar, nos contentamos día a día. O intentamos más.
Poner un "probablemente Dios no existe" en unos autobuses ha destapado el frasco de las esencias (no se ha abierto una caja de Pandora, porque ahora ya la Iglesia no controla directamente ni el estado ni a los militares, en otros tiempos ya iban a haber visto lo que pasaba). Mira: antes había que ser Leo Bassi y sufrir las amenazas y las arbitrariedades de tanto munícipe meapilas; o meter un cristo en el horno y esperar que te montaran un mogollón. Mientras tanto, los chicos de maxifaldas siguen llevándose todo euro que pillan para sostenimiento de sus justísimas causas (entre ellas la canonización de miles de mártires de la guerracivil), montando manifestaciones en las que intentan imponer sus ideas en contra de los derechos humanos y de hecho en contra de lo que esta sociedad ha decidido democráticamente, llamando al odio y a la violencia contra quienes no comulgan con sus ruedas de molino de antropología bíblica. Y, por supuesto, disfrutando de las prebendas que emanan de un acuerdo predemocrático, pero sobre todo antidemocrático, que les permite seguir regulando la educación, y hasta que se les permita colocar su librote y su logotipo en la mesa en la que se comprometen los cargos del gobierno. Eso sí que es penetración en lo social, en lo visual y en lo sexual incluso.
Y ahora unos pocos autobuses parecen despertar los demonios. En su homilía del ABC de ayer, Juan Manuel de Prada, que podría ser más tonto si se entrenara (todos pueden serlo), dejó de decir tonterías sobre la evolución y habló sobre los autobuses. La mejor frase, a mi modo de ver:
"si leemos las Escrituras, descubrimos que Dios no hace otra cosa sino invitarnos a un banquete eterno; y, cuando por fin se decide a acompañar a los hombres en su andadura terrenal, ¿qué es lo primero y lo último que hace? Pues lo primero que hace, nada más iniciar su vida pública, es transformar el agua en vino, para que los convidados de una boda puedan cantar y bailar alegremente; y lo último que hace es proponer a sus amigos que, cada vez que quieran rememorarlo, prueben el fruto de la vid. ¡Extraño modo de abrumar y afligir a los hombres!"Qué bellísimas palabras. La buena mesa del Creador y Diseñador. Esa es la religión que profesa de Prada, y de ello deduce que los ateos no pueden disfrutar de la vida. O algo así.
Idéntica vacuidad argumentativa encontrábamos hace una semana en otra gran pluma hispana, la de Pío Moa, en LibertarghDigitargh (y cuyo enlace no pongo porque hay cosas que no se deben enlazar). Decía en su blog:
Anuncio muy ofensivo para los creyentes; y no hace falta ser creyente para sentirse molesto por este insulto a la inteligencia, una invitación más a la cultura de la trola, el choriceo y el puterío. Al final, los profundos debates "científicos" de los ateos se resumen en estas chocarrerías, que vienen de Londres, creo; supongo que la cosa se le habrá ocurrido al cantamañanas Dawkins.Con su habitual mesura, insultaba a todos, antes de empezar. La trola, el choriceo, y sobre todo el puterío, siempre ha estado -y eso Moa que ha sabido recorrer el camino hacia la luz de la ultraderecha desde la ultraizquierda debería saberlo- más en los cristofascistas. No hay color.
Lo mejor está, claro, en aquellos que nunca han sentido problema alguno por estar sometidos al yudo de las casullas. Y ahora encuentran en los "ateístas" (¿no bastaba ateo? ¿ateísta? - esto quiere decir que estos buenosparanada no son simplemente "cristianos", sino "cristianistas"...) esos síntomas de anticlericalismo decimonónico (decía hace años Savater que mejor ser anticlericalista decimonónico que clericalista medieval... con gran razón, claro) y sectarismo. ¡Joder! y todo por poner unos anuncios en unos autobuses (donde les dejen, que en Zaragoza, por lo que se ve, no se pone nada de religión... aunque los anuncios de cuando la fiesta del Pilar no son religiosos, claro). Un ejemplo de semejante vómito del pensamiento lo tenemos en la columna de Juan Carlos Girauta que veo hoy también en LibertarghDigitargh (a quien llega a molestar que diga el eslogan "probablemente Dios no existe" en vez del subjuntivo "probablemente Dios no exista"... ¡lo que faltaba!).
Tampoco es raro que además de estas lumbreras neocons (viejofachs) hayan sido los evangélicos los que hayan puesto el grito en el cielo (en Su cielo) y quieran montar un autobús. No les valen ya por Madrid con las emisoras de tv y de radio y las campañas que no paran, sufragadas con tanto dinero estadounidense.. ahora también autobuses. Y a lucir marca. Y a ellos se unirá otro bus teísta, el del partido filonazi Alternativa Española (tampoco pongo el enlace, qué menos). Dice su nota de prensa:
Alternativa Española (AES) anunció esta semana que va a iniciar movilizaciones y concentraciones en contra de la campaña laicista, pediendo a las autoridades municipales la retirada de la publicidad. En el caso de que la campaña se mantenga, por cada autobús laicista, AES sacará a la calle dos con el lema 'Dios existe, deja de preocuparte, confía en El', sumando fuerzas con los evangélicos.Curioso, los rapazos del dictador que persiguió a esos cristianos desviados porque la religión única y verdadera era la del Santo Padre que vive en Roma tienen ahora sus aliados tácticos en ellos, precisamente. Dios proporciona curiosos aliados de viaje. Y el diablo, y demás entidades imaginarias... ya saben.
No me extraña lo que comentaba ayer Francisco Miñarro en Ateología (Miñarro coordina la Federación Internacinoal de Ateos)
Más de un imbécil, aprendiz de periodista, ha aprovechado estos días la coyuntura de la “guerra de los autobuses” para lucir pluma y expresar en público sus desvergüenzas teológicas. Especialmente conmueve uno, de verbo poco lúcido, a quien aburren soberanamente nuestras cuitas. Lo lamentamos hasta el infinito. No es el tedio nuestro objetivo, aunque sirva en ocasiones para deconstruir la gramática cultural del clero y de su rebaño. Más bien, si acaso, percibimos en el poco seso de algunos detractores la razón de su impertinencia. Y, por ello, y para que no nos achaquen buena voluntad y se reconozca además nuestro estigma de condenados, insistimos en otra declaración no solicitada al respecto de la campaña rodante.Total, que sólo por ver la que se está montando (y cabe pensar que esto seguirá unos días, hasta que se caliente algo más lo de la cosa electoral vascogallega) merecía la pena lo del Ateobús.
(y sigue, conviene leerlo)
Vistas las cosas, y a falta de autobús, recupero la camiseta dawkiniana que tenía por ahí.

“The God of the Old Testament is arguably the most unpleasant character in all fiction: jealous and proud of it; a petty, unjust, unforgiving control-freak; a vindictive, bloodthirsty ethnic cleanser; a misogynistic, homophobic, racist, infanticidal, genocidal, filicidal, pestilential, megalomaniacal, sadomasochistic, capriciously malevolent bully.”
Richard Dawkins, The God Delusion