Por El Derecho Al Aborto De Los Linces
Titulares del día: "La Iglesia compara un bebé con un lince para denunciar el aborto" (Levante), "En España se protege más al line ibérico que al embrión humano" (El Economista) (y etcétera, que es lo que sale al mirar lince y aborto en google hoy). 300000 carteles, cientos de vallas publicitarias... solo les falta incluir el poster en alguna serie de tv...
Se refieren a esa enjundiosa campaña en la que el padre Camino aparece acosando a una cría de lince... ah no, perdón, que me lié con la foto. La campaña en sí no tiene un cura acosando criaturas indefensas (de esa realidad nunca hacen campaña). Es curioso porque por lo que yo se en españa los niños humanos (incluso los católicos) tienen todos los derechos reconocidos por nuestras leyes. Los linces tienen una protección especial como especie protegida y en peligro de extinción.
Decía el portavoz tan maquillado de la Confe que con la campaña quieren fortalecer la conciencia de todos. ¿Ante qué? Leo en Público que "La iglesia quiere cárcel para las mujeres que aborten". No contentos con adjudicarles ipso facto el fuego eterno, piden castigo. Eso, a la hoguera con ellas, que tampoco son especie protegida ni católicas beatas que sirven calladas y sin derecho las estrictas ordenanzas de una curia cada vez más pervertida.
Esa eminencia un poco demasiado atildado para ir de machito tradicional por la vida, dijo al respecto:
"El Código Penal establece penas de prisión para quien atente contra la flora y la fauna", por lo que "la protección de la vida humana, incluso jurídicamente, debe ser adecuada a este hecho. En la ley actual, el aborto está tipificado como delito en el Código Penal"Hace unos días parecía incomodarles mucho que un niño se hubiera curado con el nacimiento de su hermano libre de una enfermedad hereditaria, porque en el proceso creían haber visto millones de linces muertos o algo así. Claro, que un lince muerto es un lince no bautizado y eso... ay eso....
Más grave me parece lo de los "científicos" que se manifiestan con la iglesia y a favor de que el castigo de la ley caiga sobre las abortistas. O sobre los linces, no se sabe muy bien porque un científico, en cuanto mezcla sus prejuicios o creencias sobrenaturales, se olvida de lo que es, y se convierte en alguien un poco demasiado maquillado, o demasiado atildado para fiarse de que está realmente empleando el método científico o argumentos racionales. Leo en El País: "Más de 300 científicos presentan un manifiesto contra la reforma de la ley del aborto". El acto ha sido hace un rato, por lo que leo, en un hotel. No sé cuántas mujeres habrá entre los firmantes, aunque claro, qué más da, ellas solo son un vehículo para que Dios permita seguir viva nuestra especia (la humana, no la del lince ibérico). Estoy intentando encontrar el manifiesto, pero las noticias del tema solo hablan de las personas y su relevancia. ¿Relevancia? Igual no tanto en este campo, porque César Nombela es sin duda conocido como científico (más como político, claro), pero no sé si es el más adecuado. Igual me equivoco, que hay mucho ginecólogo y médico (presumo que de los que objetan si les toca el tema). No sé si habrá algún firmante que haya estado en la comisión de expertos que propició aquellas conclusiones para ampliar los supuestos despenalizados de la ley del aborto (que considero, en cualquier caso, un error, porque lo importante sería sacar un tema médico del código penal y ponerlo en su sitio, entre las prestaciones de la sanidad pública).
A lo que vamos, ya es primavera para los fetistas, que han decidido salir y tomar la ciudad. Y de paso enchironar a todas las que se atrevan a opinar que si ellas paren, ellas deciden. Qué asco tan profundo me da esta gente. Luego pedirán que se les trate con cariño o se les paguen los colegios clasistas y demás. Comprensión, caridad, dicen una y otra vez. Como si alguna vez les hubiera importado una mierda los linces ibéricos, los niños o sus madres. Como si realmente les interesara algo más que hacernos comulgar con sus ruedas de molino mientras alivian el peso de nuestras carteras y deciden por los demás. No en el cielo, qué va, sino aquí, en la tierra. Que es lo que les ha ido más que a un tonto un pirulín...



