Vampiros Y Religión, Vayatimos
Se suman nuevos miembros a la cofradía por la razón y el pensamiento crítico. La colección "¡Vaya timo!" que edita Laetoli en colaboración con ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico se amplía con dos nuevos títulos:
Los vampiros ¡vaya timo!, de Jordi Ardanuy es el libro sobre vampiros que nunca había leído porque siempre que se ponen a hablar de vampiros en los programas del sector tontoesotérico se dedican a mezclar leyendas urbanas y a dar pábulo a algún gótico con medio cuelgue y tres arrobas de memez encima... Ardanuy es EL experto en vampiros, que podríamos decirle. En este libro hace un recorrido divulgativo y sobre todo ameno por el larguísimo rosario de necedades que se han ido incorporando al mundo del vampirismo, a golpe de literatura, cine y medios de comunicación. Sorprende, cuando uno descubre las obvias conexiones entre ficción y realidad publicada, que nunca se pusiera un poco de cuidado o un mínimo proceso de "control de realidad", primando en general siempre las ganas de que algo así como que un tío se hace inmortal bebiendo sangre humana (preferiblemente from the tap, ya saben, y si es mozuela y bella, mejor) pueda aterrorizarnos por las noches. Comenta el autor:Sean vampiros pssíquicos, chupadores de sangre o simples modelso de indumentaria, lo cierto es que tenemos vampiros hasta en la sopa. El éxito literario y en la gran pantalla, las series televisivas como Buffy la cazavampiros (Buffy the Vampire Slayer, 1997-2003), los movimientos góticos, los juegos de rol, todos han contribuido a que el vampiro se haya convertido en un icono más de las sociedades modernas cosmopolitas. ¡Quién se lo hubiera dicho a Voltaire! Y como resultado del impacto en los medios de comunicación y este interés más que renovado, se ha producido un aumento considerable del número de personas dispuestas a creer en la existencia de los vampiros sobrenaturales o, incluso, que creen serlo. Según una ponencia presentada en 2003 por David Pescod, bibliotecario de la Linnean Society de Londes, en el International Science Festival de Edimburgo, el 27% de la población de EEUU creía en los vampiros. No es extraño, pues, que Costas Efthimiou, profesro de Física de la University of Central Florida, prousiera en 2006, alarmado por el volumen de crédulos, un simple experimento mental que muestra lo absurda que es la creencia en los chupasangres, aunque sólo sea por pura imposibilidad material. Así, proponía partir del hecho de que la población del planeta en el año 1600 era de unos 540 millones de personas. Suponiendo que un vampiro muerda a una persona al mes desde principios de ese año, habría dos vampiros en febrero, cuatro en marzo y así sucesivamente. Con esta progresión geométrica serían necesarios solamente dos años y medio paa extinguir a todos los seres humanos sobre la Tierra...
Claro que podrías decirme que no. Que las víctimas no se convierten en vampiros, por lo que el razonamiento se invalidad. Que los vamprios en los que tú crees son los de diseño y glamour, los de Anne Rice y sus imitadores. Pero esos vampiros son un invento de su pluma, como la autora ha reconocido, por supuesto, y de los que nadie tenía constancia anterior alguna. Los vampiros que atormentaban presuntamente a la gente o chupaban su sangre eran míseros aldeanos, torpes aparecidos, cadáveres en descomposición. Eso era lo que la gente creía ver y lo que destruía...
¿Me dejan un chiste fácil? Es un delicioso libro para leer sin ajos. Los ajos, claro, los podemos seguir usando para cocinar, que es lo suyo.
La religión ¡vaya timo! de Gonzalo Puente Ojea. Como en el caso de Ardanuy, Puente Ojea es EL autor natural de un libro que analice cómo el fenómeno de la religión es un timo en todas sus dimensiones. Y lo hace a conciencia, de forma densa y documentada. Es cierto que esto convierte a este texto en un ejemplar anómalo dentro de los vayatimos: es más largo que los demás, pero también el lenguaje es más denso y quizá menos divulgativo. En cualquier caso, uno empieza a leer y no puede dejar de seguir el camino por el que Puente Ojea va analizando en profundidad los mecanismos con los que la religión (o las religiones) se visten de seriedad filosófica, ética o social pero sin serlo realmente, y además robando ese estatus a cualquier otra cosa. Comenta el autor:Lo que en el timo de la religión resulta definitorio consiste en prometer y, por consiguiente, esperar, algo que es de toda evidencia contra natura, a saber: la negación de la muerte y la afirmación de una felicidad plena y sin fisuras. ¿Hay quien dé más y más barato? Por esta razón nuclear y fantástica, y por algunos de sus corolarios, al timo religioso le ha cabiodo el honor, en la historia de la humanidad, de ser el padre de los demás timos, y así el más pernicioso, pues su engaño descansa sobre el mito más irreal de todos cuantos se han generado en la mente humana: el mito de la existencia de almas y espíritus inmateriales como entes reales, y también de sus derivados, los dioses de los politeísmos, el Dios de los monoteísmos y también los espíritus de los panteísmos.