Sismos Y Radón
La noticia suena dura, lo leo en la SER: Un experto que fue acusado de "imbécil" alertó del terremoto en Italia. La historia cuenta cómo hace unos días Giampao9lo Giulani, físico, había advertido del peligro ("un sismo desastroso"), incluso en televisión (enlace al tubo) a partir de medidas de escapes de radón. Según él el sismo se iba a producir el 29. No fue así, y fue descalificado por la irresponsabilidad de soltar en televisión un anuncio catastrofista como ese.La cosa es que, en cierto modo, ha tenido razón. No en el corto plazo, pero si en el desastre de l'Aquila. Es uno de los muchos asuntos que desconciertan al lego: no hay una predictibilidad clara de un sismo, aunque se han ido presentando en los últimos años algunos mecanismos que funcionan, especialmente en un corto plazo. Y por lo que se ve funcionan mejor en zonas de sismicidad alta (como es la región de los Abruzzos).
Mi sitio preferido de investigación y datos sísmicos es el Servicio Geológico Estadounidense. Aquí está la página del sismo de anoche, con todos los datos y mapas que uno puede imaginar. En la sección de documentación, como suele pasar con las agencias estatales estadounidenses, hay abundante y muy bien explicado material, pero se mide mucho lo que se pone, para evitar especulaciones. Afortunadamente hay una biena colección de enlaces referidos al tema de la predicción sísmica que permiten comprobar que la idea de Giuliani no es una estupidez sin más, sino que desde hace años se ha visto esa correlación entre escapes de radón (un gas radiactivo -se genera a partir del radio- habitualmente aprisionado en rocas graníticas y otras metamórficas que podría, en los movimientos de fallas previos al sismo, escapar de manera detectable... siempre que se esté midiendo). La idea data de 1966 (Ulomov y Mavashov), y a pesar de que no ha estado falta de controversia, las mediciones de concentración de radón en el suelo en zonas sísmicas se incorporaron ya hace años a la metodología. La existencia de precursores (sismicidad alta previo al disparo del gran terremoto), ha servido en otras ocasiones para alertar y poner en marcha dispositivos de emergencia a tiempo. En otros casos cambios en los niveles de surgientes y acuíferos, altura del suelo, y otros aspectos bien comprobados como la conductividad eléctrica del sueloproporcionan predicciones a corto plazo -se dice que incluso la conducta animal puede servir, aunque es un tema controvertido cuando menos, tomado por muchos como simple pseudociencia (lo que no sería nada extraño porque por aquí también, como en botica, hay mucho de pseudociencia y arribismo iluminado). En los últimos años, aparte de lo del radón -que al menos a burro muerto se ha comprobado que estaba relacionado- se ha puesto de moda el asunto de las nubes sísmicas de Shou, que dice que funciona en un 60% de los casos, pero otros ponen en duda y lo dejan en un porcentaje menor, es decir, prescindible. Sobre el asunto de las predicciones y en general sobre sismología, es recomendable una visita a Digital Geology, un sitio muy sencillito y bien explicado y documentado: en ella concluyen que la predicción segura a corto plazo no es posible y que a pesar de que a veces se ha tenido éxito, el asunto se ha ido desinflando en los últimos años porque no hay un método fiable para hacerlo, y muchas veces sólo se constata a posteriori.La cuestión es que una predicción o pronóstico útil tiene que proporcionar datos como el lugar y el momento pero también la intensidad y otras características, con una buena precisión. Si no, resulta inútil. Por eso el comentario de Giuliani pecaba de alarmista: realmente su pronóstico no funcionó. Pero las autoridades deberían haber puesto en marcha un plan preventivo... por si acaso.