Ya Estaban Tardando...
Lo había comentado hace tiempo, que era extraño que la iglesia católica no la emprendiera contra la asignatura "Ciencias para el mundo contemporáneo". Y, qué cosas, en eso coincido con la sorpresa del Arzobispo de Granada. Recordarán recientemente unas declaraciones de Javier Martínez ahondando en la mentira criminal de que los preservativos contribuyen a la propagación del sida en África, (y de que los abortos provocan suicidios), de las que hablábamos en Condones Y Criminalidad. Preboste de la Doctrina de la Fe de la iglesia española ya era conocido también por su peculiar forma de entender los derechos de los trabajadores, el acoso y la coacción, como comentábamos hace un par de años en Por La Gimnasia Hacia Dios, o por su forma de entender la discriminación "de los matrimonios verdaderos", que recogía en los comentarios a una historia de hace cuatro añitos, A Vueltas Con El Matrimonio. Sirva como breve semblanza de este lenguaz obispo, tan señero, tan católico, tan español y tan... eso.Pues explico la coincidencia entre el arzobispo y un humilde servidor: que eso, que ambos pensamos que es raro que los católicos no hayan puesto reparos a una asignatura como "Ciencias para el mundo contemporáneo", ya saben, esa pincelada de la ciencia moderna y su aplicación al conocimiento de nuestro mundo que se ofrece en Bachillerato a los alumnos que no necesariamente cursarán ciencias. Estos días, un curso en la catoliquísima Universidad CEU Sab Pablo, sobre "Ética y Futuro de la Democracia" reúne junto al cura Martínez y al Capo de la Iglesia Española, Rouco Varela, a lo más granado de la política católica española: José Bono, presidente del Congreso, José María Aznar, anterior presidente del Gobierno, y Francisco Vázquez, embajador de España en la Santa Sede. De verdad, qué plantel, que lo leo en la COPE. Ah, y también a Benigno Blanco, de profesión sus manifestaciones en contra de los derechos ciudadanos y humanos en general, manifiestos mentirosos y demás cosas a las que se dedica en su Foro de la Familia.

Ha sido en este foro donde Javier Martínez se ha preocupado por el silencio de los intelectuales católicos ante los desmanes de esa asignatura, que pretende explicar qué es el universo, la naturaleza y la naturaleza humana. Y todo eso sin Dios, cosa que espanta al arzobispo lenguaraz, más incluso que la Educación para la ciudadanía de marras. Y le doy la razón porque cada vez exige más fe el pensar que es compatible la religión con la ciencia. Él lo dice con un sentido diferente, evidentemente, él tira para casa, le fastidia un espacio de ciencia en el que no puedan meter mano (bueno, a él no le importa meter mano incluso en la asignatura de gimnasia, así que...). En el fondo, Martínez se da cuenta del papel perturbador para la idiocia llamada fe que tiene la información y la divulgación de la ciencia.
Le doy la razón, y me congratulo de que, aunque sea tímidamente, la educación de la ciencia sea vista como algo peligroso por los defensores del oscurantismo ese tan deleznable. Ya iremos hablando del tema...